Escenarios

Se inaugura la muestra “Centro único” en el Clavijero
Omar Arriaga Garcés Jueves 22 de Febrero de 2018
A- A A+

Morelia, Michoacán.- Antes de la inauguración de “Centro único”, muestra de Edgar Cano López en el Centro Cultural Clavijero (CCC) este jueves 22 de febrero a las 19:00 horas, el curador Juan Carlos Jiménez Abarca tuvo una charla con el artista, en la que éste expresó que si ya el gobierno invirtió tanto en la formación de creadores en las universidades debiera generar los mecanismos para que estos se vinculen profesionalmente.

Cano López manifestó que en una época en la que un joven sale de la universidad de una carrera como artes visuales y al poco tiempo es común encontrarlo “vendiendo hamburguesas en McDonalds o cobrando en la caja de un Oxxo, debe haber políticas sociales que a veces no están bien esclarecidas; el gobierno ya invirtió demasiado en este joven como para que no retribuya en foros o museos mostrando su obra. Es bastante importante, lo recalco. Yo, al salir de la carrera, dije: ‘No haré otra cosa que no sea pintar, no importa que no obtenga un peso con ello’”, manifestó el artista plástico, quien expuso que es una apuesta en la que no se debe cejar.

El artista externó haber pensado en la individualidad y buscar compartir “ese centro a los demás
El artista externó haber pensado en la individualidad y buscar compartir “ese centro a los demás"
(Foto: ACG)

Sobre la obra de Cano López, Jiménez Abarca señaló una cercanía con la academia aunque con una serie de ideas renovadas, lo que en principio podría parecer “un contrasentido”, un concepto que plantea Cuauhtémoc Medina y que el curador ejemplificó con el cuadro “El juego de las flores”, de la que el autor dijo que actualmente está embodegada: “Disfruté mucho su elaboración”, dijo.

“Juega con la intención de lo que que quiere ver el individuo; en ‘El juego de las flores’ hay un personaje que está contorsionado en un sofá, desnudo, semidesnudo, hay una tela muy detallada, como una sábana que tapa... Mi obra habla a través de los individuos. Es un personaje que está sufriendo definitivamente, una situación descarnada. El gesto del personaje está incómodo, en una situación donde no debería estarlo, sucede algo contradictorio”, explicó el ganador de la IX Bienal de Pintura Alfredo Zalce en 2014.

Y continuó: “Al final de cuentas hay un espejo pequeño escondido que sútilmente rebota lo que es un racimo, un ramo de flores... La pieza más importante en este aspecto sí era el bodegón de las flores, lo que sucede alrededor sólo era algo añadido. Lo más importante para mí era el bodegón aunque aparece en un 15 por ciento del cuadro”.

En ese sentido, el pintor dijo que juega con la idea y busca una situación distinta que no coloque en una relación demasiado evidente al espectador, como si se le dijera: “‘Quiero que veas esto’. Trato de complicarle la mirada al espectador, es una de las voluntades más constantes en mi pintura; trato de hacer una descripción más coherente, buscar los títulos de una manera sencilla. No soy tan elaborado en mis títulos”, añadió.

Juan Carlos Jiménez habló de la intención de Cano López por descentrar la mirada del espectador y al respecto aludió a la Bienal de Pintura Alfredo Zalce en 2014, cuando Alfonso Villanueva, Gustavo Monroy y Eugenia Macías fungieron como jurados y se hicieron públicos algunos de los criterios para la premiación; de igual modo, el curador y crítico de arte agregó que en junio de 2015 el artista vino a Morelia a impartir un taller para jóvenes de la Facultad Popular de Bellas Artes (FPBA).

Edgar Cano expresó entonces que el contenido de una pintura es relevante y que se debe buscar generar un discurso complejo, el cual puede surgir inclusive a partir de una raya, siendo tan válido como el de una obra más compleja: “Es importante concebir un discurso antes de llevar a cabo una pintura, lo que hay en la pintura es obviamente lo que el pintor te quiere decir; me interesa que los jóvenes sean narradores de historias, yo narro historias, son como pequeñas novelas las piezas. Es un juego que busco”, apuntó.

Se refirió también a su trabajo en Xalapa, en el Taller de la Ceiba Gráfica, donde hizo 250 piezas de dibujo en piedra, las cuales se imprimieron como litografías de mediano a gran formato, un trabajo que ha suspendido pero busca retomar. “Esta parte está detenida de momento porque el impresor se fue a Oaxaca; en ese entonces no pintaba porque en cierta medida le tenía miedo a la pintura, mucho respeto. Tenía una aspiración de hacer pinturas muy grandes. Ahora en estos muros tan bellos (en el CCC) ya no las veo tan grandes. Ahora me gustaría hacer más grandes”, señaló.

Asimismo, Jiménez Abarca destacó una de las 20 piezas de “Centro único”: ‘Moderna penitencia’, donde un hombre está en el suelo con unos cobijas y hay un huevo en un plato. “Mucha fiaca en la pintura, ambientes domésticos, cotidianos, de intimidad, donde pasan muchas cosas, referencias literarias y sociales”.

Por otro lado, el crítico subrayó que aun cuando en Michoacán se dice que no existe un mercado del arte, cuando Cano López presentó la exposición “Oficio de sombras” en la Galería OMO en 2016, varias piezas se vendieron; poco antes de la inauguración el artista ganó el Premio de adquisición de la XVII Bienal de Pintura Rufino Tamayo, en tanto que durante la muestra se hizo acreedor al Premio de adquisición de la III Bienal de Artes Visuales de Veracruz, por lo cual Jiménez Abarca refirió que salir avante en dichos concursos no es cuestión de suerte ni una trampa, como muchas veces se dice de esos certámenes, dado que “hacerle trampa a tanta gente al mismo tiempo en las artes es difícil”.

Sobre “Centro único”, el artista externó haber pensado en la individualidad y buscar compartir “ese centro a los demás: “Hacer que lo encuentre cada uno, que mi trabajo tenga la capacidad de que se pregunten ‘qué es lo más importante de mí’. Quiere sintetizar que siempre hay algo importante en cada uno de nosotros. Es una invitación a descubrir cuál es su centro único... Quiero pintar yo, no me interesa visualmente complacer al espectador, poder decir como artista: ‘Te voy a ofrecer algo que sólo está en mí, no puedes tener algo que se modifique a través de tus deseos’. Hay muchos galeristas que condicionan a los artistas a decir: ‘Mira, se está vendiendo muy bien este cuadro rojo y azul, vámonos por ahí, pero generalmente no me sale’”, agregó.