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Fallece el huetamense Gerardo Soto, médico, escritor, poeta y ganadero
Ángel Ramírez Ortuño Domingo 10 de Febrero de 2019
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Huetamo, Michoacán.- A quince meses de distancia de la muerte de su hermana , la exalcaldesa de Huetamo, Margarita Soto Yáñez, el sábado 9 de febrero del 2019 le seguiría sus pasos el doctor Gerardo Soto Yáñez, ilustre personaje nacido en Huetamo el 03 de octubre de 1930.

Quien destacara también como escritor y autor de una docena de libros, como compositor, poeta, luchador social y empresario ganadero y quien entre otras cosas fuera distinguido por la amistad del General Lázaro Cárdenas del Río y del Secretario de Salubridad en México entre 1958 a 1964, el doctor José Álvarez Amézquita, quien le daría en 1960 el visto bueno para que se construyera en Huetamo el primer Centro de Salud que conociera esta ciudad.

El doctor  Gerardo Soto Yañez, un hombre que amo el campo y la ciudad, la medicina, las letras, la música y su pasión por la ganadería, aquí en plena faena de vacunación en el 2018 en su rancho entre Huetamo y Tiquicheo
El doctor Gerardo Soto Yañez, un hombre que amo el campo y la ciudad, la medicina, las letras, la música y su pasión por la ganadería, aquí en plena faena de vacunación en el 2018 en su rancho entre Huetamo y Tiquicheo
(Foto: Ángel Ramírez Ortuño)

Dueño de una larga y fructífera vida que alcanzó los 88 años, Soto Yáñez tuvo a bien concedernos una entrevista en el 2015, donde recordó sus primeros años infantiles entre la pobreza del campo, recordando que su padre lo amarraba al arado mientras surcaba la milpa allá en La Parota, su infancia y juventud de un rancho a otro en busca del sustento diario, hasta rebelarse a su destino y decidir por la escuela, primero en Huetamo, después en Tacámbaro, seguir a Morelia y terminar en la UNAM donde logró titularse de médico cirujano, aunque en ese periodo nunca olvidaría aquel desgraciado accidente aéreo de 1953, al despegar de la ciudad de México rumbo a Huetamo y caer desplomado su avión en el lago de Texcoco.

Tampoco olvidó las injusticias de que fue objeto en su propia tierra natal, Huetamo, donde inició su carrera de médico, y a pesar de ser un excelente cirujano, las envidias y enconos de aquellos tiempos pretendieron relegarlo, sin embargo y por encima de todos los pronósticos, terminó por imponer su ley en las mesas de operaciones al salvar infinidad de vidas de personas atravesadas a balazos, a cuchilladas, mordidos de perros, de madres que a punto de morir en el parto, encontraron en él la salvación, y así mismo pasará a la historia como el médico que gestionó e inauguró el primer centro de salud que conoció Huetamo en el año de 1960 y que aún se mantiene de pie.

El doctor  Gerardo Soto y su esposa Virgilia Abraham en el Centro Libanes de la Ciudad de México al cumplir ella 80 años de vida
El doctor Gerardo Soto y su esposa Virgilia Abraham en el Centro Libanes de la Ciudad de México al cumplir ella 80 años de vida
(Foto: Ángel Ramírez Ortuño)

Otras de sus pasiones lo fue la literatura, la música, la composición, el canto, virtudes que fueron apreciadas por su comadrita del alma, Amalia Mendoza, quien tuvo a bien grabarle varios de sus temas, de sus libros, se recuerda que en todos ellos habló de su amado Huetamo, de sus tradiciones y costumbres, de sus valores, personajes y del paisaje agreste.

Destaca también su amor por la tierra, el campo, el ganado. Ccon él acudimos en el 2018 a presenciar la vacunación de su ganado en un uno de sus ranchos, entre Huetamo y Tiquicheo, y lo vimos montar a caballo y recorrer por última vez la campiña, presenciar los aguajes, las parotas, cueramos y pitayos, y sobre una rustica mesa comer tortillas hechas a mano un delicioso pollo al chiliajo.

Hombre justo, medico humanitario, amigo a carta cabal, ranchero y ganadero, filántropo, y quedan de su inspiración sentidas canciones y corridos a Huetamo, y en su tiempo, en los años 80, apoyó a su hermana Margarita a llegar al poder municipal y colaboró en la construcción del actual ayuntamiento, fue homenajeado en su tierra natal en el XV1° Encuentro de Poetas de Huetamo, se le rindió un homenaje de dos horas en el 2018 en la estación radial La Guacha, y el ayuntamiento del 2014 reconoció su labor médica y como fundado de un centro de salud, y de manera inesperada, el sábado 09 de enero su corazón siempre alegre y jovial ya no resistió y tras ser velado en Guayoso en la Ciudad de México era sepultado el atardecer del domingo 10 de febrero.