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Entrega INAH al pueblo de Culhuacán investigación sobre su calendario ritual
Redacción Sábado 6 de Julio de 2019
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Ciudad de México.- Investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) entregaron a la comunidad de Culhuacán, un CD interactivo de su calendario ritual, que reúne los resultados de una acuciosa investigación antropológica que contiene aspectos relevantes de su historia y tradiciones ancestrales.

El objetivo es que los datos obtenidos sirvan a los pueblos originarios como herramienta para defender sus tradiciones, cultura y territorios, al tiempo de brindarles elementos para que revaloren su patrimonio e identidad. La acción se da en reciprocidad y como un compromiso con las poblaciones que comparten de manera generosa sus saberes, tradiciones y cultura, con quienes los estudian.

El CD guarda el pasado histórico del pueblo de Culhuacán y sus 11 barrios —como la unidad que son—, a pesar de su división en dos alcaldías (Iztapalapa y Coyoacán) que no logró separar su territorio sagrado y ritual.

Indice para navegar por el calendario
Indice para navegar por el calendario
(Foto: Especial)

Así lo señalan los antropólogos María Elena Morales Anduaga, Ana María Luisa Velasco Lozano y Narciso Mario García Soto, quienes llevan más de cinco años estudiado los pueblos originarios de los alrededores del Cerro de la Estrella, dentro de un proyecto multidisciplinario que, originalmente, buscó restaurar y poner en valor los vestigios de arquitectura prehispánica asentados en la cima de la colina, uno de los pocos sitios arqueológicos de la Ciudad de México.

Los especialistas de la Dirección de Estudios Arqueológicos del INAH, se dieron cuenta que dentro de las principales causas que complican la conservación de ese sitio son el crecimiento urbano y los problemas sociales de alrededor. Por ello, el proyecto se amplió y se hizo interdisciplinario para entender el entorno social y natural, con la participación de biólogos, antropólogos, arquitectos, geólogos y arqueólogos.

El objetivo fue conocer los orígenes del Cerro de la Estrella, desde sus primeros asentamientos humanos hasta la época actual.

El equipo de antropólogos explica que Culhuacán es uno de los pueblos más antiguos de la Cuenca de México, asentado en la región lacustre, por lo que la investigación abarcó la parte biológica y etnohistórica, así como su desarrollo urbano y los problemas que éste ha generado, siendo el más serio, las invasiones, aseguran.

Los pobladores se alimentaban de aves que llegaban en gran cantidad, sobre todo en invierno; también consumían organismos que los españoles llamaron alimañas: el mosco lacustre y el ahuautle(amaranto de agua) —que es el huevo de una chinche de agua llamada axayácatl—, que aún se consume en fiestas especiales a pesar de que su precio es elevado; lo preparan molido en el metate y en tortas con huevo en salsa de jitomate. El ahuautlees un alimento que les da identidad y les evoca su pasado lacustre.

Los antropólogos refieren que el aspecto de la región era otro: había canales y acequias con mucha agua y las chinampas flotaban por todas partes. En Mexicalzingo esos sistemas se acabaron en la década de 1940, cuando se empezó a industrializar la zona, y en Iztapalapa cuando se construyó la Central de Abastos.

El Cerro de la Estrella fue declarado Parque Nacional en la época de Lázaro Cárdenas, en 1932, y en 2005 el entonces Gobierno del Distrito Federal lo declaró área natural protegida y de carácter cultural, dentro de una extensión de 1.8 kilómetros. El INAH ha trabajado el Plan de Manejo, explica el equipo de investigadores, mismo que también colaboró para la delimitación de la poligonal.

En el sitio hay asentamientos desde el periodo Preclásico, pero las cuevas seguramente fueron ocupadas por cazadores-recolectores, en las que se ha encontrado estuco, terrazas agrícolas y maíz teozintle (el ancestro del grano). Para los tres pueblos del alrededor: Culhuacán, Iztapalapa y Mexicalcingo, el cerro es la representación de los dioses y cuidador del sitio y del agua.

Los antropólogos recogieron datos del ciclo de festividades que se llevan a cabo a lo largo del año en estos pueblos que fueron agrícolas y lacustres, para los cuales la chinampa fue el sistema de cultivo más productivo que se pudo haber inventado en esta zona, advierten los investigadores.

Documentaron 24 fiestas, de las cuales la principal es la que comienza el domingo de la Santísima Trinidad, dura ocho días pasando por el Jueves de Corpus y termina el siguiente domingo, la fecha es movible porque depende de cuando se celebra el Pentecostes. Participa todo el pueblo y se realiza en el Templo del Señor del Calvario, el corazón de los 11 barrios.

Otras fiestas importantes son las del 3 de mayo de la Santa Cruz, el Día de San Juan, el Día de Muertos y aquellas dedicadas a los santos traídos por los españoles. A estos cuatro señoríos les pusieron nombre de evangelistas: San Marcos Mexicalzingo, San Juan Evangelista Culhuacán, San Lucas Iztapalapa y San Mateo Churubusco. También destacan las peregrinaciones a la Villa de Guadalupe y a Chalma.

El calendario ritual agrícola ya no está relacionado con el inicio de la siembra o la cosecha, explican, aunque el Día de San Juan sigue siendo una fecha importante, pues sólo queda un barrio que siembra, el de Los Reyes Culhuacán, el único al que le quedó un pedazo del cerro; ahí todavía, en la fiesta de San Isidro Labrador, llevan al santo al campo y hacen una misa.

El resto de barrios pegados al cerro perdieron totalmente su territorio agrícola y se han vuelto zonas habitacionales, hacen sus fiestas, pero ya no agrícolas. Para mantener sus tradiciones vivas, a todo le han dado nuevos significados, y a veces es difícil desentrañar qué era lo prehispánico, lo colonial y lo novedoso, refieren.

Los antropólogos diseñaron un CD de fácil acceso, les interesa la divulgación que aporta elementos para que la gente valore su patrimonio e identidad cultural. Una investigación sin divulgación no tiene sentido, concluyen.