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A diez años del atentado del 15 de septiembre; entre las secuelas y las promesas incumplidas
Redacción Sábado 15 de Septiembre de 2018
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Morelia, Michoacán.- Como cada año se disponía a vivir la conmemoración del inicio de la independencia, vendedores ambulantes y miles de personas se congregaron en torno al Palacio de Gobierno.

Ana María González Cisneros, de 31 años, cuenta que era la primera vez que iba al grito, de último momento convenció a su esposo David Reyes Reyes Hernández que planeaba esa noche ver la pelea del “Travieso” Arce. Llegaron un poco tarde, no pudieron acceder muy cerca así que se situaron en la primera jardinera a un costado de la fuente de la Plaza Melchor Ocampo, se abrazaron y miraron hacia Palacio.

En un perímetro no mayor a 10 metros, se encontraron los lesionados que en datos oficiales sumaron más de 130 heridos y 8 personas fallecidas
En un perímetro no mayor a 10 metros, se encontraron los lesionados que en datos oficiales sumaron más de 130 heridos y 8 personas fallecidas
(Foto: ACG)

Guadalupe Hernández Arreola acudió también junto a su esposo José Manuel Manríquez Gaytán y su hija de doce años quién se mostraba emocionada porque era la primera vez que estaría presente. Se colocaron a un lado de catedral.

El Grito y el granadazo



El gobernador Leonel Godoy Rangel poco después de las 23:00 horas, se encontraba dando la arenga en el balcón de Palacio de Gobierno de Michoacán, hondeaba la bandera y al grito de ¡Viva México! Abajo en medio del tumulto de personas cerca a la fuente de Plaza Morelos, una granada de fragmentación fue detonada, el estruendo confunde a la multitud, algunos no se dan cuenta, casi simultáneamente otra granada en la calle Andrés Quintana Roo es arrojada. Cerca de 30 000 personas estaban presentes ese día.

Ana María recuerda que estaban concentrados cantando el himno, las matracas sonaban, de pronto estaban tirados en medio del ruido.

“Escuchamos un estallido muy fuerte pero pensamos que había sido un cuete, y cuando menos lo esperábamos estábamos heridos. Yo intentaba alcanzar a mi esposo pero estábamos separados como a cuatro metros de distancia” cuenta Ana María.

David Reyes, de 36 años de edad, cuenta que había cuerpos cercenados alrededor, también recuerda que un policía lo auxilió “Llegó a mi lado, sacó una navaja, arrancó el pantalón y del mismo pantalón hizo unas tiras luego me aplicó un torniquete para que no me desangrara. Así estuvo con todos ayudando.”

Guadalupe Hernández, asegura que escuchó un ruido muy fuerte diferente al de un cuete mientras se encontraba junto a su esposo e hija de espaldas a Palacio, sospechó que algo había pasado, jamás se imaginó la magnitud, al instante de aquel estallido sintieron las piernas y pies dormidos, un frío les recorría sus extremidades.

“Mi niña decía ¡Ay, mamá yo no siento mi pie!, se gira entonces hacia Palacio y comienza a gritar, volteo también y me doy cuenta de todo. Lo que hice fue pegarla a mí y decirle ¡No veas, no veas! Ella no dejaba de gritar. Al yo tocarle su pie a mi niña yo lo siento mojado, era la sangre. En ese momento mi atención estaba sobre ella que no me di cuenta que el frío que sentíamos recorrernos las piernas mi esposo y yo, era también sangre. ”

Durante la administración de Leonel Godoy los afectados recibieron apoyos y recetas médicas completas pero las siguientes administraciones ignoraron a las víctimas
Durante la administración de Leonel Godoy los afectados recibieron apoyos y recetas médicas completas pero las siguientes administraciones ignoraron a las víctimas
(Foto: ACG)

En un perímetro no mayor a 10 metros, se encontraron los lesionados que en datos oficiales sumaron más de 130 heridos y 8 personas fallecidas.

El hospital y las víctimas



Guadalupe Hernández y su hija fueron trasladadas al Hospital de la Mujer, su esposo José Manuel fue llevado al Hospital Civil. La situación en los Hospitales cuentan era caótica, no había camillas suficientes ni médicos que pudieran valorar adecuadamente a todos los pacientes que no paraban de llegar. Personas en un pésimo estado de salud estaban sentados en sillas de plástico.

“Los médicos veían la situación y ellos nomás movían la cabeza. Lo que hicieron al principio fue amputar lo que ellos creían que no podían curar. Ellos no sabían cómo curar esto. La situación los rebasó. Las heridas estaban ahí abiertas y no te hacían una curación, no sabían que hacer, eran muchas lesiones juntas.” Señala Guadalupe.

Ana María también llegó al Hospital de la Mujer, donde también dice haber tenido un trato frío y malo, pero sobre todo que no recibían un diagnóstico claro.

Explica David Reyes que él disponía de seguro médico, pero ya no había espacio en ningún Hospital. “Hubo una orden en ese momento por parte del gobierno que los que no cupiéramos en los hospitales nos llevaran a Hospitales privados. A mí y a otra persona nos internaron en Star Médica.”

José Manuel Manríquez tuvo una complicación en sus heridas que lo llevó a una infección severa al paso de los días en el Hospital Civil. Ana María Gonzalez estuvo a punto de sufrir una amputación en el Hospital de la Mujer también por una fuerte infección en su pie, pero decidió trasladarse al Seguro Popular a Urgencias donde pudo evitar perder su extremidad.

“El traumatólogo como el cirujano plástico me decían es que entienda no hay nada que hacer, así está la situación, siempre va a estar con infecciones ni siquiera le recomiendo que se tome el antibiótico. No le va hacer nada.” –explica Ana María –. “Estaba con fiebre, me sentía muy mal, nos fuimos al Seguro a Urgencias, me internan, me hacen lavados quirúrgicos, me dan antibiótico por quince días. La herida que en más de dos años en el Hospital Mujer no cerró, en el Seguro en tres semanas la herida cerró”.

Las pensiones



Durante la administración de Leonel Godoy los afectados recibieron apoyos y recetas médicas completas pero las siguientes administraciones ignoraron a las víctimas, coinciden ambas familias. El actual gobierno con Silvano Aureoles volvió a apoyarlos con recetas médicas, se otorgaron pensiones y se encuentran en espera de un aumento a sus pensiones.

“Metí mis papales hasta el 2010 para recibir apoyos, yo no sabía nada. Nosotros no teníamos nadie que se moviera por nosotros, que peleara por nosotros. Mi hijo trabajaba y nos cuidaba, nosotros no sabíamos que podíamos recibir apoyos. Salimos con unas pensiones de las más bajas.” Sostiene Guadalupe Hernández.

Guadalupe Hernández sufre un daño severo en el nervio ciático por las esquirlas que atravesaron su pierna izquierda. En su caso las recetas médicas implicaban un gasto de 8000 pesos mensuales. Una vez que recibió su pensión temporal, el apoyo era de 3700 pesos mensuales, su esposo José Manuel Manríquez obtuvo una pensión de 2100 pesos.

A diez años del atentado



A diez años hay cerca de 17 víctimas que aún no reciben pensión, refiere Guadalupe Hernández, incluida su hija. Las complicaciones médicas continúan presentes en las vidas de los afectados en el atentado del 15 de septiembre. Han pasado por muchas cirugías, tratamientos médicos, rehabilitación, pérdida de bienes para comprar medicamento, la incomprensión de algunas autoridades en el transcurso de estos años y sobre todo tener que darle un nuevo sentido a su vida después de no poder volver a integrarse a sus trabajos.

A diez años hay cerca de 17 víctimas que aún no reciben pensión
A diez años hay cerca de 17 víctimas que aún no reciben pensión
(Foto: ACG)

David Reyes tuvo pérdida auditiva del oído izquierdo, pérdida del tendón de Aquiles, pérdida ósea del calcáneo, perdida del peroné, entre otras afectaciones. Ana María González, padece artrosis postraumática. Ambos tienen esquirlas en sus cuerpos provocándoles dolores que los mantiene en cama durante días. Ana y David son padres de dos hijas.

“Después de lo que pasamos, aprende uno a valorar a la familia, la vida misma, disfrutar cada día, sentirse afortunados de estar aquí porque muchas personas no tuvieron esa dicha. Tuvimos cambios drásticos en nuestras vidas como caminar con dolor, despertarse por las noches también con dolor. El cuerpo aprende a vivir y asimilar este dolor.” Comenta David Reyes.

“Agradecidos de poder ver crecer a nuestra nena que entonces tenía 3 años. Con ella antes de todo esto jugábamos mucho, corríamos, brincábamos, andábamos de aquí para allá. La familia nos apoyó para cuidarla. Cuando pudimos estar más independientes andaba en silla de ruedas cocinando y atrás de la niña. Fue difícil para nosotros y sobre todo para ella. Fue un cambio muy grande. Solos nos queda echarle ganas.” Comenta Ana María González.

Guadalupe Hernández sumado al daño grave que recibió en el pie, tiene una afectación severa en el nervio ciático, ahora tiene problemas en su cadera y en su riñón por la gran cantidad de medicamentos que ha tenido que administrarse, también recibe atención psiquiátrica. Su esposo José Manuel Manríquez, también recibió un daño en su pie izquierdo por las esquirlas, esto al paso de los años le ha afectado también la cadera. Ambos también tienen esquirlas en su cuerpo que también les producen dolores.

“Fueron muchas cerradas de puertas, muchísimas humillaciones, decían que nosotros solo queríamos vivir del Gobierno, no se ponían en nuestro lugar. Nuestra vida cambió de la noche a la mañana. Nos quedamos sin nada. El deber de ellos era protegernos de esas lesiones, uno nunca podía imaginar semejante barbaridad.” Guadalupe hace una pausa y continua entre lágrimas “Desde entonces para mí ya no hay una noche mexicana. Cuando yo llegué a ese lugar era una persona, ahora soy otra.”

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