Miércoles 30 Julio de 2014
 
Préstamos por doquier en Morelia
Francisco Lemus
Domingo 20 de Febrero de 2011 • Enviar nota    • Imprimir

Morelia, Michoacán.- En la ciudad se pueden encontrar letreros que anuncian «Prestamos (sic) sin aval», en su mayoría son realizados con plumón o pintura y en algunos casos son fotocopias con anuncios muy rudimentarios, pero el número telefónico repetido a lo largo del margen, una y otra vez, por aquello de que le quiten un pedazo a la hoja.

Hay un letrero en particular que es fácil de encontrar en distintas zonas de Morelia, pero más en el norte, por ejemplo, en frente de la central de autobuses, donde hay por lo menos dos de ellos en los postes de luz o en faroles. El letrero está hecho a mano con pintura roja, tal vez impermeable, y anuncia: «Prestamos sin aval» y el número de celular 44 32 73 10 23.

El letrerito es de plástico, tal vez el retazo de algún cancel para el baño y está amarrado con dos alambres, y también se le puede encontrar cerca del centro sobre la calle Cuautla, pero su presencia se acentúa en el Libramiento Norte y en la Avenida Pedregal.

Justamente en la Avenida Pedregal y muy cerca de una iglesia se pueden encontrar otros anuncios de préstamos, unos más antiguos que otros. El primero tiene la palabra «Dinero» en letras grandes, que sin duda ayuda bastante a ubicarlo aún viajando en la combi, y advierte que le presta a todo tipo de trabajadores afiliados al IMSS o al ISSSTE, pensionados, taxistas, carpinteros, todos.

«Y si eres mamá, también te prestamos», anuncia. Sólo hay que llamar al número 2 78 24 28, un número de Nextel seguramente, pero además da un par de opciones más, un celular y un número local.

Enfrente en otro poste, además de este anuncio repetido, está uno en una nada pretenciosa cartulina amarilla y realizado con un plumón y letras nada uniformes, «Prestamos sin aval» 2 78 24 61, un número de Nextel también.

¿Quién está detrás del teléfono?

Al llamar al primer número (el de los letreros de plástico), una mujer contesta con dificultades, pues se escucha el llanto de un pequeño que tal vez carga en sus brazos, pide que se le permitan unos segundos y luego ya sin llanto de fondo responde. Una vez explicado el interés en el préstamo, inicia advirtiendo que son préstamos de cantidades pequeñas.

«Son préstamos de mil a cuatro mil pesos nada más. ¿Cuánto ocupaba?». Explica que el préstamo se entrega a domicilio y lego hay que pagarlo semanalmente, pero evita dar mucha información. «Me manda su dirección en un mensaje y ya vemos el día lunes».

Ante la insistencia por saber sobre el costo del crédito o cualquier cosa más, la mujer apura la charla (tal vez debe regresar por el niño que lloraba) y dice cortante: «Mire, si quiere ya el lunes y ya platicamos, me manda su dirección y la hora en que está».

En el segundo número contesta un hombre, seguramente el mismo que sacó las fotocopias y las pegó en el poste, viaja en combi y pide que le den un segundo para bajarse y poder escuchar al cliente potencial, rápidamente explica que los préstamos pueden ser de hasta 20 mil pesos, siempre y cuando se tenga IMSS o ISSSTE.

Si no es así, el préstamos máximo puede ser de cuatro mil 800 pesos, pero si se necesita más «puede contratar dos créditos. ¿Usted está casado? Si es así, que su esposa pida un préstamo por otros cuatro mil 800 pesos, siempre y cuando trabaje aunque sea vendiendo Avón (…) ¿Tiene por lo menos un hijo menor de 18 años?». Sin hijos no hay préstamo, ni el mínimo de mil 800 pesos.

De igual modo el ejecutivo es cauteloso de decir cualquier información acerca de quién es el que financia, pero señala que el crédito que pide que la mujer tenga hijos se llama «Credimamá»; lo que indica que esta persona trabaja para Financiera Independencia, que se caracteriza por utilizar caricaturas de una familia como anuncio.

Los plazos son de 20 a 40 semanas, explica. Se paga un mínimo al máximo de tiempo, por lo que se puede pagar en menos tiempo. Sólo pide presentar la credencial del IFE con tres copias, comprobante de domicilio reciente y tres referencias, que una vez corroboradas permiten que el préstamo se resuelva «de un día para otro» o máximo dos.

Financiera Independencia al parecer ha encontrado más eficaz hacer este tipo de préstamos a través de personas que trabajan por su cuenta; así mismo recomienda a sus clientes que inviten a otras personas a pedir créditos y ellos recibirán un descuento; finalmente, muestra de que la empresa ha dejado de existir físicamente, es que los pagos se realizan ahora en Oxxo.

El segundo número de Nextel, anunciado en la cartulina amarilla, es de una mujer que también trabaja el mismo esquema, de forma muy amable ofrece el límite de cuatro mil 800 pesos con la posibilidad de acceder al doble si la pareja tiene algún ingreso monetario, por irregular que éste pueda ser.

De igual modo, por el ruido que hay en el fondo, todo parece indicar que está en cualquier lugar menos en una oficina. Ella explica que el plazo más largo es de 40 semanas pagando 172 pesos a la semana, lo que implica pagar seis mil 880 pesos, el 43 por ciento de lo prestado en sólo diez meses.

«Piénselo bien y me llama, porque muchos hacen cuentas del dinero con intereses y se les hace un chorrarralal, pero si paga más a capital puede cubrir la deuda en menos tiempo», aclara la mujer de voz joven, asimismo comenta que si es necesario «nos podemos ver en su casa o en el centro, donde lo prefiera».

Préstamos a trabajadores formales

Llama la atención que la mayoría de estos préstamos están dirigidos a profesores, trabajadores y funcionarios públicos, como es el caso de Paguitos, que es exclusivo para este tipo de trabajadores y anuncia un costo anual total (CAT) del 75.16 por ciento, con una tasa promedio de 43.34 por ciento.

Paguitos, al igual que muchas otras empresas financieras, se encuentra en las inmediaciones de la Secretaría de Educación en el Estado (SEE), que es la dependencia que aglutina la mayor cantidad de funcionarios, a los que habría que sumar a todos los profesores afiliados al sindicato.

Algunos de estos negocios explican, desde que una persona entra, que sus préstamos están dirigidos a estos trabajadores, por lo que si no se es parte, recomiendan buscar otras opciones de créditos con descuento en nómina, ya sea en los bancos u otras instituciones de crédito.

Crédito Familiar, ubicada en Siervo de la Nación 1050, es una de las empresas que acepta a cualquier persona, sin importar para quién trabaje o si trabajan por su cuenta, con un límite de 70 mil pesos, pero desde luego éste está sujeto a previa aprobación, pues como señala el ejecutivo: «No se trata de sobreendeudar al cliente».

De acuerdo con él, sus tasas son las más bajas del mercado, que van del dos al cinco por ciento, dependiendo del monto y el plazo, pero no especifica un costo total que pueda tener un crédito, por ejemplo, de 20 mil pesos, que seguramente le permitiría a un trabajador poder acceder a comprar un automóvil.

De acuerdo con una pequeña hoja que entrega esta empresa a quienes asisten en busca de un crédito, los primeros meses se paga casi todo a interés y prácticamente nada a capital, situación que se invierte, para que en los últimos meses sea el capital el que reciba un mayor porcentaje del pago mínimo.

«Una ventaja que tienes es que si tú duras pagando hasta el sexto mes tus mensualidades intactas, que no te atrases, suponiendo que de los 20 mil ya llevas diez mil pagados y ocupas otros 25 mil, se le restan estos diez y se te entregan otros quince mil pesos, esto se borra automáticamente y empiezas desde el principio, tu tasa baja y se resuelve más rápido, nada más con tu IFE», explica.

El crédito se resuelve en dos días, no requiere aval o garantía, pero la empresa hace una evaluación para ver quién puede recibirlo y por cuánto, ya que el empleado asegura que no siempre se abre el crédito por lo que el solicitante requiere.

Más préstamos pequeños

Don Crédito tiene como logotipo a una confiada rana con un fajo de billetes, es uno de esos negocios que aparecen como establecimientos mercantiles y de igual modo presta un máximo de cinco mil pesos para quienes no laboren endependencias gubernamentales o estén afiliados al IMSS o al ISSSTE.

Aunque la persona de la sucursal de Avenida Lázaro Cárdenas dio una explicación bastante complicada, señaló que por los cinco mil pesos habría que hacer 36 pagos quincenales de 341 pesos, lo que implicaría un pago final de doce mil 276 pesos, mucho más del doble en un año y medio.

Sin embargo la publicidad señala que los pagos por un préstamo de cuatro mil pesos son de 254 pesos en 26 semanas; por tres mil 500, 222 pesos semanales; por tres mil, 190 pesos, y por dos mil, un pago semanal de 127 pesos. Este último significa pagar tres mil 302 pesos, 65 por ciento de interés en un lapso de seis meses.

La regulación

Don crédito es el tipo de establecimientos que no se regulan por la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), pues como explica su delegado en la entidad, Carlos Guzmán Guerrero, estos negocios no trabajan como entidades financieras, sino como sociedades mercantiles.

El funcionario explica que este tipo de empresas al tener un mayor riesgo, implican un costo más alto en términos de intereses y por lo regular son el tipo de establecimientos a los que recurre una persona cuando tiene una necesidad urgente, por lo que a veces no ponen atención en los términos de los contratos.

Lo mismo sucede en algunos bancos «populares» o cajas de ahorro, que sí se encuentran dentro de la regulación de Condusef, que como explica el delegado, también son más accesibles que los bancos, pero más costosas.

Y aunque sus contratos se encuentran verificados por la institución, muchas veces las personas por la premura no ponen la atención suficiente en este trámite legal y por ende pueden meterse en un lío del que difícilmente se podrá salir. «El resolver comodidades o urgencias y correr un riesgo con el dinero, tiene que tener un precio», por ello el delegado considera justificable que haya un interés.

Sin embargo acepta que en algunos casos el beneficio que se recibe y su costo pueden ser desproporcionados.

Empresas grandes también participan

Bancos como Azteca de Elektra; Famsa, de esta misma tienda; Coppel, entre otros, de igual modo llegan a ofrecer créditos semanales o quincenales, ya no sólo en los productos que venden, sino también en dinero en efectivo que se va liquidando también en este tipo de «pagos chiquitos».

En el caso de Banco Azteca, que anuncia su crédito para resolver emergencias como accidentes y que puede ser hasta por 70 mil pesos, tiene un CAT variable que contradictoriamente es más alto entre menor sea el monto del préstamo y menor sea el tiempo de pago.

Por medio de un simulador que se ofrece en la página web del banco, el pedir un préstamo de cinco mil pesos a 52 semanas tendría un CAT del 145 por ciento; pero si reduce a la mitad del tiempo (seis meses) el CAT sube a 150 por ciento, pagando 250 pesos semanales y un supuesto total de seis mil 500 pesos.

La defensa social

Como en cualquier banco, la morosidad puede resultar seriamente costosa, como da fe Ángel Alanís, quien inició su trabajo en la organización Colonias Marginadas de Uruapan apoyando a la escrituración de casas, sin embargo la realidad lo fue llevando a poner en práctica sus conocimientos legales en el tema de los deudores.

Al ser abogado, las personas se acercaban a solicitarle apoyo, debido a que tenían problemas tanto con casas de préstamo como de empeño y bancos y tiendas de abonos chiquitos. Es así que Alanís ha sido testigo de situaciones estremecedoras.

«En las reuniones tenemos mujeres que a veces se desmayan porque no han podido si quiera comer lo indispensable, otros casos son los de mujeres con cáncer que tienen que decidir entre tratarse o pagar sus deudas. Esa es la gente que tiene estos problemas».

Pero como señalan tanto Alanís como el delegado de Condusef, Guzmán Guerrero, nunca han sabido que estas personas, las más humildes, busquen apoyo para no pagar, por el contrario, lo que buscan es pagar, pero las deudas se han vuelto inmensas.

«Por ejemplo, hay personas que sacan un crédito que van pagando y por alguna razón se atrasan, no pueden actualizarse porque las mismas empresas les ponen trabas: les cobran intereses moratorios y ordinarios al mismo tiempo, gastos de cobranza, algunas cobran hasta 100 o 150 pesos por visita, a lo que le suman el IVA», reseña Alanís.

«Son obstáculos que las mismas empresas les ponen para que caigan en mora y cuando los demandan lo hacen por el total del pagaré, sin importar lo que ya han pagado». Como si esto fuera poco, es normal que estas instituciones a la hora de negociar una restructuración los hagan firmar documentos por nuevas deudas todavía más altas.

El jurista tiene en su poder pruebas de todas estas situaciones que para él tienen consecuencias que van más allá de lo económico, pues muchas veces las familias acaban separándose a causa de las deudas.

Agresiones hacia los deudores

Su organización empezó con la nada módica cantidad de 300 personas con problemas de este tipo y actualmente aglutina a más de tres mil, solamente en Uruapan, pero además se han extendido a otras comunidades de la Meseta Purépecha como Paracho, Nahuatzen, Cherán, Villa Escalante y Pátzcuaro.

Esto debido a que en estos lugares las prácticas de cobranza son ofensivas en contra del deudor, pues como él atestigua, ha habido casos en donde «trabajadores de estas empresas ostentándose como jueces, actuarios o secretarios de un juzgado entran a los domicilios de los deudores y los embargan», situación totalmente ilegal.

Pero además «las prácticas de cobranza van desde pegar cartelones en la casa del deudor con leyendas como ‘si no ibas a pagar, por qué sacaste crédito, mejor paga no seas rata’, con una imagen de este animal de fondo. Así como ‘si sí quieres pagar, ponte a vender tamales o atole, pero paga’», lo que afecta la imagen del deudor y de toda su familia.

«Empresas como Elektra, por la vía legal exige pagos de hasta el 19.5 por ciento de interés mensual. Si todo esto no es ilegal o ilegítimo, que alguien nos explique qué está pasando», pregunta con un tono de gravedad.

La movilización como solución

Un logro que ha tenido la organización es que se pague solamente el capital, pero también de forma que sea factible para las personas. «Por eso le tengo mucha confianza a la movilización de la gente, pero para ello nos ha tocado tener que bloquear esas empresas, hacer que los superiores vengan y dialoguen con nosotros para lograr un mecanismo de pago favorable a la gente», comenta Alanís.

Esto ha pasado con empresas nacionales como Elektra, Famsa y las cajas Morelia-Valladolid y Libertad, entre otras, que pudieran parecer invencibles, pero que han tenido que negociar ante la presión popular.

Demandas ante gobierno

Alanís recuerda que los ayuntamientos tienen un régimen autónomo para ejercer sus funciones, «entre estas atribuciones y funciones está la de velar por la seguridad y bienestar de sus habitantes. Evidentemente tienen la facultad de conceder o negar licencias municipales para que trabaje cualquier giro».

Por ello la organización está exigiendo de manera conjunta en los ayuntamientos de Nahuatzen, Paracho, Uruapan y Pátzcuaro que ya no se resellaran las licencias municipales de negocios de préstamos prendarios o de cualquier otro tipo, sin un estudio de impacto financiero, así como se exigen los estudios de impacto ambiental.

Aunque Alanís acepta que el camino es lento, ya se han logrado avances considerables en estos lugares. Asimismo esperan pronto poder llegar a Morelia, pues saben que aquí también abundan estos problemas, pero los pocos recursos de la organización, que a veces hasta cubre las deudas de quienes de verdad no tienen capacidad de pago, no se los han permitido.

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En algunos municipios los colonos se han unido para enfrentar a los prestamistas grandes y pequeños.
En algunos municipios los colonos se han unido para enfrentar a los prestamistas grandes y pequeños. (2011-02-20)


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