Lujuria Financiera

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Por el título de esta entrega, su contenido no es obsceno como una advertencia para el lector, sino una metáfora y que utiliza  la segunda accesión en el diccionario de la lengua española: ascensión exceso o abundancia de cosas que estimulan o excitan los sentidos. «decía que la civilización era la ciudad y la ciudad es la riqueza, la abundancia, la vida superflua, lujo y lujuria».

Una vez hecha esta aclaración, en los últimos quince años por lo menos los mercados financieros han vivido en la “lujuria” como producto del impulso al libre movimiento del capital a la velocidad de la luz, por ejemplo al principio de los años noventa en los Estados Unidos hubo una reforma financiera para que los grandes capitales pudieran invertir tanto en el mercado de dinero, es decir en el sistema bancario como en el mercado de valores o accionario que significa que los fondos de inversión institucionales globales podrían libremente invertir cuantiosos recursos financieros indistintamente en ambos mercados sin ningún obstáculo. Esta reforma adoptada en los Estados Unidos fue aplicada en todos los mercados financieros internacionales, de esta forma hoy los capitales circulan por todo el mundo libremente donde una característica principal es que los inversionistas pueden sacar cuantiosos montos financieros, como ya se dijo sin ningún obstáculo de carácter legal.

Con la incorporación de los adelantos cibernéticos el movimiento internacional de capitales se realiza durante las veinticuatro horas del día de manera instantánea. Los grandes corporativos financieros pueden ganar miles de millones de dólares o también perderlos en un segundo; los grandes manejadores de fondos de inversión que no son otra cosa en términos esquemáticos que es la concentración de los ahorros de los pequeños y medianos inversionistas, así como los fondos de pensiones entre otros capitales. También los fondos de inversión tienen una cartera de obsesiones para invertir de acuerdo al riesgo de cada uno, entre mayor es el riesgo mayor es el rendimiento o la ganancia que obtiene el monto del capital Invertido.

Por lo anterior, los inversionistas viven obsesionados y hay toda una ingeniería para colocar las grandes fortunas en las mejores oportunidades de inversión hasta alcanzar una especie de excitación, según algunas versiones los agentes de inversión o de bolsa no duermen en tiempos de crisis financiera y son adictos a las drogas para aguantar la tensión de la coyuntura.

De esta manera, el movimiento de capitales en los tiempos contemporáneos nunca descansa, está en movimiento las 24 horas del día los 365 días del año.

Pero también hay una “ilusión” entre los grandes inversionistas que consiste en saber interpretar las expectativas de corto y mediano plazo es decir “el futuro” como verdaderos brujos o chamanes a través de modelos matemáticos sobre el comportamiento tanto de la economía real como de los mercados financieros internacionales es una verdadera “lujuria” excitante para los participantes en el mercado.

Desde hace muchos años, el capital financiero global domina y somete a la actividad productiva de los países y con ellos el desarrollo de la dinámica económica de todos los países y las políticas económicas denominadas neoliberales están sujetas al comportamiento de las expectativas de los inversionistas, algo eminentemente subjetivo que se manifiesta en los mercados financieros y que tiene como consecuencia por las políticas de ajustes en el  recorte al gasto público en sus aspectos social como de inversión pública por parte de los diferentes gobiernos del mundo.

La aplicación de los programas de ajuste como ya se sabe es una de las principales causas de la pobreza en todo el mundo particularmente en los países llamados emergentes.Pero hoy, la economía global a entrado en una recesión, por la caída de los precios internacionales del petróleo, las guerras comerciales y la pandemia del Covid 19 que probablemente derive en una depresión que en términos de los economistas significa la quiebra de millones de empresas, particularmente las pequeñas y medianas, para depurar el aparato productivo donde sobrevivirán los grandes corporativos con una mayor concentración de capital y una mayor miseria para la población y los trabajadores.

La depresión económica que se combina con la crisis financiera o el derrumbe de los mercados de valores al nivel global no es otra cosa que la destrucción masiva del aparato productivo, que también es la pérdida absoluta de la capacidad productiva de la economía mundial y del país, a su vez  la perdida de millones de empleos.

Los gobiernos de todo el mundo menos el de la Cuarta Transformación, le están inyectando billones de dólares a las economías en lo que se puede calificar como transferencias para estimular la demanda y en particular el consumo privado en una especie de keynesianismo bastardo porque estos cuantiosos recursos financieros no son canalizados a la inversión productiva principalmente a la pública. A esto López Obrador ni si quiera se atreve ya que supuestamente es un gobierno de izquierda y continua con sus obsesiones seniles en la soledad en palacio nacional como fue el día domingo pasado pero este es otro tema.De esta manera la lujuria financiera a dominado la economía global en los últimos años dejando hambre y miseria entre millones de trabajadores y seres humanos, así como la muerte por el surgimiento de antiguas y nuevas enfermedades de carácter de  salud pública como el Covid 19.