Escenarios

Zona del Lago de Pátzcuaro llena de vestigios
>>En Michoacán hay dos mil sitios arqueológicos, sólo siete abiertos
Omar Arriaga Garcés Martes 27 de Febrero de 2018
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Morelia, Michoacán.- No sólo es Angamuco sino que casi toda la zona de la Ribera del Lago de Pátzcuaro está llena de sitios arqueológicos, ocultos por otras edificaciones o por la flora, indicó Fernando Mendoza Molina, director del Archivo Histórico de Pátzcuaro.

El también integrante de la Asociación de Cronistas por Michoacán externó que sin ser experto en materia arqueológica, tiene conocimiento de las investigaciones que desde 2007 lleva a cabo en la región Chris Fisher, de la Universidad Estatal de Colorado, quien dio a conocer parte de sus avances del caso de Angamuco en la primera quincena de febrero en un evento académico en Austin, Texas: “Debió tener referencia o noticia (de Angamuco); no sólo investigaron en esa área, sino en varias partes más de la región. El Cerro del Vado, que está entre Pátzcuaro y la desviación a Ihuatzio, lo investigaron; fue una isla a la llegada de los españoles y tiene vestigios arqueológicos. Sé que anduvieron revisando toda esta área”, expresó sobre un equipo de más de diez especialistas de esa institución norteamericana.

Fernando Mendoza Molina, director del Archivo Histórico de Pátzcuaro
Fernando Mendoza Molina, director del Archivo Histórico de Pátzcuaro
(Foto: Omar Arriaga Garcés)

Cuestionado sobre si podría haber margen de error en lo que ha salido en los medios durante casi quince días, Mendoza Molina dijo: “Es innegable que existe”, si bien afirmó que no es una zona de fácil acceso. “Una barrera para evitar que las personas anden en ese lugar es la cantidad amplia de víboras; lo primero de lo que se cuidaban paso por paso los arqueólogos eran las viboritas”.

Igualmente, sobre el hecho de que haya habitantes de la zona que incluso niegan la existencia de vestigios arqueológicos, el cronista explicó que es natural que lo nieguen y que no sepan dónde se hallan esos sitios: “Aun las personas que viven en torno a ellos, sobre ellos, no saben ni siquiera de su existencia, aun cuando generaciones han vivido ahí; pongo como ejemplo, sin dar el lugar exacto, San Miguel Nocutzepo, que está entre Pátzcuaro y Erongarícuaro. Hay una parte ahí de malpaís, que está como Angamuco; un malpaís, es decir, una gran cantidad de piedra. En este sitio hay vestigios prehispánicos, es parte de las reservas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de no dar con precisión dónde están los lugares; yo lo respeto porque hay personas de la comunidad que me lo confiaron. Repito: no soy arqueólogo, pero hay un sitio arqueológico ahí y así como éste hay muchos en Michoacán”, agregó Fernando Mendoza, quien expuso que también en Nocutzepo es considerable la cantidad de víboras.

Apuntó comprender medianamente lo que Fisher hizo con la tecnología Lidar (Light Detection and Ranging) de mapeo subterráneo en Angamuco, y añadió que incluso el historiador Armando Escobar y Olmedo, cuando estudió la Basílica de Nuestra Señora de la Salud en Pátzcuaro, se auxilió de especialistas en el manejo de georradar “para poder esbozar cómo es que iban construidas las cinco naves” del templo. “Si vamos y caminamos el lugar, no lo vamos a ver”, comentó, ya que sólo con el georradar podría verse lo que hay debajo de la propia iglesia.

“Hay también un sitio en Santa María Huiramangaro, que es más atractivo por una antigua iglesia con unos retablos hermosísimos del barroco, ahora en proceso de restauración, no por el lado arqueológico... A lo que voy es que a cinco kilómetros de ese lugar está el original Huiramangaro. ¿Por qué a cinco kilómetros? Cuando se da una orden de congregar a los pueblos se les pide que se alejaran de los sitios originales para refundar los pueblos; son sitios arqueológicos considerables que tampoco está a la vista. Es natural y normal que aunque hayan vivido toda su vida ahí no los logren identificarlos, no los vean”, manifestó Mendoza Molina.

Y continuó: “En Michoacán hay cerca de dos mil sitios identificados por el INAH; es importante que se conozcan, pero también al darlos a conocer se corren riesgos, como que pudiera darle tentación a los intrusos irse a meter a saquear esos sitios; por otro lado, ayudaría para agilizar que esos sitios se trabajen y se pudieran obtener recursos para la visita de las personas. No hay demasiadas zonas aperturadas, son siete si no mal recuerdo y se trabajan dos más. Hablar de siete de cerca de dos mil sitios es una cantidad muy pequeña”.

Asimismo, indicó que el propio Pátzcuaro es un lugar con vestigios arqueológicos, aunque a causa de la flora por el momento sólo se puede ser testigo de manera visual de uno en el interior del Museo de Artes e Industrias Populares, donde “hay pirámides, se pueden ver basamentos piramidales”: “Pátzcuaro es el único lugar donde podemos verlos: también sabemos que esa área donde están la Basílica, el Antiguo Colegio Jesuita, el Excolegio de San Nicolás Obispo y el Templo de la Compañía de Jesús formaban parte de una gran plataforma, en cuyos cimientos hay también cimientos arqueológicos”, apuntó el cronista. “En los 90, cuando se estuvo trabajando para la restauración del Colegio Jesuita se descubrieron, y caes en el dilema de ‘tiro el edificio para levantar lo que está o por el momento lo dejamos cubierto para que en el futuro se hagan estudios a profundidad y con mayor detalle’”, afirmó Fernando Mendoza.

Para concluir, refirió que en la ‘Relación Michoacán’ no estaría señalado el sitio de Angamuco, aunque no podría aventurar si es que su existencia se pasa por alto, aunque no descartó una de las hipótesis de Chris Fisher, de que se tratara de una ciudad previa a la llegada de los guerreros que establecieron el señorío purépecha: “Es cierto que antes de la llegada de los purépecha habría pretarascos; un sitio como Tingambato podría ser tolteca o con influencia náhuatl”, finalizó.