Municipios

Violencia emergente y ordinaria en Zamora
Ernesto López Servín Miércoles 5 de Junio de 2019
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Zamora, Michoacán.- Siempre que ocurre un evento extraordinario como el homicidio de un político profesional o el despliegue del crimen organizado (autorizado, le llamó Mireles), las autoridades preparan un acto publicitario poco útil para mejorar la seguridad; un ritual de escasa efectividad para inhibir la delincuencia. La opción más común es celebrar “mesas de seguridad”, señala el investigador del Colegio de Michoacán COLMICH, José Luis Seefoó.

Colocar a tanto funcionario en el estrado, formar a diputados, jefes militares, reunir a reporteros, y camarógrafos, cansar a decenas de policías y soldados formaditos para el ritual. Lo mismo aplica para el alcalde Martín Samaguey Cárdenas. Por cierto, es inexplicable que un experto en relaciones humanas dedique buena parte de su verbo a comentar las obras (agua, drenaje, metros de pavimentación) cuando las viudas y huérfanos, los heridos y la sociedad asustada espera otras oraciones, menciona el investigador del Colegio de Michoacán.

¿En qué mejora la seguridad escuchar: “no permitiremos”? La ejecución de policías, las lesiones a civiles y los daños a edificios y vehículos ya habían ocurrido durante varias horas en el amanecer del domingo 26. Los impactos humanos y materiales se suceden desde hace años (no obstante el mando unificado en muchos sexenios y trienios), sólo que ahora se concentró en pocas horas sobre la policía, explica José Luis Seefoó.

José Luis Seefoó.
José Luis Seefoó.
(Foto: Especial)

El contingente, presuntamente del Cartel Nueva Generación de Jalisco, ingresó y se desplazó en la ciudad sin que fuera posible evitar el baño de sangre. Nuestro flamante gobernador olvida y repite lo que ha dicho otras veces: contamos con el centro estatal de comando, comunicación, cómputo, control, coordinación e inteligencia y el municipio es monitoreado para atender cualquier emergencia, indica el investigador del Colegio de Michoacan.

No está de más recordar que José Luis Linares Guzmán, Director de Atención y Organización Ciudadana del gobierno municipal, fue ejecutado a unos metros del lugar donde se había celebrado la mesa de seguridad. Apenas había concluido la mentada mesa de “seguridad” y en Leonardo y Castellanos, cuando unos individuos disparan contra Linares, remarca José Luis Seefoó.

Ahora, un grupo de vehículos, ostentando la razón social del CNGJ, arriba a Zamora con las luces encendidas como si fuera un desfile promocional de autos, se toma vídeos, y pasa inadvertido. Los gobernantes siempre nos han hablado de “el mando unificado”, “mando único”, “la seguridad integral”, “el blindaje”, “la coordinación interestatal”, “el nuevo esquema de seguridad” y “la guardia nacional”. Si en la entrada norte de Zamora hay puestos de la policía estatal, en el libramiento están el cuartel militar y de la policía federal de caminos, en Jacona “un arco electrónico” que registra los ingresos vehiculares y, además, hay decenas de cámaras, ¿nadie se enteró?, explica señala el investigador del Colegio de Michoacán.

Si la policía fue sorprendida en el Fraccionamiento Jericó eso no sugiere “comunicación, coordinación”; si, contando con información, la policía enfrentó a un equipo mejor organizado y excesivamente armado (¿es posible?), eso suena a desprecio por la inteligencia; si a sabiendas del desplazamiento de cinco o treinta vehículos con uno o cien efectivos, el imaginario C5 deja a la policía a su suerte, eso se debe llamar de otro modo, finaliza el investigador.