Sociedad

32 años después, otro 19 de septiembre para no olvidar
Maricruz Ríos Velázquez Martes 19 de Septiembre de 2017
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Morelia, Michoacán.- 32 años y seis horas después volvió a estremecerse México. Las 13:14 horas, como muchas otras personas, focos y candelabros fueron mi alerta sísmica. Al salir, decenas de personas igual que yo: celular en mano llamando a sus seres queridos.

“Se sintió horrible… como el del 85”, intentaba conversar un joven con alguien al otro lado del auricular para luego colgar entre rabia.

Las líneas estaban saturadas.

Aspectos del edificio colapsado en las calles de Laredo y Amsterdam en la colonia Condesa en la CDMX
Aspectos del edificio colapsado en las calles de Laredo y Amsterdam en la colonia Condesa en la CDMX
(Foto: Cuartoscuro)

13:30 horas, los números sobre la magnitud y el epicentro comenzaron a desfilar: 6.8 en Puebla, 7.1 en Morelos.

El simulacro que se pretendía cancelar para no alarmar a la ciudadanía ante la catástrofe reciente del 7 de septiembre se convirtió en una alerta real. Otro terremoto. Otra vez un 19 de septiembre.

Whatsapp, Twitter y Facebook se inundaron con la primera información, los primeros mensajes para intentar comunicarse con los suyos ante la telefonía rebasada.

“Crujía el edificio, las tuberías explotaron. Sentíamos que no salíamos”, comparte un tuit junto a un video no apto para los que aún estábamos con los nervios en la mano. Sin señal de celular, las redes sociales y de mensajería mueven los lazos sanguíneos para mantenerse al tanto de los suyos.

Pero en la calle también hay voces. “En el Hospital del ISSSTE se cayó todo. Se movió todo”, comparte Ana, una joven enfermera de dicho hospital en Morelia que por azares del destino estaba en su día de guardia y trataba de hacer contacto con sus compañeras del nosocomio.

Un vecino se acerca y entre sustos y risas de nervio comparte que "su casa tronó todita". No habla mucho, prefiere seguir intentando contactar a alguien con el celular.

Milagros, una estudiante de fisioterapia aprovecha para contar su versión, no muy diferente a las otras: “todas las paredes de mi escuela se movieron, se sintió horrible. Mejor nos mandaron a nuestras casas”.

Cerca, educadoras transportan y resguardan un grupo de bebés que tuvieron que ser evacuados del Instituto Gestalt. Un escenario difícil de creer en una ciudad como Morelia, históricamente segura ante este tipo de desastres.

13:45 horas. No se percibían todavía daños materiales en la capital michoacana, pero sí un temor que comenzaba a convertirse a paranoia conforme se compartían más imágenes y videos, sobre todo de cómo se había vivido, o en algunos casos sobrevivido, en la Ciudad de México.

Circulan cortos videoclips con los rascacielos de la capital del país literalmente ondeándose. Un par muestra dos edificios de menor tamaño, unos cinco pisos, venirse abajo mientras vecinos gritaban para que los desalojaran.

14:00 horas. La gente sigue afuera de sus casas y negocios y en algunas vialidades se vuelve multitud ante la evacuación de alumnos por parte de diversas instituciones, incluyendo la mayoría de facultades de la Universidad Michoacana. Varios de los menores de edad bromean, todavía inconscientes e ignorantes del saldo que el sismo arrojará en los próximos días.

Los noticieros, todos sincronizados ante la desgracia, despliegan las primeras tomas con sus cámaras desde la Ciudad de México, la más afectada. El Servicio Sismológico Nacional corrige y desmiente que haya habido dos sismos. Se trata de uno solo, 7.1 de magnitud con epicentro en los límites entre Morelos y Puebla. Estos dos estados también, entre los más afectados.

15:00 horas, nueva información en los espacios informativos: once muertos en Puebla dice un primer informe en Milenio TV; otros 42 en Morelos en un rápido zapping con López Dóriga.

En Morelia ha sido más susto que pérdidas, pero varios inmuebles presentan daños visibles, entre ellos la sede del Poder Judicial, una casa abandonada con peligro de derrumbe en la calle 5 de Febrero y la Ludoteca en el Bosque.

No habrá partido de Monarcas en el Morelos. Sin acceso a medios, Protección Civil examina el inmueble deportivo que albergaría un cotejo de ronda definitoria de la Copa MX y decide anunciar alrededor de las 15:30 horas que por seguridad se suspende el encuentro.

16:00 horas. El arranque del programa de dignificación de hospitales en Sahuayo tenía anunciada la presencia del gobernador de Michoacán. Silvano Aureoles Conejo, mandatario estatal, no asiste y los rumores sobre una posible evaluación de daños circulan.

Las 16:20 horas. Se actualiza el conteo de víctimas. Cuatro fallecidos y 26 edificios colapsados en la capital del país confirma López Dóriga. Tres más en el Estado de México revela el recién elegido gobernador Alfredo del Mazo en un breve mensaje televisivo.

El tono de las emisiones cambia en busca de no alarmar la ciudadanía. Pese a la crudeza de lo mostrado "la ciudad (de México) sigue en pie, los edificios que se caen son contados y focalizados. Es hasta difícil localizarlos desde el aire", intenta matizar la periodista Ana Francisca Vega con un ulular de sirenas de fondo, las imágenes de cientos de vecinos intentando levantar los escombros en busca de sobrevivientes y un cintillo con los números de emergencia. Difícil no alarmarse.

17:22 horas. El Servicio Sismológico Nacional nuevamente actualiza. El epicentro del temblor fue apenas a 122 kilómetros de la Ciudad de México. Muchísimo más cercano que el de 1985.

Y regresa a la mente esa fecha como una ironía, como un chiste negro que no necesitaba segunda parte. El sismo de hace 32 años no se conmemoró con un llano simulacro, cual memoria muscular arraigada en el inconsciente de todo mexicano, vuelve como una tragedia que se niega a ser olvidada; otro 19 de septiembre.

18:00 horas. Una ligera lluvia antecede el próximo conteo de víctimas y le da un breve respiro a la capital michoacana, que sigue sin presentar daños de gravedad pero duda en resistirse ante la paranoia y la conmoción que sufren los estados vecinos. Ya suman 119 muertos. La cifra sigue siendo muy preliminar.