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A 17 años de la muerte de la huetamense Amalia Mendoza 'La Tariacuri'
Ángel Ramírez Ortuño Martes 12 de Junio de 2018
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Huetamo, Michoacán.- A 17 años de la sentida muerte de la idolatrada cantante folclórica Amalia Mendoza García, nacida en Huetamo un 10 de julio de 1923 y fallecida en la Ciudad de México un 11 de junio del 2001, su recuerdo sigue vigente en la memoria del pueblo de Huetamo, tierra que en base a su afecto y admiración le construyó un monumento a la salida a Morelia.

En Huetamo, aún permanece de pie la vieja casona, aunque totalmente en ruinas, donde naciera la niña Amalia en la esquina de la calle Salvador Alcaraz y Venustiano Carranza frente a la Central Camionera y contra esquina con Telégrafos Nacionales, aunque la crónica cuenta que con apenas cuatro años de edad marchaba de este pueblo llevaba por su familia después de vivir varios años en Huetamo, donde el padre fue un reconocido músico.

Amalia Mendoza García
Amalia Mendoza García
(Foto: Especial)

Señala el escritor Cárdenas de la Peña, sobre la vida de pequeños cantantes, que eran tan pobres, que un día su madre decidió uniformarlos y consiguió una tela regalada de gabardina a cuadros, de las que se confeccionaron tres vestimentas, motivo que llevó a que en la región se les conociera como “Los cuadraditos”, y quien lo diría, para principios de los años treinta formarían el Trío Tariacuri y con ellos surgían también el trío “Los Calaveras”, de tal forma que desde entonces se impusieron en el gusto popular de la radio, el teatro y en la época de oro del cine mexicano con sonado éxito.

Y mientras esto ocurría, la pequeña Amalia y su hermana Perla crecían, pero lejos de la farándula, aunque Amalia era por demás inquieta y con apenas unos diez años de edad seguía a sus hermanos a las grabaciones de nuevos discos y así la conoció a don Silvestre Vargas, quien le prodigaba atenciones a la simpática niña, sin embargo creció y se casó con un médico que se la llevó a Veracruz.

A pesar de que sabía las virtudes artísticas de Amalia, su marido no le permitió ingresar al mundo de la farándula, pero vendría después un rompimiento y para 1953 las cosas cambiarían, y en pleno cuarto centenario de la fundación de Huetamo estrenaba su primera canción “Puñalada trapera” de Tomás Méndez y que popularizó la XEW.

Dueña ama y señora un particular estilo musical, compartió fama y gloria con cantantes como Lola Beltrán y Lucha Villa, pero también ingresó al cine donde rindió homenaje a Jorge Negrete en "El Charro Inmortal", siguió con "Yo El Aventurero", "Fiesta En El Corazón", "Los Laureles", "¿Dónde Estás Corazón?" y "Una Cita de Amor".

Participó en el Festival de Cine de Berlín, con esta última fue dirigida por Emilio, "El Indio", Fernández quien siempre consideró a Amalia como la mejor cantante del género.
Amalia murió en la Ciudad de México el 11 de junio del 2001, después de haber sido una la cantante más popular en centro y sudamérica, mientras que en Cuba tuvo gran aceptación, fue la intérprete más querida por los milicianos cubanos refugiados en Sierra Maestra y tiempo después fue declarada la artista extranjera más popular de la Perla Antillana y en Nueva York, Nueva Jersey, Indiana, Los Ángeles, San Francisco y San Antonio.

Fue declarada la mejor intérprete de música ranchera y después de 40 años de sonados éxitos moría y en su recuerdo Huetamo le dedicó una estatua y otra la Ciudad de México.