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El daño del alma, el más difícil de sanar: víctimas del 15-S
“Tenemos cicatrices que nunca se nos van a borrar”, dicen
Humberto Castillo Jueves 14 de Septiembre de 2017
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Morelia, Michoacán.- Nueve años de peregrinar, de heridas que no han cicatrizado, de angustia, de proyectos de vida truncados, de agonía, de cicatrices internas que duelen más que las causadas por las esquirlas a las víctimas de los atentados de aquel 15 de septiembre de 2008, durante la ceremonia del Grito de Independencia frente a Palacio de Gobierno y frente al Templo de la Merced, en el Centro Histórico de Morelia.

“Tenemos cicatrices que nunca se nos van a borrar”, dice Rita Trejo, una de las víctimas del fatal suceso.

Más allá de si reciben o no apoyos oficiales, el daño más cruel es el interno, el del alma, ese que no se cura con cirugías ni pensiones económicas o becas, ese daño es el más complicado de sanar. “Tenemos cicatrices que no se van a sanar nunca, es un duelo profundo que no se olvida por más que queramos”, dice Rita.

 Algunas de las víctimas como Víctor y sus hermanos, al acercarse cada año las Fiestas Patrias, viven una sensación de horror, una especie de escalofrío, impotencia, coraje y desolación.
Algunas de las víctimas como Víctor y sus hermanos, al acercarse cada año las Fiestas Patrias, viven una sensación de horror, una especie de escalofrío, impotencia, coraje y desolación.
(Foto: ACG)



Ni siquiera las visitas al psicólogo que ha realizado en los últimos tres años han podido subsanar el daño interno que vive, la marca que dejó en su existencia los atentados terroristas, el ver tanta sangre, personas y niños morir, a otros sufrir en ese momento y años después; es algo muy complicado de borrar.

Rita y la mayoría de los afectados se reunieron en privado con el gobernador, Silvano Aureoles Conejo, el martes 12 de septiembre en Casa de Gobierno. Dice que hay mucha disposición del mandatario para seguir apoyándoles y para que las pensiones se conviertan en vitalicias. “Nos ha tratado muy bien, sí tiene voluntad, y a diferencia de otros gobiernos, su atención es muy directa y cercana”.

Silvano Aureoles insistirá ante el Congreso del Estado para que las pensiones sean vitalicias, aunque no será para todas las víctimas, sino para algunos casos, pero ello se definirá en una próxima reunión que habrá con el mandatario, señaló la entrevistada.

Al igual que varios de sus compañeros, Rita requiere de una cirugía más pero no tiene fecha aún. Ella recibe un beca mensual de cuatro mil 200 pesos con miras a un incremento aún indefinido, su pensión es temporal.

 “Tenemos cicatrices  que no se van a sanar nunca, es un duelo profundo que no se olvida por más que queramos”, dice una de las víctimas
“Tenemos cicatrices que no se van a sanar nunca, es un duelo profundo que no se olvida por más que queramos”, dice una de las víctimas
(Foto: Cuartoscuro)



Víctor Alfonso Díaz era un adolescente de 16 años y hoy, aunque logró terminar su carrera de Ingeniería Mecánica con una beca del gobierno del estado, perdió a su madre durante los atentados y su vida está truncada y marcada para siempre. Esa noche también resultaron afectados dos de sus hermanos menores.

Algunas de las víctimas como Víctor y sus hermanos, al acercarse cada año las Fiestas Patrias, viven una sensación de horror, una especie de escalofrío, impotencia, coraje y desolación. “Es algo inexplicable en un conflicto interno indescriptible”, señalan.

Actualmente Víctor y uno de sus hermanos que finalmente lograron terminar su carrera profesional le solicitaron al gobernador ayuda para conseguir un empleo desde el año pasado, lo que no se ha podido concretar.

Aunque reconoce la buena atención del gobernador, Silvano Aureoles, como no ocurrió en administraciones pasadas, en septiembre del año pasado, al cumplirse un año más de los atentados, hubo promeses y proyectos por realizarse encomendadas a varios de los funcionarios y dependencias estatales, pero todavía en diciembre y enero pasado, al dar seguimiento, los funcionarios encargados dieron largas al asunto, dice Víctor Alfonso.

Víctor, de 25 años de edad, en 2014 tuvo secuelas al presentar dolor en la pierna izquierda y al ser intervenido quirúrgicamente le extrajeron tres esquirlas. A la fecha dice el joven que varios de sus compañeros con quienes han creado “una familia” tienen daños colaterales, algunos aún tienen esquirlas en los brazos, hombros y hay una joven que requiere cirugía urgente porque presenta una esquirla en un ojo.

“La pérdida de mi mama para esta fecha regresa a la memoria, esas cosas que nos tocó vivir son difíciles de borrar, uno no va para delante sino para atrás, en tiempo de frío duelen mucho las heridas, calan, nos duelen los pies”.

Otro factor que se ha descuidado es la atención psicológica que se ha dejado para después porque primero se tienen que atender las cuestiones físicas, que van para largo, manifiesta.

Víctor Alfonso y sus hermanos afectados, pese a haber perdido a su mamá en la noche de los atentados terroristas, sólo reciben una pensión familiar y no personal, como ellos quisieran.

El año pasado solicitaron al Ayuntamiento de Morelia apoyo para exhumar a su madre sepultada en una tumba prestada por un familiar en un panteón privado, pero la respuesta fue negativa.

Y es que cuando su mamá murió a causa de los granadazos no tenían un lugar dónde sepultarla, por ello fue que aceptaron el préstamo del sepulcro.

Aplaude el “excelente” apoyo de una funcionaria del estado de nombre Elena Vega, con quien han tenido muchas pláticas y atención, e incluso se está gestionado una reunión con los diputados del Congreso del Estado.