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Noche de Muertos, espejo de Michoacán
Claudia Aguilar Lunes 29 de Octubre de 2018
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Morelia, Michoacán.- Considerada como Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad (UNESCO, 2003), la celebración de Noche de Muertos es una muestra de la diversidad y riqueza cultural que conservan las comunidades indígenas de nuestro país. Y para Michoacán es un espejo de sí, de una tradición que, a fuerza de mantenerse viva, ha permeando el presente en distintos ámbitos.

Con sus velas, sus caminos y altares floridos, con sus ofrendas y el olor que inunda lo mismo cementerios que hogares, la Noche de Muertos es una fiesta que se hace para que retornen quienes se han ido.

Es, según la Organización de Naciones Unidas, «una emanación de la religión popular y de las fiestas católicas, (que) revela una sinergia cultural entre el pensamiento indígena y el sistema ideológico importado en el siglo XVI por los europeos».

Considerada como Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad (UNESCO, 2003), la celebración de Noche de Muertos es una muestra de la diversidad y riqueza cultural que conservan las comunidades indígenas de nuestro país
Considerada como Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad (UNESCO, 2003), la celebración de Noche de Muertos es una muestra de la diversidad y riqueza cultural que conservan las comunidades indígenas de nuestro país
(Foto: Archivo)

Y es también ocasión para recuperar el sentimiento de pertenencia, a la familia, al territorio, y un elemento para la identidad.

Por esta conmemoración Michoacán es conocido alrededor del mundo y es que, si bien se comparte con otras regiones buena parte de los elementos tradicionales del festejo, en tierras purépechas parece adquirir el tono melancólico de las pirekuas y el brillo de las candelarias adquiere un tono irreal cuando se refleja en las aguas del Lago de Pátzcuaro.

Tradición y productividad regional



Michoacán, como destino turístico, aprovecha cada año el arribo de miles de visitantes para impulsar la economía regional y mostrar un rostro distinto al resto del mundo.

Este año Erongarícuaro, Cuitzeo, Tzintzuntzan, Pátzcuaro, Uruapan, Puruándiro, Jiquilpan, Tlalpujahua y otros municipios, 15 en total, han recibido de manos de la administración estatal 1 millón 300 mil de pesos para promocionar el festejo.

Así, las comunidades de Huecorio, Ajuno, la Isla de Yunuén y otras más dispondrán, a través de sus cooperativas y comités locales, de los recursos otorgados por la Secretaría de Turismo estatal (Sectur) para fortalecer la celebración de Noche de Muertos.

A la par, se han dispuesto medidas de seguridad y auxilio para los participantes del mismo y se ha lanzado una campaña de promoción nacional para atraer al máximo de turistas y visitantes.
Y no es menor, pues según datos de la dependencia estatal, las actividades del 1 y 2 de noviembre atrajeron a Michoacán más de 142 mil visitantes al año anterior, quienes dejaron una derrama económica de 115 millones de pesos.

Pero no sólo es turismo, ya que el mismo altar que se pone cada Noche de Muertos, es también un referente de las vocaciones productivas de las regiones de Michoacán.

Los elementos del altar



El altar tradicional de Noche de Muertos en la entidad, lleva elementos definidos, como las flores de cempasúchil, el pan de difuntos, la forma misma de la estructura del mismo y otros, que lo hacen especial en las comunidades purépechas.

Michoacán, como destino turístico, aprovecha cada año el arribo de miles de visitantes para impulsar la economía regional y mostrar un rostro distinto al resto del mundo
Michoacán, como destino turístico, aprovecha cada año el arribo de miles de visitantes para impulsar la economía regional y mostrar un rostro distinto al resto del mundo
(Foto: Archivo)

Sin embargo, con el paso se han añadido otros elementos, que derivan también de las formas cotidianas de las sociedades que practican esta tradición.

En ese sentido, el altar funciona a nuestros días, como un espejo del quehacer productivo michoacano. Por ejemplo:

La flor de cempasúchil, cuyo nombre proviene de un vocablo nahual que significa «veinte flor», es un cultivo que ha crecido en nuestro territorio, de forma que hoy, Michoacán es líder nacional en la producción de ésta, así como de las llamadas «Pata de León» y Nube, de los que se cultivaron más de 535 mil manojos este año, según datos de la Secretaría de Desarrollo Rural y Agroalimentario (Sedrua).

Las velas y veladoras que se ponen en el altar están relacionadas con una tradición artesanal, que seguía viva en la comunidad de Santa Fe de la Laguna, municipios de Quiroga, así como en algunas comunidades del municipio de Uruapan.

El Pan de Muerto, que suele representar a quienes partieron antes que nosotros; se produce prácticamente en todo Michoacán, con una gran variedad de formas y procesos, de acuerdo a las formas y costumbres de cada región.

En cuanto al mezcal y la charanda, que se ofrendan para beneplácito de los difuntos, son dos de las tres bebidas espirituosas de las que Michoacán tiene denominación de origen, y por lo que es conocido en Estados Unidos, Canadá y otros países a donde se exportan, según informa la Secretaría de Desarrollo Económico en el estado.

Los rebozos que a veces adornan las estructuras recordando a las mujeres que los portaron, son una tradición artesanal arraigada en municipios como La Piedad y Tzintzuntzan, donde cada diseño representa un elemento de la historia local.

Si el altar tiene una guitarra, quizá provenga de Paracho, donde la laudería se conserva desde hace cinco siglos, como un emblema de la tradición y el orgullo michoacano.

Incluso puede portar una vasija de cobre, como las elaboradas en el municipio de Santa Clara, donde los orfebres crean a golpe de martillo caprichosas imaginerías desde hace siglos.

Para las ofrendas culinarias, está el Queso Cotija, uno de los mejores del mundo y producto de un largo hacer productivo en los municipios Cotija, Tocumbo y Buena Vista Tomatlán, que se ha sostenido desde hace alrededor de 400 años y por el que portamos la denominación de origen, desde hace una década aproximadamente.

El altar tradicional de Noche de Muertos en la entidad, lleva elementos definidos, como las flores de cempasúchil
El altar tradicional de Noche de Muertos en la entidad, lleva elementos definidos, como las flores de cempasúchil
(Foto: Archivo)

También para esas ofrendas está el churipo, un caldo de origen purépecha que se compone con carne de res, chiles rojos, xoconostle, col, garbanzo, papas o zanahorias y se sirve en días y noches de fiesta acompañado de corundas.

Angelitos y nuevos difuntos



La Noche de Muertos es una celebración predominantemente purépecha en Michoacán, aunque en ápocas recientes se ha extendido por el territorio. Cada año, los días previos al 1 y 2 de noviembre, los hogares y los cementerios de la entidad se impregnan con el olor de las flores de cempasúchil, la fruta, el pan y el incienso de copal.

De acuerdo con la información difundida por la Sectur estatal, la también llamada fiesta de ánimas tiene su origen en una ceremonia ritual de las comunidades, por lo que cada elemento que la conforma tiene detrás un simbolismo profundo para ellas.

Para quien desee participar de todo ello, vale recordar que las primeras ofrendas que se colocan el 1 de noviembre están dedicadas a «los angelitos», niños y niñas que partieron, y a quienes los habitantes de la región Lacustre de Pátzcuaro recuerdan.

En este caso, hay un padrino de bautizo que, si es su primera ofrenda, lleva un arco adornado con cempasúchil o tiringuini-tzitziqui (en purépecha, flor amarilla) y flor de ánima, propias de esta época; asimismo, lleva dulces de azúcar con figura de ángel o de animalitos, juguetes e inclusive ropa, como parte de la ofrenda.

Entre el día 1 y el día 2, es cuando se realiza la Velación de los Muertos, con ofrendas para las y los difuntos adultos. Todo comienza la noche del día primero con la preparación de los elementos que llevará el altar para colocar en las tumbas o en los espacios familiares.

Para los muertos recientes, el recordatorio comienza con un novenario, nueve días antes, donde familiares y amigos entonan el rosario y piden por el eterno descanso del alma que partió.

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