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Auge de `cocinas´ de droga barata aumenta consumo en comunidades michoacanas
Leticia Florian Arriaga Martes 6 de Marzo de 2018
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Morelia, Michoacán.- La gran cantidad de localidades en Michoacán en las que abundan las “cocinas” donde se producen drogas a bajo costo, es un factor que ha influido sobremanera en el consumo de estupefacientes en las zonas rurales del estado.

Así lo expuso Bruno Montesano Castellanos, comisionado Estatal contra las Adicciones y jefe del Departamento de Salud Mental y Adiciones de la Secretaría de Salud, quien señaló que este problema se ha generalizado en todas las clases sociales; sin embargo, varía el tipo de sustancias que se consumen, ya que los pobres adquieren productos más baratos y con un impacto más severo, mientras que lo que consumen los ricos trae consecuencias en un plazo más largo.

Bruno Montesano Castellanos, comisionado Estatal contra las Adicciones y jefe del Departamento de Salud Mental y Adiciones de la Secretaría de Salud en el programa Voces de Cambio
Bruno Montesano Castellanos, comisionado Estatal contra las Adicciones y jefe del Departamento de Salud Mental y Adiciones de la Secretaría de Salud en el programa Voces de Cambio
(Foto: Especial)



En el programa Voces de Cambio, conducido por Marx Aguirre, detalló que antes se pensaba que los migrantes que acuden a ver a sus familias traían, además de dinero, malas costumbres, pero no tanto de drogas, y ahora resulta que sí, lo cual se complica ante la gran cantidad de comunidades con narcolaboratorios.

“Este tipo de drogas sintéticas nuevas que dominan el mercado salen a un costo muy bajo, y para el negocio del narcotráfico, si sale barato, tienes que vender mucho para que convenga, entonces se generaliza de tal manera que hay localidades en las que prácticamente los que hacen las drogas son el mercado inmediato, y muy cerca en localidades pequeñas aunque no tengan laboratorios de producción, se hacen adictos rápidamente, porque son accesibles y de fabricación casera, que tiene una toxicidad y un grado de adictabilidad muy alto”, precisó.

El especialista admitió que ante este complejo fenómeno, las implicaciones siempre son negativas, entre ellas los altos niveles de corrupción que favorecen que los que producen las drogas ni siquiera sean vistos.
Por lo anterior indicó que se requiere fortalecer la difusión del problema para propiciar que la gente cobre conciencia de la gravedad, ya que todo lo que hay que hacer se realiza, pero en una escala insuficiente comparativamente con la gravedad del fenómeno.

Ahora, dijo, al ya no tener el gobierno el control, la impartición de justicia no se da abasto, no tiene capacidad de concertación con el narco, quien esta sublevado, de ahí que la sociedad civil debe tener conciencia y proteger a las familias, lo que parte de la información.

“Si pensamos en el aspecto económico la situación se complica, más cuando ante una realidad en la que los jornaleros se involucran en el consumo de droga, deriva en que los que salgan al campo sean los niños, lo que trae como consecuencia que se pierda potencialidad productiva, de desarrollo y calidad de vida en la población”.

De ahí que “el problema no se va a frenear hasta que la sociedad tome una conciencia clara y participación activa”, sentenció.

Consumo de drogas: un problema social

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