Escenarios

Jordi Virallonga y Sylvestre Clancier, cierran el XIX Encuentro de Poetas del Mundo Latino
Omar Arriaga Garcés Domingo 12 de Noviembre de 2017
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Morelia, Michoacán.- Fueron los poetas catalán y francés Jordi Virallonga y Sylvestre Clancier, respectivamente, los que cerraron el XIX Encuentro de Poetas del Mundo Latino, que reconoció la trayectoria del poeta Gaspar Aguilera Díaz y entregó el Premio “Víctor Sandoval” a Elsa Cross.

Como ya en la inauguración el miércoles 8 de noviembre había hecho el poeta colombiano Jorge Bustamante al dedicar su lectura al homenajeado Aguilera Díaz en sus 70 años de vida, pero también al poeta José Antonio Alvarado -fallecido apenas el 27 de octubre pasado-, el propio Gaspar Aguilera indicó este sábado 11 a las 19:00 horas en el Teatro Ocampo que la distinción a su obra era más bien un reconocimiento a su generación, a José Mendoza Lara tanto como al finado Fernando Ramírez Aguilar y al propio José Antonio Alvarado.

Clausura del XIX Encuentro de Poetas del Mundo Latino
Clausura del XIX Encuentro de Poetas del Mundo Latino
(Foto: ACG)

Se congratuló porque después de cinco años de ausencia el Encuentro de Poetas del Mundo Latino regresara a Morelia, “porque la poesía mueve criterios y actitudes”, dijo-, para dejar abierta la posibilidad de que en 2018 el evento se realice de nueva cuenta en la capital michoacana, cuyas calles -recordó- fueron caminadas por autores como Hugo Gutiérrez Vega, quien murió en septiembre de 2015.

“Es un hecho inusitado y afortunado a la vez que ante tanta violencia, tanta impunidad, tanta corrupción y tanto desastre alrededor, la cultura y particularmente la literatura siguen siendo razones más que suficientes no sólo para sobrevivir sino para intentar ser felices y encontrarnos a través de la palabra, a través de las imágenes y las ideas, de la consciencia crítica en un espacio como éste, que hoy nos reúne”, expresó el nacido en Parral, Chihuahua el 20 de octubre de 1947.

Lectura poética de Aguilera Díaz



Del libro Historia de todas las cosas (2011), Aguilera Díaz comenzó su lectura con ese poema en cuyo primer verso se lee: “Los psiquiatras dicen que el amor…”, continuó con “Paseo por tu cuerpo” del libro Zona de derrumbe (1985) antes del cual recordó una anécdota con el poeta Neftalí Coria Ceja, con quien caminaba las calles de Veracruz antes de escribirlo; siguió con “Día de regreso”, dedicado al narrador David Ojeda -quien falleció el 10 de octubre de 2016 en san Luis Potosí-, con un epígrafe de Jorge Luis Borges: “Cuenta que Ulises, harto de prodigios,/ lloro de amor al divisar su Itaca/ verde y humilde. El arte es esa Itaca/ de verdad eternidad, no de prodigios”.

Se reconoció la trayectoria del poeta Gaspar Aguilera Díaz
Se reconoció la trayectoria del poeta Gaspar Aguilera Díaz
(Foto: ACG)

Leyó entonces uno de sus últimos poemas, que inició con el verso “Te amé contra todo presagio favorable”, prosiguió con otro de reciente creación que empieza “El deber de la poesía: debe ser misteriosa” dedicado al músico Luis Jaime Cortez Méndez por su labor por la poesía y que había leído el 29 de enero de 2017 en el Conservatorio de las Rosas, para dar paso a otro que dice “Sentir que la muerte canta/ el bolero por nosotros”, inspirado en “Amor gitano”, bolero de Héctor Flores Osuna: “Toma este puñal,/ ábreme las venas,/ quiero desangrarme/ hasta que me muera”, que interpretara Daniel Santos, para finalizar con “Junio y sus presagios” (2014), inédito también.

Después de dedicarlo a “mi Cronopia Caracol”, leyó Aguilera Díaz: “Todas las hazañas todas las guerras todas las injusticias/ no bastarán para justificar/ este interminable y oportuno amor/ que se gestó a las 7 de la noche/ entre aromas de eucaliptos y orquídeas -hay que ser un poco cursis-// Y recordar un 6 de junio histórico/ en el que la ternura parecía originarse/ en el centro de tu alma errante/ Todo se confabulaba esa noche/ de presagios y lecturas del oráculo/ estallaba tu piel blanquísima/ entre acordes de nostalgia y deseo/ los Idus de marzo anunciaban el derrumbe/ nuestro miserable paisito de nuevo en crisis/ y este amor desbordándose por todas partes…”.

Poco antes, la secretaria de Cultura de Michoacán (Secum), Silvia Figueroa Zamudio, había entregado el reconocimiento a Aguilera Díaz por su trayectoria, previo a lo cual hizo una breve semblanza del poeta que llegó a los 15 años a Morelia para estudiar la Licenciatura en Derecho por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), donde más adelante estaría al frente de la Editorial Universitaria y de la Secretaría de Difusión Cultural y Extensión Universitaria, además de ser profesor de literatura mexicana y latinoamericana por 16 años, sin mencionar su tarea como periodista cultural, su labor de docencia en el Instituto de Romanística de la Universidad de Salzburgo, Austria; la traducción de sus poemas a más de seis idiomas, formar parte del Sistema Nacional de Creadores (SNC), sus más de 18 libros publicados, así como haber sido recipiendario del Premio Aztlán, el Premio Encuentro de Poetas del Mundo Latino en 2003 y el Premio Estatal de las Artes Eréndira 2008, entre otros.

La intervención de Elsa Cross



La presidenta del Seminario Mexicano de Cultura, Silvia Molina, había señalado en el acto protocolario, que Morelia es considerada por los organizadores del encuentro como su segunda casa, por lo que pugnó porque se pueda continuar el trabajo en la ciudad, en tanto que a Elsa Cross, que recibió el Premio Encuentro de Poetas del Mundo Latino “Víctor Sandoval” por su obra, le dijo: “Elsa, me hubiera gustado escribirte un poema, pero no soy poeta”.

En cambio, recordó haberla conocido a los 16 años cuando iba a sus clases de francés y la veía sentada en el restaurante El Jet, tras lo cual supo que se había casado con el poeta Alejandro Aura -quien falleció el 30 de julio de 2008-, para luego reencontrarla en el Centro Mexicano de Escritores (CME) donde ambas estaban bajo la tutoría de Juan Rulfo, Salvador Elizondo y Francisco Monterde; acto seguido, se refirió a la poesía de Elsa Cross, en la que reconoció un trabajo incesante de corrección y reinvención, para luego señalar: “Tu poesía es una iniciación al alma”, y reconocer su trayectoria como escritora, traductora y docente.

Elsa Cross recibió el premio “Víctor Sandoval”
Elsa Cross recibió el premio “Víctor Sandoval”
(Foto: ACG)

La ganadora del Premio Nacional de Poesía Aguascalientes en 1989 y Premio Xavier Villaurrutia en 2007 agradeció el Premio “Víctor Sandoval” por llevar el nombre de dicho poeta, por los antecesores ilustres que lo han recibido, por serle entregado en Morelia y por ser el Seminario de Cultura Mexicana el que lo otorga, así como por haber sido creado por el poeta Marco Antonio Campos, al que en especial dio las gracias: “Tal vez el propio Marco Antonio no imagine su relevancia”, indicó además de su trayectoria en las letras, sino que ponderó los encuentros que el mexicano realiza, donde se conocen a escritores de otras lenguas y latitudes, sin mencionar que se organizan publicaciones, traducciones y se crean vínculos de amistad, tanto como en el Encuentro Internacional de Poesía Trois Rivières, que desde hace 33 años efectúa Gaston Bellemare.

La autora de 28 libros de poesía, la mayor parte reunidos por el Fondo de Cultura Económica (FCE) en 2012, abrió con la primera parte de Bacantes (1982): “En la fuente nos hemos sumergido./ A su corriente dejamos nuestros cuerpos/ como bancos errantes…”, continuó con los poemas “El templo de Sri Nityananda”, “Río Grijalva”, “Zarzas”, para detenerse en un poema de Cantáridas o de las palabras (1999), sobre la incursión de Apolo en Delfos, con un epígrafe de Píndaro, donde el dios mata a la serpiente para quedarse con el poder de su conocimiento.

La poeta prosiguió con un poema de Ultramar (2002), cuyo primer verso dice: “Antinomias en el espacio cerrado de la conciencia”; luego con “Ditirambos” de El vino de las cosas. Ditirambos (2004) y finalizó con “Galaxidi/ 7” del libro Nadir (2010): “En las terrazas de Galaxidi/ hablamos del sueño,/ y de la noche nupcial de las termitas aladas,/ de la navegación del lagarto de lengua azul./ Hablamos de la muerte,/ del ganso-urraca alternando el apareo/ con sus dos hembras;/ del cielo oscurecido por los murciélagos de la fruta,/ y del cielo esclarecido por las flores de los cerezos./ Hablamos del amor,/ del ganso macho graznando sobre los lirios del pantano,/ y de la danza de las grullas de cabeza roja./ Hablamos del narciso cautivo en las telas de araña,/ de la agonía del sílvido órfico,/ del silencio del mirlo blanco en la nieve/ —aprendizaje del vacío”.

Las otras lecturas



Cabe señalar que entre las participaciones de Aguilera Díaz -quien abrió la noche- y Elsa Cross, leyeron las poetas Isabelle Courteau de Quebec, quien organiza el Festival de la Poesía de Montreal, y Martha Canfield, uruguaya que desde los 70 vive en Florencia, Italia, quien dejó muestra de su calidad con cuatro textos: “Luna di giorno”, “Prisión” -basado en el célebre soneto de Sor Juana “Detente, sombra de mi bien esquivo”-, “La espera” -inspirado en un poema del colombiano Jorge Gaitán Durán- e “Il passato altrui” (“El pasado ajeno”), en el que tocó el tema de la “banalidad del mal”, concepto acuñado por la filósofa Hannah Arendt.

Tras Elsa Cross vino Sylvestre Clancier, presidente de la Academia Mallarmé y del jurado del Premio Mallarmé, integrante del Premio Roger Caillois y del Club Pen Internacional de escritores, autor de más de 30 libros de una poesía de corte metafísico, que por instantes en su lectura recordaba el tono celebratorio de Hölderlin en sus elegías o el suave reclamo que Rilke hace a los poetas en la “Primera Elegía” de Duino, para cerrar con un poema intitulado “Fraternité” (“Fraternidad”), dedicado a Paul Éluard, con un aliento más bien cívico, una especie de oda a los derechos universales de la humanidad.

El catalán Jordi Virallonga rompió por entero el tono de Cross y Clancier, con una poesía intimista, coloquial, de profundidades insospechadas, con la cual terminaron “los homéricos días en Morelia”, como él mismo lo dijo, tras lo cual dio lectura a “Mira padre, no te enfades”, “Anatomía de la esperanza”, “La ciudad que fuimos”, “La medida imposible del mar” y “Ser Ulises”.

Se lee en el penúltimo poema: “Hola, mamá, no te enfurezcas/ Sé que estás muerta y que dios no existe,/ Que debo ser feliz, y que hago mal preocupándome por cosas/ Que te harían desgraciada,/ Pero hoy estaba con Vera en el balcón,/ El mar tenía la medida imposible/ Que te ha reemplazado/ Y te echo de menos por el azúcar y los cubiertos,/ Por las ganas de que existas,/ Que ya ves, ya sé que no me ves,/ Y que no voy a preguntarte por mis hijos.// No quiero hablar de ti porque te llevo/ En esta niña que soy cuando fui tuyo,/ Que te haría ser más joven, menos muerta,/ No esta ruina permanente sin columnas/ Que no acaba de asolar la tempestad,/ Esa ultima sed,/ La vencida inmensidad del abandono”.

Así, con un poeta que conectó del todo con las cerca de 300 personas que acudieron a la clausura, poco antes de las 21:00 horas terminó el XIX Encuentro de Poetas del Mundo Latino el sábado 11 de noviembre.