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Los estertores del sistema Cutzamala y sus consecuencias hídricas
Ángel Ramírez Ortuño Martes 30 de Octubre de 2018
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Huetamo, Michoacán.- A 36 años de distancia de que se pusiera en marcha el formidable proyecto hidráulico del llamado Sistema Cutzamala, ese mismo que succiona miles de millones de metros cúbicos de agua del entorno ecológico michoacano de la sierra Zitácuaro y sus depósitos permanentes en la presa del Bosque, lugar que por su posición geográfica se convierte en el más grande recipiendario del vital líquido que descarga sus aguas sobre la zona guayabera del municipio de Benito Juárez, pero en especial es la gran alberca hidráulica que surte las eternas demandas de mayor consumo de agua, y por medio de la tecnología moderna se aprovechan sus caudales para ser la poderosa turbina acuática que da vida al citado sistema, hoy en pleno proceso de reparación y que por tal razón ha puesto en jaque a millones de consumidores del ex Distrito Federal.

La Presa del Bosque, frente al legendario cerro del Cacique y en las goteras de Zitácuaro rumbo a la carretera que conduce a Huetamo, frente a los ojos del viajero llama la atención por su belleza panorámica, donde se observan grupos de pescadores y constante afluencia de turismo en su entorno, y punto de constante supervisión de sus niveles de agua, ya que ese enorme caudal es una reserva codiciada que desde hace 36 años succiona el Sistema Cutzamala y sus aguas al final de un kilométrico recorrido a contracorriente en tuberías especiales, alcanza la población de Berros, zona limítrofe con Villa Victoria y lugar donde se da tratamiento al agua bronca del Cutzamala con científicos procesos y tratamientos.

La Presa  del Bosque, frente al legendario cerro del Cacique y en las goteras de Zitácuaro rumbo a la carretera que conduce a Huetamo.
La Presa del Bosque, frente al legendario cerro del Cacique y en las goteras de Zitácuaro rumbo a la carretera que conduce a Huetamo.
(Foto: Ángel Ramírez Ortuño)

Desde ese estratégico punto mexiquense, desde donde cruzan modernas autopistas que comunican con Valle de Bravo y con Zitácuaro, avanza el agua ya tratada otras decenas de kilómetros por enormes tuberías, esas mismas que hoy se encuentran en proceso de mantenimiento, lo que por lógica consecuencia hoy esos caudales hidráulicos no llegan a los domicilios de millones de habitantes de la capital del país, y por consecuencia, avisados del obligatorio corte del servicio normal de agua, no tienen otra alternativa que comprar botes de plástico y conservar el agua indispensable para sobrevivir, t tal vez ni siquiera bañarse, dadas las obligadas circunstancias que les genera el Sistema Cutzamala.

Y bueno, mientras tanto, acá en Huetamo acaba de venir en plan de trabajo el Senador de la república por Michoacán, Antonio García Conejo, quien entre otras carteras bajo sus compromisos senatoriales, tiene justamente el tema de Recursos Hidráulicos, y explicó que por ejemplo existe veda sobre el agua en la zona ribereña del Balsas, y que se estudia la forma de racionar cada vez más estos caudales, aunque la prensa de Huetamo le recordó que tal postura no afecta a los empresas productoras de melón de nuestros valles, y a quemarropa denunció que en efecto, los productores meloneros están fuera de la ley, y que a la brevedad se les llamará a cuentas.

En tal sentido, los habitantes de las cuencas ribereñas del Cutzamala, Balsas y río Carácuaro, cada vez más agotadas, preguntan qué pasará con ellos, los ganaderos, campesinos, meloneros, ya que así como cada vez es menos el agua que aporta el Sistema Cutzamala, se adelgazan las corrientes del río Balsas, en tanto que las del Carácuaro ya solo son chorritos de agua que van al mar, y en Huetamo, por fortuna, ya se cuenta con la presa de Chihuero, esa que ha sido esperada por más de 60 años, sin embargo con preocupación vemos en Huetamo que el gran caudal que desde hace tiempo debería almacenar la presa, también se descarga en el Balsas, ya que por cuestiones de incompatibilidad de caracteres con sus pobladores, ni se almacena el agua y ni se estrena, ni la presa y ni el nuevo asentamiento habitacional, construido a todo lujo como un ejemplo de arquitectura menospreciada por sus dueños.