Educación

Estar abierto al aprendizaje, mayor cualidad de un maestro: Delgado Ramírez
Ernesto Hernández Doblas Domingo 14 de Mayo de 2017
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Morelia, Michoacán.- Alejandro Delgado Ramírez, artista michoacano, reconoce que no ingresó a la docencia por vocación sino por las circunstancias de su vida y tiempo. Sin embargo, a más de 40 años de haber dado clases en diferentes formatos y centros educativos y ser ahora desde hace tres años jubilado, confiesa extrañar ese proceso de comunicación y aprendizaje mutuo entre quien enseña y quien aprende.

“Extraño mucho el contacto y el intercambio de ideas, de sensibilidad y de imaginación. Eso sí, no extraño la burocracia para nada, para nada”. ¿Cuáles son para ti las virtudes que debe tener un maestro?, se le preguntó, a lo cual dijo que, sobre todo, el de ser una persona abierta al aprendizaje, al propio y al de los demás.

Abundando al respecto, el también artista visual y escritor, reconoció que asimismo se debe contar con algunas aptitudes como las de saber conversar, explicar, ofrecer un discurso sobre cierto tema y tener también cierta disciplina para ejercer su labor son calidad.

Alejandro Delgado Ramírez, artista michoacano
Alejandro Delgado Ramírez, artista michoacano
(Foto: Carmen Hernández )

En cuanto a la vocación, considera que todos los seres humanos tienen de manera natural la capacidad de compartir con los demás lo aprendido, “en mi caso se fue dando como un proceso paulatino; yo no lo percibía como vocación sino simplemente lo hacía y se insertó en mi forma de ser y vivir”.

Si se dan las condiciones adecuadas, el entrevistado considera que pueden ocurrir experiencias enriquecedoras para profesores y alumnos. En este sentido, hace énfasis en que los primeros, deben también estar en un aprendizaje continuo, revisando y transformando sus pedagogías, “es algo que es inagotable, ahí está, siempre hay retos por delante”.

18 años de maestro en el CEDART



Parte importante del currículum de Delgado Ramírez, es haber dado clases durante los últimos 18 años de su vida en el Centro de Educación Artística (CEDART) Miguel Bernal Jiménez lo cual le permitió estar en contacto con jóvenes con diferentes aptitudes, necesidades y problemáticas. Algunas veces, dijo, “te encuentras con los típicos casos de los alumnos que son los papás los que quieren que sean bailarines o guitarristas, por ejemplo. Y luego los pobres se encuentran en unos dilemas muy difíciles de resolver”.

Ayudarles a encontrar su verdadera vocación o inclinaciones artísticas es parte del trabajo que desempeñó el entrevistado, durante su trayectoria docente en el CEDART, lo cual solo puede darse si se establece una relación horizontal con los alumnos y que así puedan ver los panoramas que tiene por delante y las posibilidades. “Aventurarse a explorar y luego decidir por donde irse”.

Sin embargo, como todo quehacer, hubo también dificultades a enfrentar. Una de ellas, dijo, fue de carácter institucional. Para hablar de ello, Delgado Ramírez se remontó a su biografía al decir que desde la infancia tuvo el placer y habilidad para pintar y escribir, “osea, yo no tuve que decidir mi vocación porque ya estaba en el camino”.

Los únicos estudios formales que realizó fueron dentro del área teatral, pero las artes visuales, que es donde más se ha destacado, las aprendió de forma autodidacta. Entonces, continúa, cuando entró a dar clases al Centro de Educación Artística, no existían aún en nuestro estado, las licenciaturas en esta rama, “le daban a uno el empleo por el currículum y por su actividad en la disciplina correspondiente”.

Dicha situación va cambiando con el paso del tiempo, es decir, afirma, se va burocratizando más y empiezan a exigir la licenciatura, no solo eso, sino que se va eliminando a parte del personal que estuvo en la misma situación de Delgado Ramírez y que dieron muchos años clases sin necesidad de contar con un título.

Existir, producir y convivir: hilos del arte



Para concluir, lamenta que todavía falte mucho por andar en cuanto al aprendizaje del arte en nuestro país. Como ejemplo, pone el de otros lugares en donde éste se da desde el nivel básico en donde los alumnos ya están inmersos en un aprendizaje de alguna rama de las llamadas bellas artes. “Aquí (México) por mucho tiempo el único acceso que tenían los estudiantes a algo relacionado con el arte, era en la secundaria, en donde luego había un maestro que pintaba o escribía, por ejemplo, y daba algún taller. O el típico caso del peluquero amigo del director que sabía tocar guitarra y era invitado a dar clases”.

Precisamente, según palabras de Delgado Ramírez, los Centros de Educación Artística fueron creados para introducir el aprendizaje de las artes en la educación, sin embargo, este proyecto quedó trunco tal y como fue planteado.

¿Por qué consideras que no se les dé importancia a las artes en los gobiernos? “Porque no se asume la educación en el arte por una serie de atavismos que todavía permanecen. Por ejemplo, la mayoría de la gente piensa que el arte es nada más para que la gente pinte o baile y para que lo muestre en fiestas como algo bonito y decorativo. Hace falta que capte la relación con el hecho mismo de existir, producir y convivir”.