Escenarios

Luis Jaime Cortez reconoce la obra de Chucho Monge a través de disco
Omar Arriaga Garcés Domingo 8 de Octubre de 2017
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Morelia, Michoacán.- “Si muero lejos de ti… Chucho Monge. Canciones intervenidas por Luis Jaime Cortez”, es el disco del músico y compositor de Ziracuaretiro nacido en 1962, que este martes 10 de octubre a las 20:00 horas se presentará en el Centro Cultural Universitario (CCU) como una forma de reconocer el trabajo del creador de “México lindo y querido”.

Organizado en el marco de los primeros cien años de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), el homenaje al compositor moreliano Jesús “Chucho” Monge Ramírez contará con la presencia del célebre tenor Francisco Araiza, quien grabó las doce canciones intervenidas por Cortez Méndez; la hija del maestro, Sandra Monge Hernández; el musicólogo y catedrático Salvador Ginori Lozano; el investigador y poeta Raúl Eduardo González Hernández; y el secretario de Turismo (Sectur) de Pátzcuaro, Enrique Rivera Ruiz.

El músico y compositor de Ziracuaretiro, Luis Jaime Cortez
El músico y compositor de Ziracuaretiro, Luis Jaime Cortez
(Foto: Omar Arriaga Garcés)

Aunque la de este 10 de octubre será la presentación del material discográfico en la capital michoacana, “Si muero lejos de ti” se dio a conocer el pasado miércoles 4 de octubre en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México, tras reabrir sus puertas al público luego del temblor de 19 de septiembre, donde estuvieron presentes Sandra Monge; el compositor y ganador del Premio Nacional de Bellas Artes de México 2009, Arturo Márquez Navarro; el musicólogo Hugo Barreiro; el investigador José Antonio Robles Cahero; Francisco Araiza y, por supuesto, el autor.

¿Arreglo o intervención?



Sobre el disco que reúne por vez primera sólo canciones de Monge Ramírez -ya que sus composiciones se encuentran sólo en recopilaciones de música mexicana-, Arturo Márquez dijo que es el trabajo de un compositor que se une a otro para dar “un resultado completamente inesperado que, sin duda, aporta un repertorio nuevo a la música mexicana de concierto”, por lo que si ése era uno de los objetivos lo consideraba cumplido cabalmente, con lo que puso en duda el “canciones intervenidas” inscrito en el disco, toda vez que indicó que el nacido en Ziracuaretiro iba más lejos de sólo intervenir las canciones, al traerlas desde las primeras décadas del siglo XX y hacerlas actuales para nuevos públicos.

Y es que aunque Cortez Méndez comparó su tarea -“con toda proporción guardada”- a “lo que hizo Manuel M. Ponce con las canciones populares del siglo XIX”, Robles Cahero y Márquez Navarro expresaron que su labor había ido más allá, con lo que se discutió a qué se refería el término “intervención”, acuñado en la arquitectura para después pasar a las artes plásticas y, de ahí, a la música.

“Hubo consenso final de que era una buena palabra en lugar de arreglo. ¿Cuál es la diferencia entre arreglo e intervención? Digamos que la diferencia es de concepto, de grado, de radicalidad en el propósito; un arreglo repite de cierta manera contenidos que se consideran ortodoxos, normales, apropiados.

“En cambio, una intervención transforma por completo la melodía tratada, la integra a un todo totalmente distinto. Ya hay autores que han hecho intervenciones. Existe una del compositor alemán Max Richter de las Cuatro estaciones de Vivaldi. Ya es una idea normal”, expresó Cortez Méndez.

Asimismo, el autor de la ópera La tentación de San Antonio -basado en el libro de Gustave Flaubert- señaló que la del miércoles fue una presentación “muy generosa”, en la que destacó el trabajo de la Sinfonietta del Conservatorio de las Rosas que interpretó las canciones y el del propio Francisco Araiza: “Es un gran cantante que tiene ya poco más de 60 años, pero su voz se oye de una juventud y salud impresionantes”.

Breve historia de “Si muero lejos de ti”



Cuestionado sobre cuándo planeó un disco de canciones del nacido en 1910 y finado en 1964, Luis Jaime Cortez expresó que fue a partir de 2010 que el proyecto cobró forma en su mente, tras lo cual contactó con la hija de Jesús Monge, quien le dio acceso a los archivos del compositor en los cuales realizó tareas de investigación que se extendieron a películas del cine mexicano anteriores a 1930, en las que su música aparecía.

“En 2010 me propuse hacer un homenaje por el centenario del nacimiento de Miguel Bernal Jiménez y, al saber que Chucho Monge también era de 1910, me pareció delicado e incluso una desatención grave no hacerle también un homenaje.

“Organicé un concierto con la primera parte de música de Miguel Bernal Jiménez y en la segunda con música de Chucho Monge con apoyo de la Secretaría de Cultura de Michoacán (Secum); ahí surgió la idea de trabajar con Monge”, comenzó Cortez Méndez.

Se refirió entonces a la carencia de partituras de las composiciones de Monge Ramírez, si bien existen guiones y apuntes que se usan para el registro, “pero de muchas piezas no hay ni siquiera guiones”, por lo que el historiador de formación creyó que se trataba de un “territorio rico” sobre el cual empezó a trabajar: “Tomé muchas de las canciones de películas y de apuntes de servilletas: es el único registro; conocí a Sandra Monge, su hija, y me abrió la puerta de su archivo. Trabajé arduamente con eso”.

Y abundó sobre la intervención de las piezas: “No tenía sentido hacer unos arreglos como tales, se trataba de reconstruir; era más como restaurar un edificio antiguo del que existe una parte. Hice lo que se hace en la arquitectura: una intervención.

“Tomé la melodía y el texto como fuentes y a partir de ahí repensé el concepto de la música de Monge, para traerlo al repertorio de concierto desde la vocalidad de las canciones. Sus registros son de un compositor de arias y de lieder.

“Me pareció interesante traerlo hasta acá con unas armonías insospechadas, con una orquestación moderna. E hice el experimento. Ya que tenía muchas de las canciones, tuve un encuentro en 2015 con el maestro Araiza”, relató. Un encuentro que, a decir verdad, fue un tanto fortuito, como había reconocido Luis Jaime Cortez anteriormente.

La concreción del proyecto



La versión, reconstruida de memoria, va más o menos así, sin detalles. Araiza acudió a un evento musical a la capital michoacana donde, por un contratiempo administrativo, él y sus alumnos se encontraron con un complejo escollo que Cortez Méndez les ayudó a resolver; al frente del Conservatorio de las Rosas, el compositor trabajaba desde hacía cinco años en el proyecto de Monge Ramírez.

“Encontré un catálogo de 180 canciones de Monge, de ésas decidí arreglar en este primer proyecto 16; grabamos quince pero por diversas cuestiones técnicas al final tomé la decisión de que se quedaran doce canciones en el disco”, recordó el también egresado del Conservatorio Nacional, quien al verse frente al tenor le contó de sus intervenciones.

“De hecho, comimos un día y le presenté las partituras. Estuvo a lo largo de la comida echando un ojo, luego se concentraba por ratos, las veía y analizaba la orquestación. Al final, meditando, aunque con una gran rapidez, me dijo que le gustaba el proyecto y que le encantaría participar”.

Comentó que tras reflexionar un poco, Araiza se percató de que las canciones eran difíciles de interpretar por sus características armónicas y rítmicas, algo que propendía más a la música contemporánea y no tanto a la popular, como en un primer momento habría pensado: “Por la dificultad, le gustaban las canciones”, añadió Cortez Méndez.

“Con eso estaba todo: estaba hecha la partitura o las partituras y había conseguido un cantante de primera línea, entusiasmado con el proyecto; encontré una convocatoria del INBA (Instituto Nacional de Bellas Artes, el Estímulo a la Producción Musical, Epromúsica), apliqué como compositor y me dieron recursos”, dijo.

No obstante, el apoyo alcanzaba en un 80 por ciento para el proyecto, por lo que Luis Jaime Cortez acudió al Ayuntamiento capitalino, entonces con Wilfrido Lázaro Medina al frente, vía Enrique Rivera, quien entonces era titular de la Sectur municipal, quien aportó lo que faltaba para el proyecto.

“Hicimos un calendario con Araiza que ese año estuvo casi un mes en Morelia, con un profesionalismo extraordinario. Fue una gran experiencia para todos los que formamos la Sinfonietta. Este disco a los jóvenes que participaron y están graduándose o ingresando a posgrados en el extranjero les representa mucho curricularmente.

“La calidad resultante en interpretación es muy alta, pero es muy interesante que la orquesta está formada por maestros del Conservatorio de las Rosas y jóvenes estudiantes avanzados. Si para los mayores fue una experiencia extraordinaria trabajar con Araiza, para los jóvenes era todavía más impactante e importante”, externó Cortez Méndez.

Agregó que el extinto secretario de Cultura (SC) federal, Rafael Tovar y de Teresa, conoció de cerca el proyecto y lo siguió paso a paso: “En cuanto grabamos me pidió que le mandara las tomas de la grabación del máster, porque ya quería oírlo”.

Se buscó organizar un concierto de homenaje a Monge Ramírez en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México en 2016 para presentar el disco, pero -primero- éste no salía de edición; y luego, cuando finalmente estuvo listo, las agendas del recinto, de Araiza y de Tovar y de Teresa no coincidían hasta que después el ex titular de la SC cayó enfermo. Fallecería el 10 de diciembre del año pasado.

Luis Jaime Cortez miraba hacia la mesa con esa mirada parsimoniosa y como de estar en la búsqueda de las palabras correctas, hasta que por fin dijo: “Todavía pensamos hacer el concierto de homenaje más adelante. Ésa es la historia del disco que tiene un recuerdo permanente de Tovar y de Teresa, un entusiasta de los proyectos musicales”.

De igual modo, aunque desde el jueves 5 de octubre se ha separado de su cargo de rector en el Conservatorio de las Rosas -del que apuntó que hablaría en su momento- aludió a que “Si muero de lejos de ti” tiene otra carga más, al representar “en muchos sentidos los resultados académicos del Conservatorio: es el tipo de proyecto que muestra, más allá de cualquier argumento verbal, la calidad real de los músicos del Conservatorio”.

Una vez apagada la grabadora, bebió un sorbo de su café -que dejó incompleto-, tomó su libro de Gadamer -“Quién soy yo y quién eres tú”- y, acompañado por su esposa, se dirigió al Teatro Ocampo a un concierto en el que, a las afueras, luego de saludar al crítico musical Rogelio Macías, un grupo de estudiantes y egresados de la escuela de música fue a saludarlo. Ellos interpretarían esa tarde y Luis Jaime los escucharía atentamente desde su butaca.