Escenarios

La lengua purépecha no tiene igual en el país: Fernando Mendoza
Omar Arriaga Garcés Miércoles 28 de Marzo de 2018
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Morelia, Michaocán.- La lengua purépecha no tiene igual en el país, destacó Fernando Mendoza Molina, cronista y director del Archivo Histórico del Ayuntamiento de Pátzcuaro, quien comentó que -de acuerdo a una investigación de Francisco Loeza Becerra- su origen podría estar en el sudeste asiático.

Y es que al preguntarle por la llegada de los purépecha a la zona que hoy es Michoacán y por los vínculos lingüísticos de su idioma con otros de México, Mendoza Molina expresó que el purépecha no tiene relación con ninguna rama lingüística de los pueblos mesoamericanos. “(José) Corona Núñez buscó ese vínculo con una tribú en el norte de México; era solamente una palabra con la que trataba de relacionarlo. Pero no existe propiamente un vínculo”, refirió.

Fernando Mendoza Molina, cronista y director del Archivo Histórico del Ayuntamiento de Pátzcuaro
Fernando Mendoza Molina, cronista y director del Archivo Histórico del Ayuntamiento de Pátzcuaro
(Foto: Omar Arriaga Garcés)

En ese sentido, el cronista expuso que al hablar del origen de los purépecha se llega a caer en la especulación del relato de las siete tribús de Aztlán: “Hay una leyenda extraña de que estaban bañándose, les esconden la ropa y ellos se quedan. No tiene demasiado fundamento. Para la parte histórica, el libro que da mayor información sobre su desarrollo, gobierno, dioses y conquistas de pueblos es la ‘Relación de Michoacán’... También el ‘Lienzo de Jucutacato’, pero es una parte de interpretación”, dijo el especialista.

Agregó que mucha de la información que existe sobre el tema se debe al investigador del Colegio de Michoacán (Colmich) Hans Roskamp, quien “hace una interpretación genial, un estudio muy detallado de un lienzo que se conserva en Pátzcuaro, en la Basílica (de la Virgen de la Salud), el Lienzo de Pátzcuaro, se llama”.

Explicó que antes de la llegada de los purépecha a lo que hoy es Michoacán había pretarascos, en sitios como Tingambato. “Se cree que podría ser un asentamiento tolteca o con influencia nahua; es esta parte cerca del lago, antes de que llegaran los purépecha, los descendientes de Ireticatame, descendientes de los uacusechas, que son los que logran tener el control y la hegemonía hasta Tanganxoan II, a quien Nuño de Guzmán le hace un juicio cruel y lo mata”, apuntó.

Cuestionado sobre si la lengua purépecha se relacionaba con la de los pretarascos, Mendoza Molina manifestó que, de hecho, hay una investigación reciente de 2007 que hace Francisco Loeza Becerra de la UNAM. “No le interesaba una investigación arqueológica, es un estudio mitocondrial; comienza a investigar del lado de Perú. Primero se basa en la parte mitocondrial, pero para dirigirse a algún pueblo en específico revisa la parte histórica. Nicolás León dice que desde Perú habían venido bordeando hasta llegar a la costa de Michoacán. Sí hay una conexión, pero la más fuerte no es con la gente de Perú sino con la parte de las islas de Indonesia. Primero, él (Loeza Becerra) dice que hay una similitud increíble. Muestra una pieza de alfarería de la región asiática y una de los purépecha. Era increíble la similitud entre una y otra”, afirmó el cronista.

Y retomó el tema de la llegada de los purépecha a la región: “A Pátzcuaro deben haber llegado por el siglo XIV; son relativamente recientes, pertenecen a postclásico. Los aztecas también tuvieron un desarrollo muy rápido; llegan, se posesionan y les dice su dios: ‘Aquí te vas a posesionar’. A los purépecha sus dioses les dicen: ‘Van a encontrar cuatro grandes petatzecuas, piedras para altares.

“Llegan a Pátzcuaro y a partir de ahí es que sobre todo uno, Tariacuri, comienza a conquistar desde Pátzcuaro; es el unificador y el gran conquistador del señorío de Michoacán. Ya había habido varias generaciones después de Ireticatame. La primera noticia la dan cerca de Zacapu, donde algunos hablaban también la lengua purépecha. Les dice: ‘Bueno, para evitar guerras debemos hacer alianzas’. Para hacer estas alianzas las sellan con matrimonios”, indicó el cronista.

A Ireticatame se le empareja con una de las hermanas de los pobladores de Zacapu y con eso se cierra la alianza; sin embargo, el guerrero les señala: “Nada más les pido una cosa, respeta los venados que yo cace, puesto que no son para mí sino para mi dios Curicaveri. Si acaso tomas uno y lo encuentras, puedes tomar su carne pero no destruyas su piel, es con la que cubrimos a nuestro dios”.

El director del Archivo Histórico de Pátzcuaro comentó que el problema entre la gente de Zacapu y Tariacuri no fue ni siquiera por la esposa sino por un venado que flechó una tarde: “No alcanza a morir el venado y no pudo localizarlo. A la siguiente mañana lo encuentra en un sembradío de maíz; los parientes a los que les había dicho que no lo trataran mal lo estaban descuartizando. Mata a varios de ellos a flechazos. Llega y le pide a su mujer que se vaya con su hijo Sicuirancha. La corre. A final de cuentas los familiares de ella venían siguiéndolo para matarlo. Terminan matándolo”, concluyó Fernando Mendoza, en relación al origen de los purépecha.