El bodeguero de Palacio Nacional

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El país ha entrado a la etapa más difícil de la pandemia del Covid-19 y también el Banco de México a dado a conocer la encuesta nacional entre los analistas y las consultorías sobre el pronóstico de la economía mexicana para el presente año, donde en promedio se pronostica un decrecimiento negativo de 7.1 por ciento, lo que equivale a perder lo acumulado en la materia de los últimos tres  años  y medio en materia de expansión económica, que significa la destrucción de una importante parte del aparato productivo del país y por consecuencia la pérdida de miles de empleos.

Mientras el gobierno de López Obrador continúa empeñado hasta la necedad en continuar con la construcción de sus proyectos estratégicos, el Tren Maya, la refinería de Dos Bocas el Aeropuerto de Santa Lucia y el Istmo de Tehuantepec.

Además desde el palco principal de Palacio Nacional mediante los programas sociales tira migajas a los miserables del país, bajo el lema “primero los pobres”; mientras que una buena parte de los grandes empresarios como Ricardo Salinas obligan a sus trabajadores a laborar  sin las condiciones mínimas para protegerse del coronavirus.

Y es que las medidas y condiciones de trabajo no son iguales para la mayoría de la población frente a la pandemia, ya que una importante parte de los trabajadores de este país tienen que utilizar el transporte público -principalmente en el Valle de México- en las peores condiciones, las combis y los camiones van saturados, además que en los centros de trabajo por las condiciones que impone los procesos productivos no se observa la famosa “su sana distancia” de la cual tanto insiste López-Gatel.

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Otro factor a considerar, es las condiciones de la vivienda en México, de acuerdo al Inegi más del sesenta por ciento de las casas o viviendas son de autoconstrucción y en territorios irregulares, de tal forma que la mayoría de las familias viven en condiciones sin los espacios suficientes en las viviendas para un desarrollo familiar sano.

De igual manera se debe de considerar que los desarrollos habitacionales construidos en los años recientes pasados en la mayoría de los casos están localizados fuera de los centros urbanos y a distancias muy grandes de los centros de trabajo donde los trabajadores invierten por lo menos dos horas diarias en su transportación o movilidad, no es casual que en el Valle de México se localice el mayor porcentaje de contagios del Covid-19.

Pero volvamos a la estrategia de López Obrador para enfrentar la emergencia económica del país, sus programas de apoyo económico a las medianas y pequeñas empresas es insuficiente para poder financiar los costos y los gastos de estas empresas, es más los tres millones de créditos tal parece que ya se agotaron y muchas empresas se quedaron sin el apoyo.

En este sentido también hay que considerar las ambiciones del poder de López Obrador cuando está intentando que  la Cámara de Diputados le apruebe poderes discrecionales para manejar el presupuesto federal a su manera bajo la sombra de la opacidad; aunque la presidenta de la Comisión de Presupuesto, Dolores Padierna Luna, argumenta que la propuesta presidencial está apegada a la Ley de Presupuesto y Responsabilidad  Hacendaria.

Pero el hecho es que López Obrador quiere manejar el presupuesto público del país como un tiendero o bodeguero de un “changarro” de un pueblo olvidado de la “mano de Dios” y utilizar el presupuesto para repartirlo a su base electoral; en estos momentos en que la recesión económica le pegará muy duro a millones de trabajadores y sectores de la clase media.

Así, de esta manera, López Obrador pretende enfrentar con una política no populista, sino populachera la recuperación económica.

Como se dijo en este espacio anteriormente, es que el gobierno de la Cuarta Transformación no está canalizando el gasto público a los sectores económicos estratégicos y prioritarios de la economía nacional sino a tirar el dinero producto de los impuestos de los mexicanos a la basura sin el menor impacto primeramente para enfrentar la crisis y después para lograr la recuperación económica; de esta manera junto con la pandemia del Covid-19, el gobierno de la Cuatro T con su bodeguero hunden al país en lo que se puede llamar una tragedia nacional de hambre, miseria, explotación y muerte.