Escenarios

INAH, único encargado de normar intervenciones a inmuebles del Centro Histórico
Omar Arriaga Garcés Miércoles 17 de Mayo de 2017
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Morelia, Michoacán.- No hay un reglamento para normar las intervenciones de inmuebles en el Centro Histórico sino que cada una requiere una revisión particular, indicó Mauricio Uribe Velasco, subdirector técnico académico del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) Delegación Michoacán.

Y es que en el perímetro de 271 hectáreas, 219 manzanas, quince plazas y mil 113 monumentos conocido como la Zona de Monumentos de Morelia desde el 14 de diciembre de 1990, es la Federación la que lleva la batuta, explicó el especialista del INAH, si bien el artículo 5 del decreto de creación de dicha zona establece que son los tres niveles de gobierno los que en conjunto comparten la responsabilidad del resguardo del Centro Histórico de la capital michoacana, fundada un 18 de mayo de hace 476 años.

De acuerdo a datos brindados por Jasinto Robles Camacho, director del Centro INAH Michoacán, de los mil 113 inmuebles monumentales 150 han desaparecido, se hallan parcialmente abandonados o “en ruinas”, en tanto que según cálculos de Gaspar Hernández Razo, gerente del Patrimonio Cultural de Morelia el número de estos ascendería a 200, un 18 por ciento del total de los mismos.

Mauricio Uribe Velasco, subdirector técnico académico del INAH Delegación Michoacán.
Mauricio Uribe Velasco, subdirector técnico académico del INAH Delegación Michoacán.
(Foto: Omar Arriaga Garcés)

Aunque mucho de ese daño tiene por motivo el abandono, o bien que los habitantes no tienen los recursos para llevar a cabo una remodelación con los materiales que indica la norma, algunos otros también se han convertido en negocios, principalmente hoteles y bares.

En los últimos años, Ramón Sánchez Reyna, vicepresidente de la Asociación Defensora del Tesoro Artístico de México, ha señalado que la pérdida del patrimonio arquitectónico en el Centro Histórico pasa por intereses particulares de empresarios y la falta de un reglamento que sancione sus intervenciones sin permiso.

En ese sentido, ya había expresado: “Cada fin de semana desde las 15:00 horas cuando el INAH cierra sus oficinas la gente comienza a sacar a las banquetas escombros, preparan camiones de volteo para llevarse lo que están demoliendo y en un fin de semana encontramos una casa nueva por dentro; la fachada es lo último que dejan como un cascarón”.

Bares y restaurantes



En ese sentido, se preguntó a Mauricio Uribe por algunas cuestiones del marco reglamentario en el que se realizan modificaciones a edificios en la Zona de Monumentos.

“El INAH en términos generales es una entidad normativa, que vigila que no haya alteraciones a los edificios para conservarlos; es custodia del INAH si algunos espacios públicos van a hacer alguna modificación”, expuso.

Y aunque señaló que “no hay un reglamento en sí para normar las intervenciones dentro del Centro Histórico”, sí subrayó que “los inmuebles que se encuentran en el decreto de la Zona de Monumentos desde 1991” son supervisados por el INAH, por lo que en caso de que haya alguna afectación causada por los propietarios estos deben resarcir el daño: “Si hubo intervenciones desafortunadas el INAH revisa cómo recuperar parte de lo perdido”, afirmó.

Y adujo: “En ese decreto están catalogados los inmuebles que son monumentos históricos (mil 113); se construyeron en un periodo que va desde la llegada de los españoles hasta 1900. Es decir, abarcan 400 años donde hubo varias modificaciones. Y no puede haber un reglamento muy específico para todos”, expresó en referencia a que un inmueble de 1800 tiene una disposición distinta y materiales diversos de los de otro de 1600.

“El instituto revisa las intervenciones y, según el tipo de inmuebles, remite una normativa para que se conserve el inmueble y no haya un impacto muy fuerte hacia el edificio”, externó.
Y continuó: “Hay una imagen urbana e inmuebles colindantes a un monumento histórico que también están protegidos; lo que se espera es que no dañen al monumento histórico, es por eso que el INAH norma”.

El subdirector del Centro INAH Michoacán refirió que también existen algunos edificios que aunque no son colindantes se protegen para que no se altere la imagen urbana de la Zona de Monumentos.

Intervenciones



Cuestionado sobre un bar que se construiría en frente del Conservatorio de las Rosas, sobre la calle Guillermo Prieto, Uribe Velasco manifestó que fue informado que el propietario presentó ya al INAH el proyecto que, previo estudio, revisión e inspección visual, fue aprobado, con lo que su presencia no alteraría la imagen urbana de la zona.

Sobre el caso específico del restaurante Cantera 10, que causó polémica entre la ciudadanía hace un par de años, el funcionario dijo que la autorización para la intervención del inmueble del Portal Galeana fue emitida por el INAH.

“Se tuvo mucho el cuidado de revisar el tipo de instalación: la estructura puede ser retirada sin causar daño al edificio, está hecha a base de materiales muy ligeros; esa ampliación se puede retirar. Si le dieran otro uso o se quisiera reintegrar la construcción original, lo podría hacer el especialista en estructura que se encargó de ello”, explicó.

“El edificio se encuentra en condiciones óptimas de uso, con cubiertas en buen estado; cuando se hizo esa solicitud para ampliar se añadió este elemento, aunque fue un proceso para ellos un poco tedioso”, dijo.

En ese sentido, Mauricio Uribe apuntó que para llevar a cabo la restauración de un monumento ello debe efectuarse con elementos tradicionales, “el sistema constructivo debe operar de manera homógenea, se pueden integrar sistemas contemporáneos, pero el INAH debe revisar, cada caso es muy distinto”, aseveró.

Puso por ejemplo el propio edificio sede del INAH en Morelia, el Palacio Federal, cuyas cubiertas de loza de concreto se hicieron en el siglo XX, pero antes de que existiera el INAH y pudiera dar su consentimiento, si bien dichos elementos se integrarían bien al sistema arquitectónico del inmueble.

Casi para concluir, se le preguntó quién tenía entonces la potestad para normar las intervenciones en el Centro Histórico, a lo que respondió que en la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos (LFsMZAAH) es el INAH “el único encargado de normar sobre las intervenciones a los monumentos históricos. Pero también puede recurrir a la ayuda de autoridades locales, los municipios.

“En Pátzcuaro, por ejemplo, si hay una obra un abogado del INAH llama y pide auxilio al Ayuntamiento para que asistan y suspendan esa intervención”, dijo.

Con todo, la LFsMZAAH dispone que sean los propietarios de un edificio del patrimonio arquitectónico los encargados de su preservación y restauración, en tanto que el INAH es sólo un órgano normativo, emisor de los dictámenes sobre el uso de los edificios y que no cuenta con una partida presupuestaria para el retiro de graffitis, por ejemplo.

Es así que en el caso de la renta de algunos inmuebles para fiestas o festivales, como pueden ser el Palacio Clavijero o el Palacio de Gobierno, se le cuestionó a Mauricio Uribe quién sería el responsable por su cuidado.

“En este caso, quien posee el inmueble es el gobierno del estado; si pretendiera hacer una intervención que alterara el edificio como tal sí intervienen el INAH. Para eventos normalmente pueden hacer uso de ellos, siempre y cuando no añadan un tipo de instalación con la que corra riesgo el edificio: una lona agarrada de una cornisa, por ejemplo... Ellos conocen la normativa y si corren el riesgo piden autorización”, concluyó.