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Los pulmones de Uruapan sitiados por invasiones, cambio de uso de suelo e incendios
Grecia Ponce Miércoles 18 de Julio de 2018
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Uruapan, Michoacán.- Los pulmones de la ciudad, los colosos verdes que abastecen a casi medio millón de habitantes de agua, oxígeno; que regulan la intensidad de las tormentas y la temperatura ideal que caracterizó a Uruapan, se encuentran sitiados por invasiones, cambio de uso del suelo, tala e incendios.

En esta ciudad los principales pulmones son los cerros de La Charanda y de La Cruz, pero también el cerro de Jicalán, el cerro Colorado, el área de montaña del parque nacional, Barranca del Cupatitzio y la Reserva Natural Protegida el Zapién.

Estos bosques están aprisionados por una mancha urbana que cada día avanza más; que se traga los predios forestales, sitiados por huertas de aguacate, en donde se vierten toneladas de agroquímicos convencionales, que aniquilan la fauna y flora nativa; consumidos en temporada de secas por los incendios forestales, mientras que en lluvias la tala ilegal no se detiene.

Alrededor de El Zapién, trabaja, sin permisos visibles, maquinaria pesada que comenzó con la urbanización
Alrededor de El Zapién, trabaja, sin permisos visibles, maquinaria pesada que comenzó con la urbanización
(Foto: Grecia Ponce)

En el caso del cerro de La Charanda los propios comuneros han denunciado que grandes superficies se han talado para instalar huertos de aguacate y que existe tráfico de lotes.

Lo mismo ocurre en el cerro de La Cruz, que prácticamente quedó devastado en su totalidad, durante los incendios del 2016; pero ahora enfrenta una nueva amenaza, ya que un particular, el ex regidor postulado por el PAN, Evaristo Pereira Cerejido, reclama como suyas cinco hectáreas de bosque que pretende talar para después fraccionar o vendérselas a una universidad privada.

El cerro colorado hacia el oriente de la ciudad, ha visto disminuida su superficie forestal, ya que cada año se incendia y algo similar ocurre en el cerro de Jicalán al sur, en donde le prenden fuego al bosque de manera recurrente y lo único que se salva son las huertas de aguacate que lo rodean. Ahí las reforestaciones no funcionan, ya que en sus faldas hay decenas de fábricas de tabique que utilizan llantas para alimentar los hornos.

Por lo que toda la zona experimental del parque nacional, es la que mejor cuidada está, pero también está rodeada de asentamientos humanos y huertos de aguacate que son un foco de contaminación química.

Por lo que toca a la reserva natural protegida de El Zapién, en su perímetro se han asentado personas que supuestamente carecen de vivienda y los bosques que la rodean han sido talados, durante las últimas semanas. Ya está trabajando, ahí sin permisos visibles, maquinaria pesada que comenzó con la urbanización.