Escenarios

En México, la poesía juega un papel mínimo: Elsa Cross
Omar Arriaga Garcés Domingo 12 de Noviembre de 2017
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Morelia, Michoacán.- “No tengo definición de poesía”, dijo Elsa Cross entrevistada en el marco del XIX Encuentro de Poetas del Mundo Latino que culminó el sábado, si bien dijo que la poesía es un medio de conocimiento y autodescubrimiento que en México “por desgracia” juega un papel mínimo.

Comentó que los poetas contemporáneos en el país tienen hoy posibilidades con las que durante su juventud no se contaba y recordó el taller de Juan José Arreola, maestro de escritores, de quien -dijo- respetaba la voz de cada autor y la potenciaba, además de señalar que antes que artista quien escribe es ante todo un artesano, una lección que debería adoptarse como norma, expresó.

Cuestionada por la prensa sobre cuál es su definición de poesía la especialista en literatura de la India respondió: “No tengo definición de poesía, para mí ha sido muchas cosas: una compañía constante en mi vida, un punto de encuentro frecuente conmigo misma.

Elsa Cross
Elsa Cross
(Foto: Especial)

“A veces hay cosas que no sabía de mí misma y que he descubierto a través de un poema, pero también es algo que permite conectarme de una manera muy profunda con otros poetas. Cuando uno lee la poesía de alguien entra en la intimidad de esa persona. La poesía ofrece una posibilidad única”, externó la nacida en 1946.

Aunque señaló que no terminaría el listado de los poetas con quienes ha logrado esa conexión, expuso que cuando empezaba a escribir hubo dos poetas griegos muy cercanos: (Yorgos) Seferis y (Odysseas) Elýtis, así como (Giuseppe) Ungaretti y Octavio Paz. “Fueron mis primeras referencias junto con Neruda o García Lorca, que uno lee cuando empieza a escribir. Más tarde fueron otros autores”, agregó.

Sobre qué tanta poesía se lee en México, refirió que “poquísima, a cuentagotas; los medios privilegian lo que les deja dinero y no lo que favorece al público, no lo que lo educa y lo sensibiliza, sino lo que a ellos les deja más dinero.

“No les importa pasar por encima de tantas cosas, como la sensibilidad, la ética, de todo, con tal de explotar lo más barato, lo más fácil y lo que más vende, eso con el costo consiguiente de un deterioro de la conciencia de la gente, de su propia sensibilidad y de volverla un vehículo de consumo de lo más fácil, corriente, barato y lo que más les deja; más barato como producto de consumo”, indicó la autora de Bacantes (1982).

En ese sentido, manifestó que si en México se hiciera espacio a la poesía “jugaría un papel extraordinario... La desgracia es que no se le da ningún lugar, un lugar mínimo, pero eventos como estos encuentros representan en sí un contrapeso extraordinario a todo el odio y la violencia que proliferan por todas partes en el país. Si hubiera más de esto en todos lados el país sería otra cosa”, afirmó la ganadora del Premio Xavier Villaurrutia -“de escritores para escritores”- en 2007.

Posibilidades para escribir hoy



A la pregunta de si el libro desaparecerá por los efectos de la tecnología en todos los órdenes de la vida cotidiana, la invitada especial del Encuentro de Poetas del Mundo Latino contestó que “naturalmente no creo que vaya a desaparecer muy pronto el libro”.

Y añadió: “Antes del libro la poesía fue oral y se transmitió por tradición oral durante milenios, posiblemente antes de que empezaran a tallar y a cocer tablillas cuneiformes de barro: son los poemas más antiguos que se conservan, de hace unos cuatro mil años; pero los hubo antes de eso y los va a seguir habiendo después de que desaparezcan estas cosas tecnológicas que ahorita son como la novedad, pero tienen una fecha de caducidad igual que todo lo demás”.

Acerca de las posibilidades actuales para desarrollarse como escritor en un país como México, la galardonada con el Premio “Víctor Sandoval” y vencedora en el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes en 1989, dijo que los jóvenes “tienen muchísimas oportunidades más de las que había cuando yo era poeta joven.

“No había ningún estímulo, existía la beca del fondo del Centro Mexicano de Escritores (CME), pero era ya para escritores más hechos, eran sólo seis becas que se daban cada año. Entonces, nada qué ver con todos los estímulos que hay ahora de las secretarías de cultura y consejos estatales para la cultura y las artes; tantos concursos, aparte de becas, talleres, muchísimas cosas”, ponderó.

Con eso en mente, evocó el taller del escritor jalisciense Juan José Arreola, a cuyo Taller “Mester” llegaron a acudir Gerardo de la Torre, José Carlos Becerra, Federico Campbell, Alejandro Aura, José Agustín, René Avilés Fabila, Guillermo Fernández, Juan Tovar, Elva Macías o la propia Elsa Cross, sin olvidar que en la colección Los Presentes de 1954 y luego en Los Cuadernos y Libros del Unicornio de 1958 daría a conocer primero a escritores como Carlos Fuentes y Elena Poniatowska, así como a Beatriz Espejo, Sergio Pitol, Rubén Bonifaz Nuño, Eduardo Lizalde, Elías Nandino o José Emilio Pacheco, Manuel Mejía, Enrique González Rojo y Olivia Zúñiga en 1959.

“Con Juan José Arreola iban poetas, narradores, dramaturgos. Era una maestro fantástico, sabía cómo encauzar a cada quien dentro de su propio estilo, no trataba de imponer el suyo ni sus conceptos; sólo que aquello que yo decía fuera lo más perfecto posible. Ése -Mester- fue un verdadero trabajo de talleres. Decía que éramos artesanos antes de poder ser artistas y eso es una lección permanente; sugeriría que todos los talleres adoptaran eso como una norma”, mencionó.

Asimismo, se mostró agradecida con el Premio Encuentro de Poetas del Mundo Latino “Víctor Sandoval” por haber participado en el encuentro “casi desde el principio”, un evento que ha permitido que la poesía de México se conozca en otros lados y la de otros lados en México, con lo que se han creado lazos e intercambios entre los poetas, gracias a Marco Antonio Campos, sin dejar de lado su afinidad para con Víctor Sandoval y el hecho de que se haya reconocido su obra este año.