Escenarios

A 15 años de la muerte de la Reina de la Salsa
Ernesto Hernández Doblas Domingo 15 de Julio de 2018
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Morelia, Michoacán.- La cultura cubana ha tenido importantes representantes entre los que se encuentran la cantante Celia Cruz y el poeta Nicolás Guillén.

Quien fuera apodada como la Reina de la Salsa, por el lustre que logró de manera particular en dicho género musical, falleció un 16 de julio de 2003 en Estados Unidos.

Mientras que por su lado, el poeta, periodista y activista político, encuentra la muerte un 16 de julio de 1989 en la Habana Cuba.

 El son también fue parte de los géneros que desarrolló de manera notable Celia Cruz
El son también fue parte de los géneros que desarrolló de manera notable Celia Cruz
(Foto: Especial)

No lejos de la música estuvo la obra de Nicolás Guillén, ya que no solamente cultivo una poesía de sonoridad y ritmo sino que llega a ser conocido como el poeta del Son; baile típico de aquellos lares.

Desde su primer libro mostró cuáles irían a ser sus intereses y afinidades, es decir una revaloración desde la poesía a la cultura tanto cubana como afroamericana.

Más de 30 títulos componen su obra y entre algunos se encuentran "Negro Bembón", "Motivos de Son" y "Sóngoro cosongo".

El son también fue parte de los géneros que desarrolló de manera notable Celia Cruz, además de la Salsa, la guaracha y la rumba.

Todos estos, parte de la cultura popular tradicional de la isla caribeña, ritmos que formaron parte de una culturización en varias partes del mundo por parte de la cubana, quien primero hizo carrera en su ciudad natal para después continuar la en México y de ahí a varias partes de la orbe.

Es de apuntar que finalmente se convirtió en un icono de latinoamérica y del avance de las mujeres en muchos terrenos públicos.

Su discografía es amplia y está conformada por el acompañamiento de varias orquestas y conjuntos musicales importantes como Tito Puente y su orquesta, la Sonora Matancera y la Sonora Ponceña así como Willi Colón entre otros.

En poemas como Guitarra, Nicolás Guillén hace patente su sensibilidad y aprecio hacia el arte de hacer vibrar el alma de los instrumentos: "Tendida en la madrugada/ la firme guitarra espera:/ voz de profunda madera/
desesperada".

Al tiempo que canta y hace de las palabras guitarras y percusiones como en unos versos de Canto Negro: "¡Yambambó, yambambé!/
Repica el congo solongo/ repica el negro bien negro;/ congo solongo del Songo/ baila yambó sobre un pie".

En lo que ambos artistas muestran una clara diferencia es en cuanto a sus posiciones, mismas que les llevaron a situaciones complicadas.

La Reina de la Salsa mantuvo una postura disidente del régimen del mandatario de aquel entonces Fidel Castro Ruz, lo que le valió un veto que no fue roto sino hasta el 2012.

Hay que decir que salió la cubana le su país de origen en 1960 para emprender una gira en México después de lo cual no regresaría al sitio en donde murió su madre.

De acuerdo a un reportaje en mayo del año en curso del diario El País, en 1963 estaba tramitando el permiso de residencia en EE UU y en plena Guerra Fría debía dar cuenta al Departamento de Estado de su probidad ideológica.

Así, el grupo paramilitar anticastrista en el exilio Alpha 66 redactó una carta en la que afirmó que “la formidable y sensacional cantante cubana” era “una legítima amante de la democracia y por lo tanto una anticomunista por naturaleza”.

Mientras que Nicolás Guillén a partir del triunfo de la revolución emprendida por Fidel Castro y Ernesto Guevara entre otras figuras importantes, se involucra desde ese momento y hasta el final de sus días en las luchas de la izquierda.

Esto le valió entre otras cosas llegar a ser considerado poeta nacional. En sus poemas sociales y políticos describe parte de la situación mundial desde los años 30 hasta los 70.

En muchas de sus obras están latentes temáticas como el racismo o la necesidad imperiosa de encontrar la paz en un mundo polarizado.

Ingresó en el Partido Comunista en 1937 y asistió al Congreso Internacional de Escritores en Valencia, Madrid y España, experiencias de las que nació su libro Poemas y crónicas sobre una guerra antifascista.