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Barranca de la pintada en Huetamo, una belleza natural junto al Balsas
Ángel Ramírez Ortuño Jueves 8 de Agosto de 2019
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Huetamo, Michoacán.- Una invitación del amigo Alexis Meléndez el sábado pasado para conocer un incognito lugar del municipio de Huetamo, de inmediato puso en acción a un grupo familiar interesado en viajar a la tenencia de Santiago Conguripo, y después seguir el curso del Balsas rumbo a San Jerónimo, y junto con otras personas acudieron Sara, Santiago y Luis Cristóbal equipados con cámaras fotográficas, agua, refrescos y mucho valor de retar el despiadado calor, las avispas y una empinada cuesta que nos llevó a un extraordinario santuario natural de rocas, justo donde hace miles de años debieron haberse plasmado figuras rupestres de animales como caimanes, iguanas y venados que se conservan en buen estado.

La pintura rupestre de un venado se localiza en La Pintada en el municipio de Huetamo y junto al Balsas
La pintura rupestre de un venado se localiza en La Pintada en el municipio de Huetamo y junto al Balsas
(Foto: Ángel Ramírez Ortuño)

Y mientras que el arriesgado amigo Meléndez era acompañado de una tía y un sobrino, cruzó por Santiago Conguripo para recoger a quien sería el guía de la expedición, siendo éste el joven Uriel Alvarado, de 25 años quien nos llevó unos 10 kilómetros más allá de la unión de los ríos Balsas y Carácuaro, hasta un lugar arrempujado al pie del río, para iniciar el ascenso entre una tupida maleza y enormes rocas que de inmediato dejaban ver que se trataba de un viejo asentamiento prehispánico que por su exuberante y salvaje belleza y con pinturas rupestres en una bella formación rocosa donde hicimos alto.

El guía Alvarado dejó que los visitantes localizaran las pinturas plasmadas entre los riscos, y enseguida apareció una especie de venado y a un pez, y muy cerca estaba la figura de un lagarto o iguana, que de inmediato fotografiamos, pero cerca se observan diversas escoriaciones de reciente fecha realizadas por manos destructivas del hombre, y lo más grave, se explicó que en una saliente de la gran roca había otras atractivas pinturas, sin embargo la codicia de algunos aventureros los llevó a utilizar tal vez explosivos o equipo neumático, pero la triste realidad es que lograron partirla y con ello dañar un patrimonio municipal de la antigüedad, cuestión reprobable a todas luces.

Se nos explicó que ese lugar se conoce desde hace muchos años como “La Pintada”, y que no muy lejos de ahí existe otro punto con otros valiosos testimonios de pinturas rupestres, y más abajo en el punto conocido como la cueva de Uricho, frente a La Quetzería, a ras de agua se localizan otras pinturas rupestres, y enfrente, del otro lado del Balsas se localiza la Cocina del Diablo y una yácata que se conserva intacta, mientras que otras pinturas rupestres aparecen en la Cueva de Las Manitas, en la barranca del Kuru Huarimio, otras en la presa de Pejo y Quenchendio, es decir, el municipio de Huetamo es a todas luces un reducto de antiguas civilizaciones que de alguna forma dejaron un testimio de su paso a lo largo de los siglos.