En Zitácuaro está prohibido morirse. El que no atienda esta recomendación lo hará por su propio riesgo, a sabiendas de que no hay lugar en el panteón municipal, ni en ningún otro lado para depositar sus restos, para que descanse en paz.
Y es que lo que hace 5 años era una advertencia que se recordaba cada Día de Muertos, hoy es una realidad: el panteón municipal San Carlos, construido a finales del siglo XIX, ya se llenó.
A lo largo de más de 110 años, las sucesivas autoridades municipales no atendieron la recomendación de construir otro panteón, y hoy la ciudad de Zitácuaro no cuenta con lugar para enterrar a los “nuevos” muertos.
Incluso, aunque el cabildo autorizó para este año un presupuesto de 4 millones de pesos, que se destinarían a la compra de un terreno para el nuevo panteón municipal, el dinero no ha sido utilizado, se encuentra en el banco y no hay ni planes para la construcción del cementerio.
El administrador del panteón, José Arturo Garcilazo Acosta, reconoció que no hay espacios disponibles. Cuando una persona llega a pedir un espacio para un familiar que se acaba de morir, la respuesta es: no. Esto ha provocado molestias entre la gente, pero no hay otra solución.
Incluso, dice que algunos han ido a pedirle el favor a la presidenta municipal. Y en casos excepcionales se han tenido que buscar lugares, entre una tumba y otra, en la que apenas cabe el ataúd.
Pero cada vez es más difícil. Garcilazo señala que, en las últimas ocasiones, se han tenido que escarbar hasta en 5 lugares diferentes, a fin de encontrar un pedazo libre de ataúdes. “Cuando cavamos y topamos con algo, de inmediato le paramos”, agrega.
Amontonados
La solución que más se utiliza es enterrar a los nuevos muertos encima de los otros. Pero esto se hace solo cuando el deudo tiene un descendiente enterrado en el panteón y con una antigüedad mínima de 7 años.
Sin embargo, apunta que esto ha provocado no pocos conflictos familiares, porque algunos disponen del espacio sin consultar a los parientes, y luego éstos reclaman la propiedad sobre la tumba.
La solución a este problema no se ve cercana, toda vez que no se trata solo de comprar el terreno. Se requiere que el predio sea autorizado por la Secretaría de Urbanismo y Medio Ambiente (Suma), y que cumpla con determinados requisitos. Principalmente, que no contamine los mantos freáticos. Así que mientras tanto, está prohibido morirse.
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