Escenarios

Espacio cultural La Jacaranda, a casi dos años de la difusión de las artes y el apoyo a los creadores
Omar Arriaga Garcés Martes 27 de Febrero de 2018
A- A A+

Morelia, Michoacán.- Hace un año once meses abrió sus puertas en el Centro Histórico de Pátzcuaro el espacio cultural La Jacaranda, una de cuyas vertientes ha sido la difusión de las artes y el apoyo a los creadores para incentivar sus obras, por las que se les da una pequeña retribución.

De hecho, Estela Rivera Hernández, una de las cuatro personas que opera el Proyecto Nitamakwa, que se hace cargo de la organización de los eventos culturales y artísticos en La Jacaranda, apuntó que se trata de cambiar la visión que la sociedad tiene sobre el quehacer de los creadores, el cual se ve como algo por lo que no se tiene que pagar.

Estela Rivera Hernández, una de las cuatro personas que opera el Proyecto Nitamakwa
Estela Rivera Hernández, una de las cuatro personas que opera el Proyecto Nitamakwa
(Foto: Omar Arriaga Garcés)

Respecto a la palabra nitamakwa, en lengua purépecha, la gestora cultural respondió que “no tiene definición fija; depende del contexto. Nosotros la elegimos como nombre porque describe muy bien nuestro objetivo en cuanto a proyecto: significa ‘el sendero por donde se pasa’ o ‘la huella que se deja al pasar’; también puede ser ‘otra forma de vida’”, explicó.

De La Jacaranda, agregó que su nacimiento se concibió como “una cooperativa de gestión cultural, aunque tiene una historia un poco más larga que esto. Tenemos ya poco más de dos años; la fundamos entre varios socios. Ahorita en Pátzcuaro somos cuatro los que estamos trabajando ya más enfocados a esto de la gestión. Todo nació por un festival que organizamos en Pátzcuaro, el Festival Huellas de Música Antigua en 2015 , un festival autónomo sin presupuesto del gobierno y con mucho apoyo y colaboración de la comunidad de Pátzcuaro: restauranteros, hoteleros, músicos y gente de la Ciudad de México; definitivamente se logró hacer con muy pocos recursos y colaboraciones de muchos lados”, narró.

Dijo que a raíz del festival se vio la necesidad de tener un espacio donde se pudiera hacer algo más sistemático e integral, “no sólo los conciertos; desgraciadamente, en nuestra cultura no estamos acostumbrados ni tenemos esa conciencia de pagar dignamente a los artistas, pensamos que porque ellos hacen lo que les gusta no merecen una retribución digna a su trabajo, que requiere mucho esfuerzo, concentración, dedicación. Está muy poco valorado”, acotó Rivera Hernández.

Añadió que fueron muchas ideas las que surgieron para, como comunidad, incentivar o darle un lugar a la cultura. “Se presentó la oportunidad de junto con otro socios abrir este proyecto, pero -así como no tiene una definición en purépecha- la gestión cultural es nuestro centro, es lo que nos mueve y eso es a lo que queremos dedicarle nuestro corazón y nuestro tiempo”, manifestó la promotora.

Sin embargo, comentó que por desgracia se tiene que pagar la renta por el local en la calle Doctor José María Coss 4 en el Centro Histórico de Pátzcuaro y ello no sólo cuando se realiza un concierto o una exposición, con lo que se decidió abrir también una cafetería, con barra de alimentos y mezcales: “También hemos buscado tener una curaduría con el espacio, algo cultural de nuestras raíces. No es cualquier café, no vas a encontrar una Coca-Cola... Fomentamos la cultura del café, del mezcal y hay una pulquería aunque no es parte de Nitamakwa”, adujo.

Reiteró que no estamos acostumbrados a pagar a los artistas, lo que ha generado una crisis en ese ámbito a nivel nacional: “No nos hemos metido con el Estado porque sabemos que no nos van a pagar, el trabajo es independiente, autónomo; hay gente de Pátzcuaro que nos ha apoyado, confiado y ha ido poniendo su producto a consignación, como artesanos y artistas. Los mismos muebles han llegado con un ‘yo quiero apoyar el proyecto y traigo estas sillas’. Se ha ido todo armando así, con colaboración”.

Sobre el carácter de los eventos culturales, dijo que mayormente se han enfocado en conciertos con cooperación voluntaria para que pueda acudir una familia de diez personas, por ejemplo, y que no tengan que pagar cada uno por un boleto, “que sean conscientes, conscientes del costo de un boleto por un evento así; cada quien pone el costo de su boleto y los músicos vienen y fijamos un mínimo de honorarios. Lo más justo es que se pueda, tanto para ellos como para nosotros; pero salga o no de la cooperación les garantizamos ese mínimo”, explicó Estela Rivera.

Cuestionada acerca de los arreglos que se han hecho en el primer cuadro de Pátzcuaro y en específico en Doctor José María Coss, la gestora comentó que había una problemática que necesitaba ser atendida, “se nos metía el agua de lluvia con drenaje, se inundaba la calle; me parece que están solucionando el hecho de separar el agua pluvial del drenaje. Entiendo que no es cualquier cosa, se necesita una logística”, si bien dijo que las obras sí han afectado a La Jacaranda, por lo que se esperaría que fueran trabajos realizados en el menor tiempo posible.

Acerca de programar eventos como a las 19:07, 20:09 o a las 18:24 horas, es decir, sin que sean a una hora en punto, como las 18:00 o las 18:30 horas, expresó que se debe a varios factores: “No necesariamente empiezan a esa hora y esto como que refuerza; otra cosa es que nos ha pasado que por cualquier circunstancia los músicos o los artistas no están, o el público viene siete y cuarto, así les das tiempo a todos de acomodar sus tiempos. Si llegan diez minutos tarde, es un poco eso”, externó sobre la iniciativa de ella, Kitzia González Simón, Diego González Simón y Pablo Herrera Torres, quienes abrieron el espacio hace un año y poco más de once meses.