Deportes

El moreliano que recorre diario 59 kilómetros para entrenar canotaje en Urandén
» Gil Antonio Soto, desde hace un año y medio se dedica al deporte con remo
Mariana García Cárdenas Lunes 17 de Abril de 2017
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Morelia, Michoacán.- Tiene 21 años de edad y hace un año y medio decidió apostar lo que fuera necesario, como recorrer a diario cerca de 59 kilómetros de Morelia a la Isla de Urandén de Morelos, para poder entrenar el deporte que le apasiona, el canotaje, él es Gil Antonio Soto Rueda.

Cambio de Michoacán entrevistó al moreliano que también estudia el cuarto semestre en la Facultad de Biología de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo
Cambio de Michoacán entrevistó al moreliano que también estudia el cuarto semestre en la Facultad de Biología de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo
(Foto: Mariana García Cárdenas)

Y es que Gil no tuvo de otra, el canotaje es un deporte que en Michoacán sólo se practica en el Lago de Pátzcuaro y es en Urandén donde está la escuela de canotaje de la que han salido las grandes figuras de este deporte a nivel estatal, nacional e incluso internacional, por lo que si quería de verdad entrenar tenía que hacer el esfuerzo de ir, y eso hizo, y eso hace hasta el día de hoy.

Cambio de Michoacán entrevistó al moreliano que también estudia el cuarto semestre en la Facultad de Biología de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH) y esto fue lo que nos compartió:

–¿De donde te vino el interés por el canotaje?

“Mi mamá siempre me crio en el deporte, empecé entrenado con personas con capacidades especiales y después me interesé por el futbol durante mi infancia y juventud, y a los 18 años jugué de manera profesional en Tercera y Segunda División y decidí dejar el futbol y quería seguir haciendo deporte de alto rendimiento. Fue mi madre quien me dijo que acá había una escuela de canotaje de la que habían salido grandes figuras de Michoacán y me dijo que si yo me sentía muy bueno para hacer deporte que viniera para acá, y llegué aquí y me sentí muy cercano a los atletas porque vi que tenían mucho compromiso y pensé ‘yo puedo pertenecer aquí 100 por ciento’”.

–¿Cada cuando entrenas?

“Todos los días, de lunes a sábado, de lunes a viernes el entrenamiento es de 16:00 a 18:30 horas aproximadamente y los sábados de 08:00 a 10:00 horas”.

–¿No se te hace pesado, no sólo en distancia, sino en la cuestión económica, ir a entrenar hasta Urandén?

“Si son vacaciones me voy a trabajar con mis abuelitos, mis papás me han apoyado bastante pero igual yo también debo aportar algo porque ya tengo 21 años y de repente se torna cansado o estresante porque se me acaba el dinero y me toca agarrar de mis ahorros, pero no me molesta porque sé que esto lo hago para en un futuro ser mejor”.

–¿Cómo te has sentido en la experiencia y cómo crees que has evolucionado en tu nivel?

“Al principio fue el equilibrio y sí fue lo que me pesó, me pesó aprenderlo, me desesperé pero nunca pensé en renunciar, y sabía que algún día lo iba a lograr y ahora día a día me marco un objetivo: ser más fuerte, ser más rápido, y me gusta mucho”.

–¿Cuáles son tus aspiraciones en este deporte, sobre todo tomando en cuenta que a tu edad muchos quizá te llevan ya mucha ventaja de años de entrenamiento?

“Me llevan ventaja pero eso es mental, si yo quiero ser el mejor de aquí puedo serlo, no hay nada que me limite para ser de los mejores. Aunque seas el más chico o el más flaco, con buena mentalidad y un corazón valiente las cosas van a salir. Soy Sub 23, aspiro en un futuro, como todo atleta que se tome en serio, a Juegos Olímpicos, selección mexicana, Mundiales, Panamericanos, pero se tiene que trabajar bastante. Soy nuevo, tengo año y medio y tengo mucho que trabajar”.

–¿Hacen alguna diferencia contigo por ser de Morelia y no de Urandén?

“No, ninguna, yo procuro llegar siempre temprano porque es una disciplina, pero si el autobús se descompone o no hay combi y llego unos minutos tarde sí me la pasan, pero aquí los tratos son iguales, yo hago lo mismo que todos y los demás hacen lo mismo que yo”.

–En lo extradeportivo, ¿qué te ha dejado como enseñanza entrenar con estos niños de Urandén?

“A veces los veo a la mayoría y varios son un ejemplo a seguir porque sé que van a pescar, a la escuela, ayudan a sus papás, y además vienen a entrenar aquí y es un entrenamiento pesado, lo que yo me quedo es que tienen un corazón muy guerrero todos”, concluyó.