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Deserción escolar pone en riesgo jardín de niños en La Piedad
Lorena Arellano Viernes 15 de Julio de 2016
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La Piedad, Michoacán.- Sólo dos salones de clase, una cancha de basquetbol, una fosa séptica y un cerco perimetral es la infraestructura del Jardín de Niños María Montessori, de Ejido Los Moreno, en La Piedad, que hasta este ciclo escolar pasado contaba con una matrícula escolar de 54 niños distribuidos en dos grupos segundo y tercer grado sólo en el turno matutino, pero ahora la demanda de sus servicios se ha reducido por la deserción y su existencia se encuentra en la cuerda floja.

La zona de la ciudad donde se encuentra establecido este centro de iniciación escolar está delineada con rojo por la Policía Michoacán en La Piedad, por la alta incidencia delictiva del lugar, mejor conocido como El Camichín.

A escasos metros del Libramiento Martí-Mercado, este jardín de niños proporciona servicio a toda esta comunidad formada por aproximadamente 700 personas, considerando que la colonia contigua, El Campestre, también ha requerido de los servicios para sus hijos.

Teresa Zárate, directora de esta institución desde hace dos años y educadora de la misma desde hace diez, informó durante una entrevista que este plantel ha sido marcado de forma contundente por la constante deserción escolar.

“Estamos en caos por nuestras condiciones sin servicios básicos, no tenemos servicio de agua potable ni drenaje, tampoco luz, nuestra ubicación en medio de un área desolada y rodeada por decenas de lotes baldíos nos ha hecho padecer los estragos del vandalismo y la delincuencia, seguido encontramos la sorpresa de que por la noche se metieron, vidrios rotos, chapas destruidas, nos roban lo poco que hay y hacen destrozos”, señaló la directora de la escuela.

Las últimas viviendas de este ejido se encuentran a unos 30 metros de distancia del jardín de niños, y aun cuando la Dirección de Urbanismo y Obras Públicas tiene contemplada a esta zona como urbanizada, no cuenta con las condiciones elementales.

“Los padres de familia pagan todo cuanto pueden, no tenemos ayuda alguna de ningún gobierno; ellos pagaron y dieron gratis su mano de obra para pintar y arreglar un poquito de modo que el lugar tenga buen aspecto para los pequeños”.

Entre las múltiples dificultades, durante el periodo de clases y dadas las condiciones del área, los niños y padres de familia se ponen bolsas de plástico sobre el calzado para poder atravesar el pantano que se interpone en el trayecto.
Esta escuela, impulsada en su austeridad por sólo dos maestras, sin mentores para educación artística y física, sin servicios y mucho menos un velador o intendente, está en la cuerda floja para el próximo ciclo escolar 2016-2017, ante los ojos de las autoridades que a decir de la directora, conocen la situación, pues en 2015, el edil Juan Manuel Estrada envió camiones de tierra para revestir la capa de fango ante la insistencia de los afectados, pero sobre la aportación de servicios básicos no hay respuesta.