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Con alta deserción y sin servicios básicos, el Jardín de Niños María Montessori en La Piedad
*En la temporada de lluvias algunos padres optan por cubrir los pies de los niños con bolsas plásticas y ligas para proteger su ropa del fango
Lorena Arellano Lunes 13 de Junio de 2016
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Los padres de familia han asumido la responsabilidad de las funciones que no existen oficialmente en este lugar, se turnan para dar limpieza diaria y han podido pintar y decorar las paredes del lugar por sus propios medios recurriendo a cooperaciones
Los padres de familia han asumido la responsabilidad de las funciones que no existen oficialmente en este lugar, se turnan para dar limpieza diaria y han podido pintar y decorar las paredes del lugar por sus propios medios recurriendo a cooperaciones
(Foto: Lorena Arellano)

La Piedad, Michoacán.- Con una matrícula de 54 niños en el único turno (matutino) que ofrece, el Jardín de Niños María Montessori, ubicado en el ejido Los Moreno, de La Piedad, lucha por mantenerse en pie a pesar de estar en condiciones deplorables, sin servicio de agua potable, sin energía eléctrica y en una ubicación distante de la zona de viviendas de ese asentamiento.

El centro de estudios, rodeado de predios baldíos en su mayoría, ha sido presa del vandalismo en numerosas ocasiones, dejando las instalaciones con desperfectos y averías que dañaron su infraestructura.

Debido a la presencia de las lluvias y el entorno de tierra que prevalece al sitio, llegar caminando hasta el lugar resulta una hazaña, por lo que algunos padres de familia optan por revestir los pies de los niños con bolsas plásticas y ligas para protegerlos de los charcos.

La directora del preescolar, Teresa Zárate, informó a este medio que la institución cuenta con el registro oficial de la Secretaría de Educación Pública (SEP) y la Secretaría de Educación en el Estado (SEE) para su funcionamiento.

No obstante, las condiciones en las que está la escuela, que cumplirá próximamente diez años de vida, amenazan su permanencia.

La maestra Zárate señaló que lleva alrededor de dos años en el cargo de titular de este jardín de niños y que el principal problema que aqueja a la institución es la deserción escolar, pues los padres de familia optan por llevar a sus pequeños a otras escuelas más cómodas y con mejores servicios, aun cuando se ubiquen más lejos de sus viviendas.

Esta escuela sólo tiene dos maestras contando a la directora, las clases de educación física y música no existen porque no hay recursos para sostener un docente respectivo ya que no hay asignados por la SEP y tampoco hay un intendente.

Los padres de familia han asumido la responsabilidad de las funciones que no existen oficialmente en este lugar, se turnan para dar limpieza diaria y han podido pintar y decorar las paredes del lugar por sus propios medios, señalan.

“Nosotras mismas ponemos a los niños a ejercitarse para abonar un poco a la educación física y alguna vez contratamos a un maestro de música y nos cobraba 150 pesos por clase; nos cooperamos entre todos para pagarlo pero en determinado momento quería cobrarnos más y no pudimos cubrir su cuota”, dice desalentada la directora.

Así transcurren los días en esta institución, para la que no se ve en fin a las necesidades que prevalecen. La “escuelita”, que es llamada así por sus allegados, ha sido rehabilitada con empedrado y emparejado de propias manos de los padres de familia que llevan a sus hijos ahí dada la cercanía relativa a sus hogares, ubicados en el ejido conocido como El Camichín, en las colindancias con el Libramiento Martí-Mercado, más allá de las últimas viviendas cercanas a la carretera de la salida a Zamora.