Escenarios

Orquesta Sinfónica Juvenil “Silvestre Revueltas” se presenta en Morelia
Omar Arriaga Garcés Miércoles 12 de Julio de 2017
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Morelia, Michoacán.- Un concierto especial con 72 músicos en memoria de Octavio Gonzalo Marín (1996-2017) será el que este jueves 13 de julio a las 20:00 horas ofrezca en el Palacio Municipal de Morelia la Orquesta Sinfónica Juvenil “Silvestre Revueltas”, dijo su director Abner Jairo Ortiz García.

De hecho, el también violonchelista refirió que será su última presentación al frente de la orquesta tras un periodo de seis años, ya que cursará una maestría en los Estados Unidos, si bien comentó que el proyecto continuará: “Veremos quién será el director”, expresó el músico de 27 años de edad.

El concierto



Cuestionado sobre quién era Gonzalo Marín y por qué se le dedica el concierto, Ortiz García manifestó que se trataba de un estudiante de trompeta originario de Tzintzuntzan, de 21 años de edad, quien cursaba el propedéutico de la Facultad Popular de Bellas Artes (FPBA) de la Casa de Hidalgo, además de ser integrante de la Orquesta Sinfónica Juvenil.

Cártel del evento
Cártel del evento
(Foto: Especial)

“Estuvo con nosotros alrededor de un año y medio y siempre se destacó por ser muy buen estudiante y músico. En marzo regresa a Tzintzuntzan y acude a un chequeo médico por una molestia de la que nos había comentado; no lo volvimos a ver, tuvo una complicación y a sus 21 años perdió la vida.

“De regreso, platicamos que valdría la pena hacer algo en su honor y decidimos esperar a que pasara el duelo de la familia, esperar a que las cosas se calmaran”, expresó el intérprete.
Acerca del repertorio de este jueves y de cómo se conforma un programa, Abner Jairo explicó que para él debe “abarcar dos cosas: una amplitud de géneros, de compositores y de regiones”, en primer lugar.

“Hay compositores de Europa. Hay italianos como Rossini, franceses como Ravel, alemanes como Buxtehude, rusos como Prokofiev; hay algo de Latinoamérica, un compositor colombiano y uno mexicano. Es una variedad, una gama de colores”, señaló.

Dijo que en segundo término se busca que las piezas programadas vayan ad hoc con el nivel de la orquesta y de los músicos: “Aunque a veces hay retos técnicos, nos gusta adaptar el repertorio a las aptitudes de los intérpretes”, acotó, además de exponer que este 13 de julio se romperá un récord de la sinfónica juvenil, al ser por vez primera 72 ejecutantes en escena, siendo por lo general de entre 50 y 60 su presencia, lo cual ha dependido de la presentación.

Las obras a interpretarse serán la “Chacona en Mi Menor” de Dietrich Buxtehude, “La Gazza Ladra” de Giacomo Rossini, el Vals de “La Bella Durmiente” de Tchaikovsky, “Le Jardin Féerique” de Maurice Ravel, “Capuletos y Montescos” de Sergei Prokofiev, la Suite Sinfónica de “El Señor de los Anillos” de Howard Shore y el “Tríptico Mexicano” de Manuel Enríquez.

Trabajo arduo



Jairo Ortiz refirió que la Orquesta Sinfónica Silvestre Revueltas se fundó en 1993 con Alfredo Zamora al frente, a quien sustituyó tras una década Roberto Rentería, quien a su vez cedió la batuta en 2011 a su actual director, que la ha presidido por seis años: “Alfredo Zamora estará en el concierto”, añadió.

Expuso que la de la orquesta es una labor independiente, con apoyos esporádicos, por ejemplo, “cuando nos invitan a tocar; solicitamos a veces apoyo, pero no es sino para el camión. Hay una repartición entre los miembros para que cada quien pueda gastar su taxi de regreso, pero no se me paga ni a mí ni a los músicos se les paga”, manifestó.

En ese sentido, comentó que no cuentan con apoyo de institución alguna, con excepción del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) de Villa Universidad, en cuyas instalaciones ensaya la sinfónica.

—¿Cómo es ser director de orquesta?
“Es un trabajo integral y demandante, a la par que uno debe estar con cierta instrucción musical, desarrollar el oído y el conocimiento de los instrumentos y sus posibilidades, hay una labor humana: lidiar con 40, 50, 60 músicos y hacerlos trabajar juntos, unirlos, convencerlos”.

“Luego hay un tercer aspecto de logística, de organización: buscar un espacio suficientemente grande, cierto número de sillas, partituras, luces, debe haber muchas cosas. Y cuando hay salidas son un problema importante. Hay que hacer llamadas, escribir correos y lo hago con todo gusto; en esta orquesta es donde aprendí a tocar el chelo, es el gran regalo de vida”, externó.

Preguntado sobre el panorama para los músicos en la capital del estado, Ortiz García respondió que es tan complicado en Morelia como en todo el país: “Incluso Morelia figura como una de las ciudades con mayor actividad, pero incluso aquí las ocasiones de posibilidad de armar proyectos que tengan un enfoque artístico son muy escasos.

“Hay una sinfónica con una gran historia y con muy buenos músicos, pero tiene una crisis de hace años; la Orquesta de Cámara de la Universidad Michoacana (OCUM) también está cimentada, pero simplemente ha estado como en un periodo de latencia.

“No hay una gran fuente de trabajo, los espacios están dados; no es que a nosotros nos caigan las ofertas para tocar, pero es lo mismo en todo el país, es nuestra cultura que no da un espacio para la música”, concluyó.