Escenarios

Sergio Pitol, viajero incansable (1933-2018)
Josafat Pérez Jueves 12 de Abril de 2018
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Morelia, Michoacán.- Traductor y viajero incansable, creador de una obra sin parangón en las letras hispanoamericanas y uno de los secretos mejor guardados dentro del panorama literario mexicano, tan dado a sobrevaluar figuras mediáticas y mantener en el ostracismo a verdaderos escritores, Sergio Pitol Demeneghi falleció la mañana de este jueves a los 85 años en Xalapa, Veracruz.

En medio de disputas legales por su custodia, protagonizadas por sus familiares y el gobierno del estado de Veracruz, a través del DIF Estatal, el autor de El arte de la fuga (1996) y Premio Cervantes en 2005 estuvo alejado del ámbito público a causa del Alzheimer y una afasia primaria progresiva que lo mantuvo postrado en la última etapa de dicha enfermedad.

En la sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes se le rindió un homenaje al escritor mexicano Sergio Pitol, por su carrera como unos de los grandes de la literatura mexicana
En la sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes se le rindió un homenaje al escritor mexicano Sergio Pitol, por su carrera como unos de los grandes de la literatura mexicana
(Foto: Cuartoscuro)

Durante los 18 años que vivió en Europa, además de labores diplomáticas en diversos países, fue traductor de autores como Witold Gombrowicz, Anton Chéjov, Robert Graves, Joseph Conrad, Lu Hsun, Henry James y Luigi Malebra, entre otros, que en su momento fueron publicados por editoriales barcelonesas como Tusquets y Anagrama, surgidas en el postfranquismo.

Los libros de Pitol suelen ser inclasificables dentro de los géneros canónicos de la prosa (novela, cuento, ensayo, crónica, diario, autobiografía, etcétera) al establecer un pacto con el lector y llevarlo por un discurso que se apropia de varios géneros y registros, en una estrategia de "carnavalización" deudora del ruso Mijaíl Bajtin, influencia teórica en el veracruzano.

Entre sus ficciones destaca el llamado Tríptico del carnaval, compuesto por El desfile del amor (1984), Domar a la divina garza (1989) y La vida conyugal (1991), así como El arte de la fuga y El mago de Viena (2005), ambos ejemplos de la maleabilidad con que Sergio Pitol trabajó la prosa, fuera de los embalajes genéricos y las modas predominantes.

Enrique Vila-Matas, gran amigo de Pitol y prolífico narrador, lo convirtió en personaje de varias de sus ficciones y ha dicho de él que "su estilo consiste en viajar y perder países y en ellos perder siempre uno o dos pares de anteojos, perderlos todos, perder los anteojos y perder los países y los días lluviosos, perderlo todo: no tener nada y ser mexicano y al mismo tiempo ser extranjero siempre".