Escenarios

Analizar el caso de la zona arqueológica de Tinganio, pide Diego Prieto del INAH
Omar Arriaga Garcés Miércoles 31 de Enero de 2018
A- A A+

Morelia, Michoacán.- Se debe analizar el caso de la zona arqueológica federal de Tinganio y platicar con las autoridades municipales y estatales, indicó el director general del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Diego Prieto Hernández, toda vez que la Pirámide del Sol del centro ceremonial tolteca está en un predio que es propiedad privada.

Por otro lado, el funcionario señaló que tras los sismos de septiembre del año pasado se activó el seguro con el que cuenta la institución para atender las afectaciones en los monumentos, además de que se solicitaron recursos al Fondo Nacional de Desastres Naturales (Fonden) y gobiernos de otros países se ofrecieron a restaurar algunos de los bienes de la nación, en lo que Prieto Hernández definió como un programa que podría denominarse “Adopte un Monumento”.

Tinganio, en una huerta aguacatera



Como refirió Luis Manuel Maximiliano Villanueva, alcalde de Tingambato, a finales de 2016, más del 70 por ciento del sitio arqueológico de Tinganio está en un predio de aguacates que pertenece a un particular, por lo que los visitantes sólo pueden ingresar a un 30 por ciento del centro ceremonial único en su tipo en el estado.

Zona arqueológica de Tinganio
Zona arqueológica de Tinganio
(Foto: Archivo)

Ante las condiciones de Tinganio, el director general del INAH indicó que la dependencia no podría expropiar el terreno, valuado por los dueños en un millón 200 mil pesos, toda vez que corresponde al gobierno federal o al estatal tomar una decisión de esa índole: “El INAH puede favorecer en un momento dado; tendríamos que ver cuál es el destino del lugar, porque la propiedad privada tiene su vigencia, es decir, cuando nos encontramos con monumentos arqueológicos en un sitio de propiedad privada, los monumentos son propiedad de la nación pero el suelo pues tiene un dueño, un propietario”, señaló Prieto Hernández.

Y agregó: “Tenemos que ver si lo que procede es simplemente exigirle al propietario que conserve los monumentos porque, eso sí, no los puede alterar, afectar y mucho menos destruir; o bien -si procede un destino como sitio de visita- se tiene que ver si conviene una compra, una indemnización y, en ese sentido, tendríamos que platicarlo con las autoridades municipales; en su caso, con las autoridades del gobierno del estado para ver cómo podemos ligar la recuperación del predio, respetando los derechos de los propietarios, de la propiedad”, opción que acaso fuera la más viable, toda vez que la zona arqueológica de Tingania ya es un sitio abierto a los visitantes, que se promociona como uno de los centros ceremoniales en el país por parte de la Federación.

Asimismo, el 28 de diciembre de 2016, Maximiliano Villanueva consideró que los 60 mil pesos que por concepto de uso de imagen cobraba el INAH al municipio por promocionar el sitio arqueológico era excesivo, algo en lo que coincidió el presidente de la Comisión de Turismo de la LXXIII Legislatura de Michoacán, José Guadalupe Aguilera Rojas; ante ello, Diego Prieto señaló que si el uso que se hace del centro ceremonial es de carácter comercial la Ley de Ingresos de la Federación estipula un cobro, lo cual no sería decisión del instituto; con todo, el funcionario dejó abierta la puerta, ya que si el objeto de la promoción es difundir los bienes culturales y el patrimonio arqueológico de Michoacán “el INAH puede participar y puede no ser necesaria la aplicación de estas cuotas: puede ser parte de un convenio donde el INAH aporta el uso de las imágenes”, aseveró.

En ese contexto, manifestó que lo único que se necesita es pedir permiso y organizarse con el INAH. “Si es para la promoción de los sitios arqueológicos teniendo el proyecto, el programa, etcétera, lo consideramos y de pronto hasta colaboramos. No es que no se pueda, todas las cosas se pueden”, adujo. “El patrimonio finalmente es para el disfrute, el aprecio, la apropiación desde el punto de vista simbólico de toda la sociedad; es propiedad de la nación y, en ese sentido, de lo que nos hacemos cargo es de su cuidado, conservación, resguardo y pues el debido tratamiento que deben tener los sitios arqueológicos”.

Reiteró que el INAH valora si se trata de centros arqueológicos que ya están abiertos al públicos, porque en caso de que no sea así “si difundimos un sitio que no esté abierto al público tenemos que tener cuidado porque a lo mejor lo único que estamos haciendo es propiciar que lleguen algunas personas que en un momento dado puedan favorecer el saqueo”. En contraste, afirmó que “una vez que un sitio está abierto la difusión no sólo es posible sino necesaria, conveniente y tenemos que apoyarlo”, lo que es el caso de Tinganio. “Entonces lo que le podemos decir a los legisladores es que lo platicamos, que lo platiquen con el director del Centro INAH Michoacán (Jasinto Robles Camacho) y con nuestros arqueólogos investigadores y que veamos cómo procesamos estos programas de difusión. Y qué bueno que se hagan”, dijo.


Temblores y afectaciones



El funcionario federal indicó que en el estado hay actividades que este 2018 se realizarán, las cuales se relacionan con los museos, la arqueología, las investigaciones etnográficas y tareas de restauración, toda vez que en este último renglón los sismos de septiembre el año pasado dejaron en todo el país secuelas. “El INAH cuenta con un seguro que ahora mismo ya está empezando a generar recursos para la restauración de los monumentos afectados por los sismos, un seguro que anualmente paga y que cubre de manera muy amplia todos aquellos monumentos arqueológicos, históricos y bienes culturales de interés jurídico del INAH. Es un seguro de cobertura muy amplia y que seguramente aportará una buena cantidad de los fondos que se requieran para la restauración”, explicó.

Expuso que otra vía para buscar recursos es el Fonden, del que ya han obtenido un recurso que calificó “todavía menor”, sin descartar la gestión con fundaciones nacionales de apoyos para restauración, el trabajo que se lleva a cabo con las comunidades y el apoyo internacional. “Algunos gobiernos se han solidarizado con la tarea y han ofrecido restaurar alguno de los monumentos en un programa que podríamos denominar ‘Adopte un Monumento’. Entonces con esta combinación de recursos y fondos estamos seguros que atenderemos la restauración y recuperación de todos los bienes culturales que se vieron afectados por los sismos”, vaticinó, aunque dijo que eso llevaría “un buen tiempo”, ya que la restauración es una tarea minuciosa y sistemática meticulosa que requiere especialización, “y por lo tanto debemos darle tiempo a la formulación de proyectos, los diagnósticos, los estudios”, apuntó, si bien quiso adelantar que en algunos inmuebles ya hay proyecto, cuyas obras anunciará la secretaria de Cultura (SC) federal, María Cristina García Cepeda.