Escenarios

‘Burlesque Show. Manifiesto de nuestros cuerpos’, espectáculo sin precedentes en Morelia
Omar Arriaga Garcés Domingo 11 de Marzo de 2018
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Morelia, Michoacán.- Ocho mujeres con distintos cuerpos y maneras de percibir la sensualidad y el erotismo se presentaron en ‘Burlesque Show. Manifiesto de nuestros cuerpos’, de la Coregía Teatro y el Colectivo Luna Llena, el cual se estrenó el sábado 10 de marzo a las 21:00 horas en El Foro.

Como había prometido la actriz Abril Cira en entrevista con este medio a finales de febrero, el del sábado sería un espectáculo como no se había visto en Morelia y, a decir por la respuesta generada en el público en la primera de cinco funciones, lo fue. ‘Burlesque Show’ es “una forma de resiliencia, de abrazarnos entre nosotras y abrazar este sinsentido que vemos y a todos nos avasalla, que no nos permite avanzar en muchas cosas”, había dicho la protagonista de ‘Día Seis’ (2016), película de Juan Pablo Arroyo.

Ocho mujeres conformaron ‘Burlesque Show. Manifiesto de nuestros cuerpos’
Ocho mujeres conformaron ‘Burlesque Show. Manifiesto de nuestros cuerpos’
(Foto: Especial)

Al inicio de la función dos actrices fungieron como presentadoras y una voz en off dio muestra de lo que se vería en la noche: mujeres decididas a contar historias con la piel, cuerpos diferentes y, por eso mismo, hermosos, que cuestionarían los estereotipos de belleza, que aparecerían en escena para poner en duda lo que debe ser una mujer según los parámetros de la sociedad y de los medios. Y, antes de arrancar, un aviso al público: a diferencia de cuanto se había visto en El Foro hasta entonces, no se podrían tomar fotografías ni video durante el espectáculo.

La primera actriz en aparecer en un escenario renovado ex profeso para ‘Burlesque Show’ iba vestida con un yukata japonés hasta los tobillos, cubiertos con calcetas blancas, el rostro maquillado y una sombrilla blanca, que hizo uso del ropaje de manera sensual y contenida hasta casi el final del acto, en el que permaneció en una bata semitransparente, casi desnuda.

Dio paso a quien parecía ser Yvonne Dunn Dunn de Candy Mountain, que en contraste con la intérprete anterior bailó música electrónica con sus calcetas blancas, sus coletas y atuendo colegial azul pastel, hasta quedar en una ropa interior estilo los 50, en un acto que interpeló de modo más directo a los espectadores, pero igualmente lleno de sensualidad.

La tercera actriz en la noche fue Madame von Percy, con una actitud más rotunda, enfundada en una máscara naranja de lobo, medias negras caladas, vestida asimismo de negro y con una luz que se prendía y apagaba; atendía más a una estética sado, con una presencia más enérgica sobre la escena, una especie de dominatrix que no perdía el humor.

Vino después Mademoiselle Stretch vestida con un corset negro, acompañada por una melodía de cabaret, con una esfera roja sobre la nariz que seguramente aludía a la condición clown de su presentación, en que la música, sus movimientos y gestos se fundían a la perfección para, al finalizar, mezclar el erotismo, el sexo y la sorpresa con algo de ternura.

Tras un breve intermedio, en el sonido comenzó a escucharse sobre un ente que había elegido la tierra por sobre el mar, Dutchess The Mermaid, una sirena de traje morado en una tela ligera y vaporosa a la que alguien entre el público gritó: “Ay, sirenita”, quien mediada su actuación abandonó el apéndice para descubrir un liguero y subir a una caja negra desde donde dominaba el recinto.

Con la canción “Wicked Games” salió a escena “Fer”, con una especie de tutú rosa y orejas de conejo, quien expresaba que se pondría bonita para él, para que no viera a todas las mujeres y se decidiera por ella; sin embargo, tras una decepción se quitaba el traje y las orejas, se soltaba el cabello y aparecía vestida como un felino. “Vivo para ser persona, no objeto”, se escuchaba en una pista, mientras la ejecutante colocaba una cinta de precaución amarilla.

Para entonces, los asistentes habían aplaudido, gritado y reído, como si lo que contemplaran los hiciera sentir incómodos algunas veces, otras apenados o francamente presas de la excitación, en tanto que algunas mujeres estaban tranquilas, otras sonreían sorprendidas o tenían cara de no entender lo que veían, como fuera nadie parecía estar al margen.

Las dos presentadoras pidieron bajar la corte celestial, “bendíceme, virgencita”, dijo una de ellas, antes de que empezara lo que parecía Massive Attack y se delineara desde la penumbra el cuerpo de una mujer con vestido largo verde, ropa interior retro, que tomaba unos gajos de toronja y los apretaba hacia el final de su presentación como si de unos labios se tratara. Obscuro.

Lola La Bestia fue la octava actriz en aparecer en el escenario, con una versión de “Quizás, quizás, quizás” a cargo de Ximena Sariñana y Gaby Moreno, quien con abrigo, traje negro y medias caladas, creaba estatuas con el cuerpo sobre una mesa a la mitad del tablado, posiciones llenas de erotismo que sostenía por algunos segundos y para algunas de las cuales se ayudaba con una cadena.

Un estreno que parece ser un parteaguas en el trabajo de la Coregía Teatro, en el que participa Colectivo Luna Llena con algunas intérpretes invitadas, que repetirá funciones los días 15, 16, 17 y 24 de marzo, con Paulina Cuiriz Ríos en el equipo técnico, con muy buen juego de luces.