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Pese a no contar con recursos, comunidad indígena continúa con el mantenimiento del cerro de Jicalán
Grecia Ponce Lunes 11 de Marzo de 2019
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Uruapan, Michoacán.- A pesar de no contar con recursos, la comunidad indígena de Jicalán continúa con el mantenimiento del cerro del mismo nombre, cuyos incendios forestales han disminuido desde el 2016, a la fecha.

A veces son criticados, pero los comuneros son los únicos que se encargan de labores de prevención de incendios, limpieza y hasta de erradicación de cultivos de enervantes y han alejado a gente armada.

De todo esto habló el presidente del Comisariado de Bienes Comunales, José Luis Piñón Rojas, quien recordó que durante años se ha tratado de reforestar el cerro de Jicalán, pero que difícilmente se ha logrado.

Los comuneros son los únicos que se encargan de labores de prevención de incendios, limpieza y hasta de erradicación de cultivos de enervantes
Los comuneros son los únicos que se encargan de labores de prevención de incendios, limpieza y hasta de erradicación de cultivos de enervantes
(Foto: Grecia Ponce)

Expuso que en primer lugar muchas de las especies sembradas no son compatibles para esta región, pero lo que revelaron estudios realizados por especialistas es que este cerro que es uno de los montes emblemáticos de la ciudad, tiene cuatro climas distintos.

A últimas fechas, con ayuda de un grupo de muchachas y jovencitos del Colegio de Bachilleres, un profesor de la institución y un miembro de la brigada de Los Delfines, que en su día libre realiza trabajo voluntario, se ha logrado darle mantenimiento al cerro y cortar la maleza que pudiera ser material para generar un incendio.

Ayer este equipo, culminó con la construcción de una brecha cortafuego, por el lado del fraccionamiento San Pablo. Se trata de un camino de aproximadamente un kilómetro y medio de largo y unos 10 metros de ancho. Se seguirá trabajando en las guarda rayas.

Piñón Rojas expuso que la comunidad no ha tenido el apoyo de los tres niveles de gobierno, pero aún así, los comuneros realizan la vigilancia del cerro; hacen trabajo de mantenimiento, han ido erradicando la presencia de personas que acudían a ese monte a drogarse, han ahuyentado a gente armada y hasta han destruido cultivos de enervantes.

Reconoció que la gente a veces critica a la comunidad, pero no observa que por ejemplo el 12 de diciembre, cuando muchas personas visitan la capilla, esos visitantes dejan mucha basura y han llegado a ocasionar incendios, de manera accidental.

También reconoció que se pide una cooperación que va de los cinco a los 10 pesos a quienes acostumbran ir a correr a dicho cerro, pero que esto es con el propósito de pagar a personas para vigilen y garanticen la seguridad de las familias y los deportistas que acuden a ese lugar.

Por lo que respecta a que no han fructificado las reforestaciones, explicó que ha habido grupos que plantan, pero que ya no regresan a regar; otras personas plantaron pinos canadienses y no aguantaron el clima seco ni los incendios; en ocasiones otras especies de pino han sido devorados por las chancharras (especie de hormiga muy voraz y de gran tamaño).

Sin embargo, explicó que en el monte se han logrado identificar cuatro tipos de climas diferentes, pero lo más seguro es sembrar especies de la tierra caliente, como el mezquite que forma muchas raíces, las cuales ayudarían a retener el suelo; la parota, el inguambo, que necesita poca humedad y hace sombra. Estas especies refrescarían el entorno y entonces sí se podrían sembrar pinos.

El entrevistado, manifestó que para seguir conservando este cerro como un sitio de esparcimiento, lo ideal sería cercarlo, con lo que se tendría mayor control y se evitarían los incendios provocados que se han venido produciendo en este lugar año con año.

Finalmente comentó que reconoce que mucha gente le pide recursos al gobierno para resolver distintas problemáticas, pero se mostró confiado de que en una próxima ocasión ya le toque a la comunidad de Jicalán contar con algún apoyo oficial.