Escenarios

Curso sobre la comedia de magia española del siglo XVIII finaliza este jueves
Omar Arriaga Garcés Miércoles 21 de Febrero de 2018
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Morelia, Michoacán.- El curso sobre la comedia de magia española del siglo XVIII en la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) de la UNAM Morelia, impartido por Fernando Doménech Rico de la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid, finaliza este jueves a las 19:00 horas tras cuatro días de actividad.

Enmarcado en la materia de Teatro Popular Novohispano de la Licenciatura en Literatura Intercultural, el curso ha tenido la intención fundamental de abordar los aspectos históricos de la comedia de magia española, además de servir como una introducción teórica y dramatúrgica al tema, dado que los alumnos de Caterina Camastra, quien imparte esa asignatura en la ENES Morelia, buscarán elaborar un texto de comedia de magia propio.

Fernando Doménech Rico de la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid
Fernando Doménech Rico de la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid
(Foto: Omar Arriaga Garcés)

“Es el análisis de distintas obras de comedias de magia, la importancia de la magia dentro de la dramaturgia en este tipo de comedias; después, quien lo organizado, buscará trabajar con los alumnos para crear algún tipo de obra actual que tenga algo de aquella comedia de magia. Pero ya no estaré yo, vengo cuatro días a exponer los datos históricos y dramatúrgicos de la comedia de magia”, tanto española como mexicana, explicó Doménech Rico sobre la invitación a participar en la Licenciatura en Literatura Intercultural desde el lunes y hasta este jueves, de las 16:00 a las 19:00 horas.

Comedia de magia en México



Cuestionado sobre si la comedia de magia tuvo éxito en México, el doctor por la Universidad Complutense de Madrid con una tesis sobre la comedia del arte italiana, refirió que “la comedia de magia es un género propio del siglo XVIII: tiene sus antecedentes pero cuando se desarrolló y tuvo una expansión extraordinaria fue en el siglo XVIII en toda Europa y en el ámbito hispánico; por lo que he visto, también en México”.

Y agregó: “Mi descubrimiento, para sorpresa mía, es que sí arraigo; hay mucho trabajo por hacer para estudiar este tipo de comedias en México”. Señaló que el hecho de que haya una obra intitulada ‘El mágico mexicano’ y que esté editada habla de ese desarrollo que la comedia de magia debió tener en los XVIII y XIX en Nueva España, primero, y más tarde en México, a lo que añadió que dicho texto se podría continuar editando hoy.

“Por otro lado, hay documentos que nos hablan de cómo se representaba ‘El anillo de Giges’, ‘El mágico de Salerno’... obras básicas del repertorio español que se representaban en México y en Puebla”, explicó el profesor de la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid, el centro de formación más importante de profesionales del teatro en España, fundado en 1831, quien expuso que como en el resto de los países del ámbito hispánico en nuestro país la comedia de magia tuvo fuerza hasta entrado el siglo XX.

¿Cómo es la comedia de magia?



Al preguntarle si la comedia de magia se relaciona de alguna manera con la comedia del arte italiana, Fernando Doménech expresó que comedia del arte “es el nombre que se le da al estilo de representación propio de los italianos; desde que nace el teatro moderno en Italia, hacia 1500, se crea un tipo de representación que sólo los italianos son capaces de hacer: ‘la commedia all’improvviso’, una forma de trabajo totalmente distinta a la comedia española, donde la improvisación es muy escasa, o a la comedia inglesa donde la improvisación era también bastante escasa. Es una forma de trabajar italiana, lo que ocurre es que en estas comedias podía haber comedia de magia”, refirió.

En ese sentido, estableció algunas diferencias al comentar que la comedia de magia posee en todo caso un carácter espectacular y basa la mejor parte de sus efectos especiales en las transformaciones: “Vuelos que hace un mago o maga, o bien un duende; son los tres grandes grupos de personajes. En esto consiste la transformación del espacio escénico: hundimientos, aparecer un barco e irse volando... Este tipo de efectos espectaculares en el siglo XVIII cuando desarrollan es cuando se produce el gran desarrollo de la escenografía en Europa y en los países que están bajo la influencia europea”, adujo el profesor de dramaturgia.

Citó nombres de autores importantes del género, tales como Antonio de Zamora, Juan Salvo y Vela, José de Cañizares, Nicolás González Martínez, Antonio de Valladares, y aunque quiso aludir a un dramaturgo en México sólo recordó que se apellidaba Ocampo, cuyas obras debían haber tenido el mismo carácter festivo que el del resto de referentes, que presentaban sus trabajos durante la época de Carnaval, con grandes alardes escenográficos para hacer reír y disfrutar al público.

Carnaval y crítica



Luego de que expresó que las obras de la comedia de magia tenían como contexto el Carnaval, Doménech Rico descartó, no obstante, que hayan buscado ejercer en algún grado una tarea de crítica social: “Me cuesta pensar que tiene (la comedia de magia) algo de crítica social, plantea una serie de temas, pero en el caso de las magas la mujer en el siglo XVIII tenía un papel secundario. Muchas nobles podían tener una vida propia y un papel protagonista, pero la maga nunca es una noble sino una mujer que puede tener buena posición pero no precisamente noble se le da el poder de hacer un montón de cosas”.

Acto seguido, reflexionó sus palabras: “Puede haber algo de reivindicación del papel de la mujer; entra en el espíritu carnavalesco para reírse un poco del mundo en el que vivimos, lo que trata es de darle la vuelta al mundo, que sea el mundo al revés: hombres disfrazados de mujeres, mujeres de hombres, hombres y mujeres de cerdos. Algún compañero mío encuentra crítica social en la comedia de magia. Yo lo veo difícil”, señaló el especialista en teatro escrito por mujeres y dirigido por mujeres.

Aventuró sobre el debilitamiento de la comedia de magia que al llegar el siglo XX probablemente los alardes escenográficos ya no le interesaban tanto a la gente, que ahora veía con admiración elementos de un género nuevo, recién surgido: el cine. Y en éste: la imagen, la luz; un arte “que recogerá toda esa influencia”, ostensible en películas como ‘Harry Potter’ que, a la manera de las sagas de la comedia de magia, tienen parte uno, dos, tres, cuatro, cinco, hasta siete o más. “La comedia de magia perdió y es el cine quien ha buscado los grandes efectos especiales”, finalizó el experto en teatro del siglo XVIII y teatro contemporáneo.