LA PSICOLOGÍA EN EL DERECHO: La niñez y la pandemia

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Han pasado 7 meses desde del comienzo de la pandemia, que comenzó como “cuarentena”, al día de hoy el 90% de la población adulta por lo menos en nuestro Estado ha recuperado sus actividades de vida cotidiana, sin bien es cierto con algunas restricciones quienes tenemos mayor conciencia que otros.

Pero como el mundo es de las personas adultas, no hemos pensando en las niñas y los niños, ellos no han logrado regresar ni mínimamente a sus actividades, siguen sin escuela, sin tener lugares de esparcimiento, sin convivencia con otras niñas y niños que no sean los de su familia, otros más incluso sin sus padres y madres que regresaron a trabajar.

Quizá no nos hemos percatado, desde el principio para las niñas y los niños también fue un cambio drástico, los más pequeños sin entender por qué no se podía salir a la calle, o convivir con sus amiguitos o cuando sus cuidadores experimentaban estrés, ansiedad, miedo, las y los niños experimentaban algo similar sin entender de qué se trataba.

Esto ha traído consecuencias en algunas de nuestras niñas y niños, que ha comenzado a desarrollar síntomas relacionados con la nueva normalidad que no llego para ellos, encontrando en ellas/os síntomas asociados a la depresión infantil.

A diferencia de la depresión en las personas adultas, que se caracteriza por la tristeza, la depresión infantil se caracteriza por la irritabilidad por eso en muchas de las ocasiones no nos percatamos de lo que está sucediendo, además pueden presentar problemas con el sueño, desde no lograr conciliarlos, levantarse continuamente por la noches o a pesar de dormir tarde, despertar muy temprano, les dificulta integrarse a un juego, o incluso iniciarlo, pueden ganar o perder peso de forma significativa, dificultad para concentrarse, en general existen grandes dificultades en el comportamiento.

Quizás a ustedes como a mi les pueda pasar, que estamos tan absortos en las problemáticas de la vida cotidiana que tenemos como adultos, sintiendo que nuestros hijos/as están protegidos en casa que no estemos observando lo que pasa, esto me trajo el recuerdo de una experiencia que tuve con mi hijo sobre una situación crítica que atravesamos con su abuela (mi madre), en donde yo con mi adulta estaba tan ocupada en atender lo que sucedía con ella que no me daba cuenta de que él sentía mucha tristeza no observaba su comportamiento hasta que un día ni siquiera recuerdo que lo detono, aquel pequeño aparentemente de la nada comenzó a llorar, y al preguntar que le sucedía manifestó que sentía mucho miedo de que le sucediera algo grave a su abuela.

El aprendizaje fue, siempre que existe estrés familiar voltear a verlos, porque en la nueva convivencia la única consideración es que no regresan a clases presenciales, hasta el mes de enero y esto dependerá del status del semáforo.

Tomemos en cuenta las siguientes consideraciones:

1. Trata de buscar actividades con las y los niños, que realmente les generen placer y diversión, principalmente en donde tú adulto colabores activamente.

2. Ayúdalos a cambiar la perspectiva de lo catastrófico que puede ser o está siendo el encierro, rescatando las experiencias positivas.

3. Explicar con claridad que no tenemos la certeza de cuando terminara la pandemia, esto contribuye a que generen tolerancia a la incertidumbre.

4. Implementar actividades físicas, busca que las y los niños se muevan, brinquen, corran, anden en bicicleta, en este momento es de suma importancia generar actividades físicas.

Para concluir será necesario que consideremos en el regreso a las niñas y niños, porque ya hemos aprendido que la única forma de evitar el contagio es reeducándonos en los hábitos de higiene, la sana distancia y el uso de cubrebocas, seamos honestos el aumento de contagios está relacionado con realizar actividades que sabemos son las de mayor riesgo, pero además se realizan sin las medidas necesarias de protección. Si aceptamos que por ahora debemos observar estas medidas, para las niñas y niños será más sencillo y poco a poco recuperar espacios que ellos han perdido, por pensar que en casa están seguros.