Escenarios

La Félix y la Trevis contra el Doctor Psiquiatra, una trilogía con una trama por resolver
Omar Arriaga Garcés Viernes 19 de Mayo de 2017
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Morelia, Michoacán.- Carlos Pérez contactó a la Doña y a la cantante de “Pelo suelto” en una misión secreta para desmontar una conspiración política; sin embargo, en La Félix y la Trevis contra el Doctor Psiquiatra -segunda parte de la trilogía- el público presente en El Foro este jueves 18 de mayo a las 20:30 horas se entera de que todo es una trampa.

Y es que en la obra de teatro de cabaret de la compañía Atarascate -protagonizada por Alejandro Aviña y Rafael Moreno, dirigida por Paulina Rosas-, las acciones arrancan cuando la Doña despierta en un laboratorio clandestino tras haber sido secuestrada por Enrique Nieto Piñas, quien le lava el cerebro con una máquina mental para tratar de convertirla en candidata a la Presidencia de México.

Las acciones arrancan cuando la Doña despierta en un laboratorio clandestino tras haber sido secuestrada por Enrique Nieto Piñas, quien le lava el cerebro con una máquina mental para tratar de convertirla en candidata a la Presidencia de México.
Las acciones arrancan cuando la Doña despierta en un laboratorio clandestino tras haber sido secuestrada por Enrique Nieto Piñas, quien le lava el cerebro con una máquina mental para tratar de convertirla en candidata a la Presidencia de México.
(Foto: Omar Arriaga Garcés)



De manera providencial, La Félix logra poner en fuga a Nieto Piñas luego de volver en sí y, aunque no se revela quién está detrás del nombre Carlos Pérez que llama por teléfono para proveerla de información y darle instrucciones, al aparecer La Trevis después del intermedio también recibe una misteriosa llamada en la que la misma voz le indica que la Doña es su enemiga y conspira contra ella. Así, ambos personajes acaban por desconfiar entre sí.

Por desgracia, los cabos sueltos no terminan de atarse y, tal como en las radionovelas o en las películas de luchadores de los años 60 y 70, el desenlace de la trama no se conocerá hasta el tercer capítulo de la trilogía, cuando caiga el telón definitivamente.

-Mecanismos


Aunque hay algunas similitudes con la primera parte, La Félix y la Trevis contra los monstruos -que es un eufemismo para referirse a la clase política mexicana-, en la nueva entrega de Atarascate Teatro cambia el mecanismo para enlazar una escena con otra, pues a diferencia de en la pasada -cuando una máquina del tiempo llevaba a las protagonistas a diversos periodos del país- este jueves el público pudo ver una historia más concreta, menos simultánea, con un tratamiento lineal dividido en dos partes: antes del intermedio, cuando la Doña -tras el lavado de cerebro- piensa que Nieto Piñas es su hijo Enrique; y luego del intermedio, cuando La Trevis encuentra el laboratorio clandestino en que tenían encerrada a la Félix y discute con ella.

La música de los 70, el canto de los personajes, el teatro de revista, preponderan en la segunda parte de la trilogía, en la que reaparecen la cultura popular y la crítica irónica a las instituciones de México y al sistema político mexicano de La Félix y la Trevis contra los monstruos, encarnado en Nieto Piñas y parte de su pléyade, como pueden ser Solorio Chong y La Gaviota.

Una máquina de succión de la memoria, un teléfono celular, una pistola de juguete y una banda “presidencial” en la que puede leerse “Nuestra belleza”, le sirven a Atarascate Teatro para generar las situaciones más fantásticas: “Aquí la única más bonita, soy yo”, le revira Nieto Piñas a la Doña, tras una discusión sobre la banda “presidencial”. “Tú no eres mi hijo, Quiquín, mi hijo será un amanerado y un jotito como tú, pero no un pendejo”, le responde La Félix al señor presidente cuando despierta del trance al que fue inducida, afirmando haber recuperado la memoria, porque ella tiene “memoria sensorial, memoria erótica y memoria corporal”, por lo que era imposible que la controlara.

-Puntos suspensivos


Nieto Piñas no es muy inteligente y, cuando está hablando en voz alta, para el público y al parecer para el misterioso personaje que llama por teléfono, afirma que está en la calle Montaño 46, en la carretera a Zinapécuaro, con lo que da la propia dirección donde tiene secuestrada a la Félix, a la que antes trataba de convencer de ir por la Presidencia, al desglosarle las cifras del sueldo que tendría.

“Un millón 264 mil pesos de salario, 678 mil pesos en prestaciones, 52 mil 570 pesos para el Seguro Social, 17 mil de ahorro para el retiro, 33 mil pesos de despensa, 131 mil en otras prestaciones; sé que es algo bajo, pero es que nos recortaron poquito”, esgrimiría Nieto Piñas enfundado en su máscara.

Tras bailar “Sopa de caracol” y hacer divertidas referencias al Ministerio de Cultura en la entidad, la Félix le quitara la pistola de juguete que lanza rayos láser a Nieto Piñas y lo hará huir para que, tras el intermedio, reaparezca la Trevis, que le ha estado buscando.

Saldrá la Doña un instante de escena por una cuestión fisiológica y la voz de Charlie, en el celular, le dirá a la cantante (alias #LadyRaza) que le ofrecerá una candidatura al interior del PVT por una diputación plurinominal
Saldrá la Doña un instante de escena por una cuestión fisiológica y la voz de Charlie, en el celular, le dirá a la cantante (alias #LadyRaza) que le ofrecerá una candidatura al interior del PVT por una diputación plurinominal
(Foto: Omar Arriaga Garcés)


Saldrá la Doña un instante de escena por una cuestión fisiológica y la voz de Charlie, en el celular, le dirá a la cantante (alias #LadyRaza) que le ofrecerá una candidatura al interior del PVT por una diputación plurinominal, aunque se enteró de que La Félix también la quiere y trata de entorpecer su esfuerzo.

Habrá chispas entre las dos mujeres, se imprecarán entre sí y, finalmente, las luces se apagarán, dejando irresoluto el conflicto y la identidad del tal Carlos Pérez. ¿Tiempo? Una hora y media, que ha pasado como si fueran quince minutos nuevamente. Eso sí, habrá que esperar algunos meses para conocer el final de la historia de La Félix y la Trevis en esta conspiración.