Política

Alfredo Castillo negoció detención de Jesús Reyna
Ernesto Hernández Doblas Miércoles 23 de Enero de 2019
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Morelia, Michoacán.- "No vengo con intención de debatir con nadie; no vengo de ninguna manera a calumniar a nadie, ni a calificar a nadie. No arrastro odios, pues sería un gran lastre para mi vida".

Jesús Reyna García está de vuelta. Atrás quedaron los cuatro años y poco más de ocho meses que tras las rejas padeció en un proceso en el que se le acusó de delincuencia organizada.

Atrás quedaron entre otras cosas las penurias familiares que incluyó la pérdida de una de sus hijas, la persecución a sus colaboradores y el silencio desde entonces a la fecha del ex gobernador Fausto Vallejo Figueroa.

Jesús Reyna García
Jesús Reyna García
(Foto: Héctor Sánchez)

"Vengo con objetividad a decir lo que sé, lo que me consta. No es todo lo que hoy diré; hay muchas cosas por decir. En los siguientes días las iremos diciendo".

Por lo pronto detalla que el ex comisionado Alfredo Castillo Cervantes negoció su detención la que a su vez tuvo que ver en parte con la animadversión hacia su persona de los autodefensas michoacanos por considerarlo un enemigo.

Jesús Reyna García está de vuelta. Con serenidad relata en un primer momento la odisea con tintes dramáticos de su detención y toda una serie de peripecias alrededor de un encarcelamiento injusto según sus palabras.

También según el desistimiento de la acusación que hiciera el pasado 22 de diciembre la Procuraduría General de la República (PGR) por falta de pruebas.

Hoy, mediante una rueda de prensa a la que acudió por lo menos una treintena de reporteras y reporteros, dio a conocer que las acciones a seguir de su parte, son una serie de demandas en contra de funcionarios de diversos niveles que armaron un expediente lleno de irregularidades.

Incluso antes instancias internacionales como la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH) y el Grupo de Trabajo sobre la detención arbitraria de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Los calificativos al proceso penal que vivió no se hacen esperar: perverso, injusto, indebido, sin sustento, infame.

Reyna García lee un comunicado y en seguida se dice dispuesto a responder todas las preguntas que sobre el tema se le gusten hacer.

No faltan las relacionadas con su futuro político, mismas que se niega a responder para no mezclar un tema con otro pero apunta que hasta el momento sigue afiliado al Partido Revolucionario Institucional (PRI).

La cárcel muestra a los verdaderos amigos, dice, y menciona a varios de quienes le brindaron apoyo tanto personalmente como a sus familiares.

Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, Raúl Morón Orozco, Roberto Pantoja Arzola, Humberto Arróniz, Andrés Manuel López Obrador, Valentín Rodríguez Gutiérrez y Silvano Aureoles Conejo son enumerados aunque reconoce que hubo más.

También deja saber del silencio que desde el momento de su detención tuvo frente a él Fausto Vallejo Figueroa y el cese a sus colaboradores cercanos por parte del ex gobernador Salvador Jara Guerrero.

Sobre las personas a demandar no quiso dar nombres para no entorpecer las indagatorias pero dejó saber que serán sobre todo funcionarios de la PGR de aquel entonces.

Las cámaras fotográficas no dejan de hacerse de múltiples imágenes de quien fuera ex gobernador interino de Michoacán.

Imágenes que registran tres momentos dramáticos en donde la voz se quiebra y el silencio es luto y dolor a punto de convertirse en llanto.

Esto es al hablar de su familia. De su hija muerta. Del ir y venir de sus más queridos por oficinas y audiencias en busca de verlo fuera de prisión. De las muchas puertas cerradas, los oídos sordos y las espaldas como respuesta en mutis.

"Salí a la calle con un deseo acariciado todos estos años: decir la verdad, exponerme a la luz pública, al señalamiento serio que haya, a la acusación cierta que se me haga; porque quiero la libertad para mis hijos y los hijos de ellos. Porque quiero llorar por la hija que no tengo, por los días, meses y años de convivencia que nos robaron".