DEBATAMOS MICHOACÁN: Responsabilidad social

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Durante dos años de trabajo ininterrumpido, se llevaron a cabo proceso de atención a la población para el fortalecimiento de la cohesión social de la comuna de Apatzingán; acciones realizadas en gobernanza con distintos actores políticos, sociales e institucionales que coadyuvaron al desarrollo de las líneas estratégicas diseñadas exprofeso para impulsar nuevas forma de intersubjetividad y alteridad de las distintas poblaciones con las que se ha trabajado, entre los grupos se sumaron: la niñez, adolescencia, jóvenes, adultos y adultos mayores, además de abarcar temas específicos e indispensables para la atención de problemas principalmente de violencia, resolución de conflictos y la Paz, como mecanismos de lograr la confianza, la identidad, los valores de comunalidad y el trabajo de la convivencia y fraternidad social.

El trabajo realizado alcanzó a consolidarse en el sector educativo, pero también, con algunos grupos en condiciones de vulnerabilidad, además de los niños y niñas parlamentarios tanto del Poder Legislativo, como del INE, minorías religiosas y desde luego los trabajadores de la industria de la construcción. En su primera etapa fueron procesos presenciales y después se trabajó en plataformas digitales, lo cual permitió no solo atender la población de Apatzingán, sino otras estructuras sociales de distintas poblaciones.  

Ahora, estamos presentando otra propuesta social y en gobernanza para alcanzar nuevos modelos y métodos de trabajo que permitan involucrar de una manera más activa a la sociedad civil, es decir, se requiere de que las personas logren establecer mecanismos que les permitan coadyuvar en el diseño, implementación, seguimiento y evaluación de las líneas estratégicas de atención de la propuesta: Responsabilidad social con enfoque humanista.

El proyecto Responsabilidad social con enfoque humanista, dará inicio durante el mes de noviembre de 2020,  iniciando con un webinar para explicar las propuestas metodológicas para impulsar dicho proyecto social.  

El planteamiento filosófico, pero también su modelo metodológico esta resumido en los siguientes ejes de atención, para la responsabilidad social y el fortalecimiento social.

Antecedentes: el concepto de responsabilidad social, diseñado en Europa en los años noventa, fue orientado y dirigido especialmente en el ámbito empresarial; en estos años ha cobrado importancia en comunidades, trabajadores y competitividad empresarial por los resultados que pueden generar las interacciones e intersubjetividades entre dichos elementos.

Actualmente la responsabilidad social ha pasado de un compromiso económico (máximo beneficio derivado de la oferta de bienes y servicios), a una responsabilidad frente a la sociedad, (impulsos colaborativos empresariales a componentes sociales); es decir, a procesos más sociales.

En tiempos de la Posmodernidad, en un modelo económico Neoliberal, la responsabilidad social es una idea que nos ayuda a  redefinir las relaciones entre las empresas y la sociedad en la era de la globalización, es decir, avanzar  en los nuevos desafíos sociopolíticos y económicos a los que se enfrenta tanto la empresa como la sociedad.

“En el 2004, Schwald, conceptualiza la responsabilidad social como una filosofía de los actos; ser socialmente responsable es “ser consciente del daño que nuestros actos pueden ocasionar a cualquier individuo o grupo social”, a ello añade: “la responsabilidad empresarial es una extensión de la responsabilidad social individual que tiene todo ciudadano hacia su entorno físico y social lo que se denomina ciudadanía corporativa”.

La comunidad objeto y sujeto de desarrollo y sostenibilidad; el primer elemento en común entre la responsabilidad social y la psicología comunitaria,  es sin duda la comunidad, aquel escenario de intercambio de relaciones e interacciones, así como de intersubjetividades,  tanto de hacer y conocer como de sentir. Es la comunidad donde empieza el trabajo comunitario, con ella se construyen procesos psicosociales de transformación; en ella se observan impactos favorables o no de aquellos caminos de desarrollo optados por instituciones u organismos quienes, de cara a la responsabilidad social, deberán responder en función a las consecuencias de dichos caminos o demandas generadas a partir de los mismos . Es en este proceso que los agentes externos deben conocer los elementos, problemas, necesidades y recursos de la comunidad; ello permitirá estructurar intervenciones coherentes, pertinentes y sostenibles, pero siempre teniendo en mente acciones en complementariedad y no de colonización que sometan y controles, al contrario, que permitan fortalecer sus formas de trabajo comunitario para el desarrollo social.

Por otro lado está en que el trabajo a desarrollar con la comunidad implica, impulsar procesos de transformación social, caminos que permitan el bienestar, la equidad y la justicia. El bienestar social incorpora la idea de equidad y justicia distributiva; ambos elementos son arduamente trabajados en los procesos reflexión-acción-reflexión que se estructuran como parte de la intervención social comunitaria orientada a la transformación y el cambio social, por ello, la importancia de un trabajo sustentado en mecanismos de la más amplia participación social.

Entendida así, la responsabilidad social, no recae simplemente en la acción social; implica además, establecer una relación de desarrollo conjunto con todos los grupos de interés de la organización.

El otro elemento para atender el proyecto de responsabilidad social, en donde los actores políticos, sociales, empresariales, y de otro tipo, como los liderazgos religiosos, incluso los sindicatos de trabajadores de la industria de la construcción, operadores de vehículos de transporte público y otros es proceso sustentados en la ética, es decir, en la autonomía, la libertad de la toma de decisiones, pero asumiendo la importancia de ver al otro en su dignidad humana.

La importancia de este tema es hacer alteridad, asumiendo que existe el otro y que genera las condiciones para fortalecer el trabajo de la intersubjetividad, escuchándose la mismidad y la otredad. Por otro lado  la responsabilidad social no es filantropía, ni voluntarismo a modo, es un proceso mucho más participativo e interactivo de aprendizaje y conocimiento, por ello, desde el punto de vista  de la ética, la comunidad tiene voz propia y sus miembros activos cuentan con capacidad para tomar y ejecutar sus propias decisiones, tienen la capacidad y el derecho de participar en los procesos que afectan y hacen comunidad. Así pues, la ética no es un factor sobreañadido sino una dimensión constitutiva, un componente básico e inseparable de la investigación-acción comunitarias y los valores finales de esta intervención tienen que ver explícitamente con el logro de niveles socialmente aceptables de bienestar, justicia, libertad, igualdad y protección social.

El otro gran tema es que los facilitadores del proceso de responsabilidad social consideren en su quehacer al contexto de trabajo, a los sujetos involucrados, a los sistemas, a la formación e información, a sus usos y costumbres, a su cosmos, respetando el derecho de las comunidades; la posición de los facilitadores debe estar orientada a proporcionar los conocimientos y aprendizajes; este elemento constituiría nuestro cuarto punto en común.