Morelia

Fuente de los patos, lugar de sosiego y espera
Josafat Pérez Domingo 11 de Febrero de 2018
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Sitio emblemático de la zona Centro de la capital michoacana, la Fuente de los patos del Bosque Cuauhtémoc es, a la vez, un lugar para el sosiego, la lectura y la contemplación, así como una sala de espera para familiares de los pacientes internados en el Hospital Infantil.

Ubicada en el cruce de las calles Justo Mendoza y Antonio Alzate, orilla poniente del otrora Bosque de San Pedro, el proyecto y la construcción de la fuente se llevaron a cabo entre 1965 y 1966, a cargo del arquitecto Manuel González Galván, cuando el presidente municipal era Alfonso Martínez Serrano y Agustín Arriaga Rivera el gobernador del estado.

La Fuente de los patos es el único espacio público de su tipo en la ciudad, pues únicamente en el zoológico Benito Juárez y otros lugares con cuota de recuperación, poseen fauna a la vista del paseante.
La Fuente de los patos es el único espacio público de su tipo en la ciudad, pues únicamente en el zoológico Benito Juárez y otros lugares con cuota de recuperación, poseen fauna a la vista del paseante.
(Foto: Especial)

A pocos metros de la pila en la que actualmente habitan cerca de 30 patos, se encuentra la biblioteca pública Morelia 450, lugar donde se llevan a cabo talleres orientados al público infantil.

Cabe mencionar que la Fuente de los patos es el único espacio público de su tipo en la ciudad, pues únicamente en el zoológico Benito Juárez y otros lugares con cuota de recuperación, poseen fauna a la vista del paseante.

Además de ser sitio propicio para la conversación, la lectura o la simple distensión, no es difícil encontrarse con familiares de pacientes internados en el Hospital Infantil, en el Hospital Civil o en algún centro médico cercano al Bosque Cuauhtémoc.

A decir de Lázaro Ruiz, trabajador de la dirección de Imagen urbana municipal, el mantenimiento de la fuente se realiza cada 22 días, con ayuda de seis a ocho compañeros, y consiste en vaciar la pila, lavar la superficie y volver a llenarla.

"Hay veces que le echamos cal para que se quite la lama y no solemos usar jabón porque no tenemos agua para enjuagarla", dijo en entrevista con este medio, luego de mencionar que el agua desechada se almacena en un aljíbe para de ahí regar algunos jardines contiguos.