Educación

Paro de brazos caídos en la UM, no es la estrategia correcta, apunta académico
Ernesto Hernández Doblas Domingo 7 de Enero de 2018
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Morelia, Michoacán.- Hay que regresar a las aulas, es la postura que mantiene Jorge Álvarez Banderas catedrático de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH) quien habló para Cambio de Michoacán sobre varios aspectos de lo que acontece en la Casa de Hidalgo.

Aunque en un principio acató lo dispuesto por el Sindicato de Profesores de la Universidad Michoacana (SPUM) del que forma parte, consideró más adelante que la estrategia del paro de brazos caídos no es la correcta.

Integrantes del SPUM se manifestaron en las puertas del Congreso local
Integrantes del SPUM se manifestaron en las puertas del Congreso local
(Foto: Carmen Hernández )

Desde el pasado 31 de octubre, tanto el SPUM como el Sindicato Único de Empleados de la Universidad Michoacana (SUEUM) tomaron la determinación de comenzar una figura que según palabras del entrevistado, no está contemplada en las disposiciones del caso.

Es decir, en determinado momento, explicó Álvarez Banderas, la administración nicolaita podría levantar actas por la no presencia de los trabajadores en sus respectivos espacios. Sería mejor no interrumpir labores académicas, consideró, en beneficio de los 55 mil estudiantes pero también de la misma demanda gremial, ya que así se comunicaría a los alumnos la situación en un proceso que podría causar más empatía y apoyo.

El panorama de este día es la persistencia del adeudo en cuanto a canasta navideña y aguinaldo, para lo cual no hay fecha, ya que según fue informado por Rectoría, es el gobierno de Silvano Aureoles Conejo quien resolvería dicho aspecto, luego de que las dos quincenas de diciembre y la prima vacacional fueron aportadas por la Secretaria de Educación Pública (SEP).

"La situación en la universidad es caótica; veo una lucha infructuosa por parte de mis compañeros profesores. Los respeto, pero yo no comparto esa postura". Álvarez Banderas visualiza un año difícil para la máxima casa de estudios del estado, particularmente por el presupuesto insuficiente que días atrás aprobó para ésta el Congreso Local.

Las voces que solicitaron a los diputados le fueran restituidos a la institución educativa los casi 400 millones de pesos que en relación al 2015 le fueron recortados al año siguiente no fueron tomadas en cuenta, por lo que la crisis financiera que arrastra la Casa de Hidalgo volverá a replicarse hacia el último trimestre del calendario en curso, si no es que un poco antes.

“El hecho de que en el 2017 le hayan reducido el presupuesto en relación al año anterior y no haber presentado un juicio de amparo, también llama la atención”, apuntó el catedrático, aunque más adelante extiende lo que podría ser una explicación para ello, al decir que posiblemente la administración nicolaita prefirió ir hacia una ruta política, de diálogo y gestión, en el ánimo de así encontrar mejores resultados.

2018 es año electoral “y hay muchos intereses; las campañas se manejan con dinero, en la Universidad Michoacana hay dinero”, extendió el catedrático, agregando que al parecer, el rector Medardo Serna González, “no es afín al señor gobernador”, por lo que podría estarse dando también un “jaloneo” al interior de la Casa de Hidalgo desde el exterior.

Esto no debemos permitirlo los universitarios, enfatizó, por lo que como un primer punto, habría que luchar por la no intromisión del Estado en la administración propia, ya que además ello está en el principio del concepto de autonomía universitaria.

Asimismo, Álvarez Banderas compartió su experiencia como asistente ciudadano a la sesión del Congreso en donde fue aprobado el presupuesto de egresos 2018. Fue una sesión larga pero interesante, relató, ya que dio comienzo a las 10:00 horas y concluyó hacia el filo de las 20:00 horas con un periodo de receso de 90 minutos.

Varios aspectos fueron compartidos por el entrevistado sin embargo ponderó un par de ellos, relacionados de manera directa con el presente y probable futuro de la Universidad Michoacana. El primero de ellos fue la propuesta que hizo en tribuna la diputada Rosa María de la Torre y Torres, en el sentido de reajustar el presupuesto gubernamental en áreas que no afectaran a lo social, con el objetivo de reunir 250 millones de pesos para ir hacia un rescate por lo menos de este año de la institución educativa.

Su propuesta recibió 14 votos a favor y 23 en contra, por lo que fue desechada principalmente por diputados del Partido Acción Nacional (PAN), Partido de la Revolución Democrática (PRD) y del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), esto es importante de notar, dijo Álvarez Banderas para darse cuenta de quién está en contra de la Universidad Michoacana, en especial de cara al proceso electoral.

El segundo aspecto, es la intervención ese mismo día, del diputado Raymundo Arreola, quien solicitó al presidente de la mesa directiva que citara a quien encabeza el ejecutivo y a la autoridad nicolaita, para establecer una mesa de trabajo con carácter de urgente, en donde se busquen los mecanismos para solucionar lo que para el diputado aludido es “la crisis más grave que sufre la Universidad Michoacana”.

La petición quedó en el aire, pero es importante que sea retomada, apuntó el entrevistado, quien incluso propone que también se sume al encuentro la Secretaría de Educación Pública (SEP), para que la situación de penuria no reciba paliativos sino un cambio integral y positivo por el bien no solo de los 55 mil estudiantes y más de seis mil trabajadores, sino de las áreas de servicio como el transporte y el comercio, que también se ven afectadas con una situación que de no crearse los consensos externos e internos, provocaría escenarios aún más complejos y tal vez, de soluciones radicales.

Quien también fuera acreedor el año pasado a la presea Vasco de Quiroga, por su labor en defensa de los derechos humanos al interior de la institución educativa, consideró que hay todos los ingredientes para prever un escenario parecido este 2018, al que se vivió durante todo el año que recién ha terminado.

Al preguntársele sobre las causas principales que desde su punto de vista tienen a la Universidad Michoacana en cada vez mayor penuria financiera, el entrevistado apuntó a varias de ellas, comenzando por lo que consideró un exceso de contrataciones, el cual se puede ver por el número parecido entre empleados y profesores.

No hay que buscar culpables, atajó, pero sí identificar a las personas que dejaron que esto ocurriera, independientemente de que se les sancione o no. La razón aducida para ello, es porque es desde ese conocimiento que debe de iniciarse un cambio hacia otro estado de cosas.

"Se habla de contrataciones indebidas. Bueno, si hubo contrataciones indebidas, mi propuesta es identificarlas y liquidar a esos trabajadores. No se ocupan en la Universidad". Dichas liquidaciones deben hacerse conforme a la ley, abundó, ya que finalmente hubo una contratación aunque indebida.

Frente a posibles reclamos de darse un panorama como el propuesto, Álvarez Banderas apunta que la protesta habría que hacerla a quienes los contrató. Eso en cuanto al caso de los empleados, ya que por lo que toca a los profesores, "los ingresos se simulan muchas veces a través de lo que son los concursos de oposición y entonces quien está al frente de las dependencias, beneficia a las personas que lo ayudaron a llegar a esa posición".

Debemos ser claros y objetivos al respecto, recomendó, para determinar si se ocupan todos los docentes actuales o no, y ello es competencia de la administración nicolaita. Así, el catedrático nicolaita llegó al polémico tema de la reforma al sistema de jubilaciones y pensiones, el cual tiene dividida a la comunidad universitaria y enfrentados a los dos sindicatos mayoritarios y la administración de la Casa de Hidalgo.

Con la claridad y objetividad buscada por Álvarez Banderas, inició apuntando que este asunto no es un logro sindical sino un aspecto contemplado por el Congreso Estatal en la Ley Orgánica de 1963, cuando incluso el SPUM todavía no tenía existencia.

En el instrumento referido se contempló desde entonces que los trabajadores de la Universidad Michoacana, podían jubilarse una vez cumplidos 25 años de servicio. Hay que decir, de acuerdo al entrevistado, que la disposición era sólo para docentes, siendo hasta la reforma de 1986 que se les incluye a los empleados.

El estado debe asumir su responsabilidad, afirmó categórico, por lo asentado en la Ley Orgánica, la cual no debe sufrir ningún cambio. "Si el estado estableció un derecho para sus trabajadores a los 25 años de servicio, que lo respete, que cree la partida presupuestaria suficiente para poder dar ese derecho a todos los que hoy tenemos un contrato en la Universidad Michoacana".

Si se contrata a un nuevo empleado, entonces podría aplicársele una nueva norma, no reformando la ley sino creando un reglamento para el tema polémico. "Es más, hoy tenemos un estatuto que no es acorde a nuestra Ley Orgánica, es obsoleto. Por eso digo de nuevo: no a la reforma a la Ley Orgánica y si a la creación de un reglamento".

Respetar de manera completa la normativa vigente es la postura de Álvarez Banderas, a cambio de lo cual, propone que los actuales trabajadores aporten un 10 por ciento de su salario, y así crear un fondo para las generaciones por venir.

En otro tema, el catedrático nicolaita, consideró que una vez aprobada la partida 2018 para la institución benemérita y centenaria por parte de los legisladores michoacanos, quienes dirigen la Casa de Hidalgo, deben ser muy transparentes y decir cuántos trabajadores se tienen y cuánto se les paga a cada uno, omitiendo datos personales pero puntualizando el modo exacto en que se gastan los recursos destinados a nómina.

Sobre todo, dicha información debe ser entregada a las Auditorias Superiores, tanto del estado como de la entidad, consideró. Ante la pregunta de si pensaba que había faltado tino político de la administración nicolaita para lograr los consensos necesarios especialmente con las organizaciones sindicales mayoritarias, respondió: "Mira, lo voy a decir muy claro, quieren la cabeza del rector. Quieren tomar el control de la universidad, no quieren avanzar".

Entonces les cuestionó a los gremios la razón por la que en su momento no pidieron lo mismo para el anterior titular de Rectoría, es decir, Salvador Jara Guerrero, hoy subsecretario de Educación Superior de la Secretaria de Educación Pública (SEP).

"La historia lo va a decir, quien ha hecho más daño a la universidad"; como un ejemplo claro para responder a ello, el catedrático de la Facultad de Leyes, recordó el establecimiento de cuotas inconstitucionales en el 2014.

Para finalizar, lamentó que no haya motivos para el optimismo en la situación compleja que atraviesa la institución en donde labora desde hace más de 15 años. Es una lucha de egos, apunta, "son egos del poder, del poder del estado, de los sindicatos, de las personas, de los grupos políticos al interior de la Universidad...".