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Muere João Gilberto, padre de la bossa nova
Redacción Sábado 6 de Julio de 2019
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Ciudad de México.- João Gilberto, el hombre que revolucionó la música brasileña con la invención de la bossa nova que después fue exportada a todo el mundo y se convirtió en una seña nacional, ha fallecido este sábado a los 88 años, según ha informado su hijo Marcelo Gilberto en Facebook. “Mi padre ha fallecido. Intentó mantener la dignidad ante la pérdida de su soberanía. Doy las gracias a mi familia (a mi lado de la familia) por estar ahí junto a él”, ha escrito en inglés el hijo, que vive en Estados Unidos, en un mensaje citado por G1. La causa de la muerte no ha sido divulgada.

Nacido en Juazeiro, estado de Bahía, de joven emigró a Río de Janeiro, donde junto a Tom Jobim y Vinicius de Moraes crearon aquel nuevo estilo de música que fusiona samba y jazz. Lo bautizaron nueva ola. El cantante y guitarrista concluyó en 1957 el trío de discos con los que la bossa nova se presentó al mundo, Chega de saudade (1959), O amor, o sorriso e a flor (1960), y João Gilberto (1961).

João Gilberto, el hombre que revolucionó la música brasileña con la invención de la bossa nova
João Gilberto, el hombre que revolucionó la música brasileña con la invención de la bossa nova
(Foto: Especial)

De acuerdo con EL PAÍS, Gilberto llevaba muchos años apartado de los focos, carcomido por las deudas, con problemas familiares. El pasado marzo ganó un pleito por los derechos de autor de sus primeros discos por el que según una juez le debían pagar 40 millones de euros en royalties atrasados. No recibía a nadie en su casa, excepto a algunos miembros de su familia, no daba entrevistas ni actuaba en escenarios. En 2017, su hija, la también cantante Bebel Gilberto, comenzó a mover un proceso para privar a su padre de derechos civiles. El motivo era su precaria situación financiera: incluso fue desalojado del apartamento donde vivía en Río de Janeiro.

Con su interpretación de Chega de Saudade, compuesta por Jobim y Mraoes, dio inicio a una revolución que sacudiría la música brasileña y mundial. Sin aquel disco, Caetano Veloso, Gilberto Gi, Chico Buarque y muchos otros no existirían. Gilberto fue siempre un perfeccionista y un sufridor nato: “Mi imagen de João Gilberto es la de un quijote que lucha por afinar un universo inevitablemente desafinado”, afirmó Zuza Man de Mello, cronista musical y amigo personal del cantante.

Gilberto comenzó de muy joven a cantar música que escuchaba por la radio en la plaza de su pueblo antes de mudarse a Salvador de Bahía con intención de vivir de su pasión, según relata el diario carioca O Globo. Más tarde se instalaría en Río de Janeiro como cantante de un grupo llamados Garotos da Lua (Chicos de la luna). Aquello no funcionó y abandonó la ciudad, entonces la capital de Brasil, en busca de nuevos rumbos donde triunfar. Durante seis meses que pasó en casa de una de sus hermanas en Diamantina (Minas Gerais) salió poco a la calle, fue parco en palabras pero pasó las noches probando nuevos ritmos con la guitarra. Ritmos que acabaron siendo revolucionarios.

Tenía 26 años cuando regresó a Río de Janeiro en 1957 para, como afirmó Tom Jobim, influir a “toda una generación de arreglistas, guitarristas, músicos y cantantes”.