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Morelia
Erguida sobre la adversidad; así es Flor Amargo
Redacción Lunes 16 de Abril de 2018
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Morelia, Michoacán.- El pasado viernes 13 de abril, disfrutamos en el ambiente familiar de La Rubicunda, sitio ubicado frente al mercado de dulces de la ciudad de Morelia, la presencia y energía de Emma Mayte Carballo Hernández, mejor conocida como Flor Amargo. Flor Amargo es una cantautora mexicana, actriz y multi-instrumentalista -destacando su talento en el piano-, creadora del género catartic pop que, en resumen, busca despertar emociones en sus oyentes para llegar a la catarsis musical y eventual purificación espiritual.

Es conocida por participar en el concurso de La Voz México y por llevar su música a diversos rincones de la Ciudad de México. En esta ocasión, nos sentimos afortunados de recibir a nuestra querida y admirable “loca del metro” en un céntrico y exquisito lugar de Morelia en un evento coordinado por Pulso Booking & Management, donde se dio cita un público multigeneracional y diverso que se dejó empapar por la emotividad y esencia única de Flor Amargo presente en cada una de sus interpretaciones.

Flor Amargo.
Flor Amargo.
(Foto: Especial)

Horas antes del inicio del evento, el lugar parecía desolado. Poco a poco, las personas comenzaron a ocupar sus mesas en el patio y los asientos dispuestos en los pasillos. Para las 9:00 pm, el lugar ya estaba lleno, esperando el inicio de un evento esperado por muchos. Las Hermanas Mejía, agrupación moreliana integrada por Erandi (jarana, charango, guitarra y cajón), Ireri (acordeón, leona, charango, guitarra) y Yunuen (cajón, pandero jarocho, leona, guitarra y zapateado), prepararon el terreno con canciones teñidas de rebeldía, libertad y poder femenino. Armadas con cuerdas, percusiones, una actitud positiva y el energético baile de Yunuen, hicieron un homenaje a sus raíces mexicanas y representaron a una familia que por generaciones nos ha regalado música de gran calidad.

Las hermanas fueron el complemento perfecto para Flor Amargo y junto a ella nos dieron una noche excepcional que se resume en tres palabras: orgullo femenino nacional. La armónica voz de las hermanas, y la danza de Yunuen, quien desde su llegada al recinto se mostró emocionada y alegre por estar en ese lugar y momento, nos llevó a experimentar indirectamente no solo la letra de las canciones sino sus emociones, algo que se reforzaría posteriormente con la teatralidad en la interpretación siguiente.

Hubo silencio, después de unos minutos Flor Amargo ocupó el escenario usando uno de esos icónicos atuendos que la caracterizan en cada una de sus presentaciones y que hacen relucir su personalidad no solo como cantante sino como artista. Acompañada por su talentoso trompetista, teclado y melódica, interpretó algunas de sus canciones más conocidas, entre las cuales figuran “Tiempo”, “Feliz”, “Loca” que tienen tintes circenses y que despiertan en el público alegría, además del tema “Busco a alguien”, contrastante a las anteriores por manejar un tinte trágico pero igualmente cargado de emoción, envolvente, que causaría en los espectadores identificación, recuerdo y nostalgia.

También interpretó versiones de canciones tradicionales mexicanas como “La Sandunga” y “La Llorona” en su puro y original estilo, estas canciones que inspiran a los oyentes orgullo, pero también reviven memorias que, atadas a emociones, dejan al público con un sabor de boca amargo, que se descubre al final dulce. Una vez terminado su concierto, escuchamos comentarios como: “La canción de la llorona es mi favorita, la primera que toqué cuando estaba aprendiendo guitarra. Me gustó mucho y estoy muy feliz por haberla escuchado.”, “Flor Amargo es súper linda, tiene una voz que te hace sentir bien incluso cuando has tenido un mal día” y finalmente, de mi autoría: “Si se te olvidó o no pudiste ir a terapia con tu psicólogo, escucha a Flor Amargo”.

Cada persona elige cómo enfrentar su amargo pasado. Mayte eligió correctamente el camino de la música, que la rescató de una niñez abusiva y posterior juventud complicada, solitaria, en la que se sentía incomprendida -etapa en que compuso “Busco a alguien”-. Demostró su temple al renunciar a alternativas fáciles pero dañinas y dedicarse por completo a sanar mental y espiritualmente con terapias, cursos, yoga y deporte. Poco a poco, aquella joven enterrada bajo una roca, hizo su propio camino y se irguió sobre la adversidad, dando nacimiento a un gran árbol de aguacate que hoy nos regala sus frutos: canciones destinadas a alimentar nuestra alma y sanar todo aquello que parece roto. Gracias, Flor Amargo, esperamos que regreses pronto.