Escenarios

Este sábado se inaugurará la exposición fotográfica “Sapiicha Tarhiateri” de Elsa Escamilla
Omar Arriaga Garcés Viernes 12 de Mayo de 2017
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Morelia, Michoacán.- Sobre la fotógrafa Elsa Escamilla, que este sábado presenta a las 12:00 horas la exposición “Sapiicha Tarhiateri” (Los niños del viento), el crítico y curador Juan Carlos Jiménez Abarca dijo que se trata de una artista completa, que mezcla la producción estética con la pedagogía.

Además de participar en la charla “Diálogos sobre la fotografía” -junto a Guadalupe Hernández Dimas y Rosa María González Mora- en el Museo de Arte Contemporáneo Alfredo Zalce (MACAZ) este 13 de mayo al mediodía, el curador reflexionó a 191 años de distancia de la invención de la fotografía acerca del papel que ésta tiene en la actualidad.

El crítico y curador Juan Carlos Jiménez Abarca
El crítico y curador Juan Carlos Jiménez Abarca
(Foto: Cambio de Michoacán)

Elsa Escamilla y Los niños del viento



De la artista, Jiménez Abarca comentó que cuenta con “una amplia experiencia tanto en la producción fotográfica como en la formación a través de estrategias pedagógicas: los diálogos sobre fotografía son una actividad que casi invariablemente acompañan todas las actividades de promoción y divulgación en las que se ella se involucra como profesional.

“Esto hace valiosa esta ocasión como muchas otras, donde ella misma pone el énfasis en la conversación a propósito de una exposición, descentrando la atención predominante sobre el artista, desplazándola hacia el tema que anima todas las obras en la muestra”, indicó.

En particular, refirió que “Diálogos sobre la fotografía” versará sobre este portafolio, “la tradición del Niño Chichihua, los niños en la vida comunitaria de los purépecha, el abordaje documental de una realidad compleja como es la fragmentación/diversificación de una comunidad al verse apartada por la migración, pero en constante comunicación a través de sus fiestas y arraigo identitario. Todos estos son temas posibles que se abordarán en diferentes medidas”.

De la muestra, el crítico de arte afirmó también que se trata de “una exposición socialmente interesada, vinculada en procesos comunitarios, involucrada vitalmente con las personas que en las imágenes aparecen.

“Lo de Elsa es un proceso que crece en la medida en que crece su cuerpo de obra pero también según puede establecer relaciones entre el desarrollo del oficio, el discurso artístico y la utilidad de la imagen.

“Desearía ver que en el público del museo están participando personas de comunidades purépechas, y que la exposición nos invite al público capitalino a tender puentes hacia las comunidades, para convivir, para conocernos e integrarnos como sociedad”, expresó.

La fotografía, a casi 200 años


Cuestionado sobre el rol de la fotografía, inventada acaso hace 191 años por Niépce y por lo que de ella escribiría Charles Baudelaire al indicar que no se trataba propiamente de un arte, Juan Carlos Jiménez comentó no creer “en absoluto” que fuera una invención para quienes buscaban ser pintores y no tenían la pericia necesaria.

“Primero hay que reconocer que Baudelaire era un dandy del siglo XIX, decadente y romántico como era. Mucho ha pasado desde su vida y muerte, por lo que estas analogías transtemporales pueden admitirse aspirando a referencias eminentemente poéticas. Pero no hay justicia posible para el arte del siglo XXI desde los ojos empañados del idealismo francés antes de 1900.

“La intención artística desde la fotografía -desembarazada de cualquier frustración pictórica, escultórica o de otro medio- es auténtica… La fotografía ha desarrollado sus propios métodos de validación, confirmación y circulación como medio artístico.

“Desde la institución de métodos de enseñanza, sitios para la exhibición, centros para la investigación, publicaciones, formación de públicos. Hay, por supuesto, expresiones fotográficas que dialogan con las tradiciones artísticas y que, a su vez, se diferencian del uso eminentemente documental de la imagen fotográfica.

“La división entre una y otra no es impermeable y produce cruces en uno y otro sentido. La producción fotográfica interviene en los discursos artísticos de la pintura a través del pictorialismo, el arte conceptual con la fotografía concreta, con la arquitectura respecto a las imágenes de lo urbano, lo escultórico con la foto-instalación, con el cine, con otros tantos medios más”, explicó el curador y crítico.

—¿Abre la fotografía otras posibilidades que no tendría el arte?

“Hubo quienes entendieron la irrupción de la fotografía en el arte en un sentido muy concreto: liberar a la pintura de la necesidad de imitar la naturaleza, ahorrarle el esfuerzo del naturalismo y el realismo. Pero el efecto fue mucho más poderoso: abrir un campo de trabajo hasta entonces inédito.

“Muchas fotografías al inicio de su proliferación ya incorporaban grados de ficción y montaje en sus tomas. Hace mucho tiempo que la fotografía no es un ‘nuevo medio’, pero su aparición fue disruptiva como lo fueron en su momento el cine, el video, el performance, el land-art. El artista contemporáneo goza -aunque a veces también padece- la multiplicidad de sus herramientas disponibles”, señaló Jiménez Abarca, quien comentó que por esa pluralidad de alternativas no es fácil situar a la fotografía entre otras disciplinas estéticas.

“Sería como tratar de entender la producción fotográfica como si se tratara de una sola cosa, y en realidad siempre ha tenido expresiones regionales. No es lo mismo pensar la fotografía de los surrealistas franceses del siglo XX y la fotografía tan sui generis de los nacionalistas mexicanos de ese mismo tiempo.
“Se pueden hacer paralelismos entre autores: pensar a Cartier-Bresson y a Álvarez Bravo siempre será un ejercicio interesante, pero lleno de diferencias entre autores y tendencias. En la vocación de un artista, la fotografía puede ser la guía predominante de expresión y producción, ‘el’ lenguaje a dominar. Su lenguaje.

“O puede ser una sola de sus formas posibles. Gran cantidad de artistas contemporáneos piensan los medios artísticos como herramientas disponibles y con su propia historicidad”, concluyó Juan Carlos Jiménez.