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La forma de salvar a la monarca es trabajar juntos: Dykman
Ricardo Rojas Rodríguez Jueves 11 de Enero de 2018
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Zitácuaro, Michoacán.- “La mariposa monarca nos recuerda que las fronteras son solo líneas en los mapas, y que nuestros vecinos son nuestros compañeros de equipo. La única forma de salvar a la monarca es trabajar juntos”.

Sara Dykman, investigadora estadounidense
Sara Dykman, investigadora estadounidense
(Foto: Ricardo Rojas Rodríguez)

Sara Dykman, investigadora estadounidense que pedaleó 10 mil 201 millas (16 mil 417 kilómetros) para acompañar a la monarca en su recorrido por Norteamérica, comenta: “No podía volar como mariposa, pero podía andar en bicicleta”.

Apunta que es necesario que es hora que hagamos algo para conservar a la mariposa, para que no la “borremos” del planeta”. Y, por hacer algo fue que se embarcó en el viaje que duró 9 meses y medio, en su bicicleta vieja, en donde cargaba de todo.

“Mi bicicleta pesaba demasiado”, dijo Dykman, “pero fui lento y estable". Lo que, para ella, significaba recorrer 60 millas por día, con paradas para dar presentaciones en escuelas y centros naturales. Por la noche ella acampaba o se quedaba con todo tipo de personas diferentes.

“Desde México hasta Canadá, la gente estuvo tan dispuesta a invitarme a su casa y me permitió experimentar la generosidad que se encontró a lo largo de toda la migración”, dijo Dykman.

Ahora, al hacer un balance de su aventura, considera que fue todo un éxito:
“Mi objetivo era tener una aventura que resaltara la migración y enseñar a las personas lo que podrían hacer para ayudar", dijo.

Para hacer esto, Dykman visitó más de 50 escuelas, compartió su mensaje de conservación de la monarca y mostró a más de 9 mil estudiantes lo que parece ser un científico, conservacionista y aventurero de la vida real.

“Al plantar algodoncillo y plantas nativas de néctar en su jardín, todos pueden devolver algo de hábitat a las monarcas y ser parte de las soluciones", dijo Dykman. "Si lo crees, vendrán".

“Para mí, la mayor lección que aprendí fue que existe esta apasionada red de personas que luchan por el monarca", reflexionó Dykman.

“Todos nuestros esfuerzos se suman a algo grande. No tiene que renunciar a su trabajo y andar en bicicleta miles de millas para ayudar a los monarcas. Puedes plantar algodoncillo, plantar plantas de néctar nativas y ser una voz para el monarca. De eso se trataba mi viaje”.