Depresión económica, violencia y pandemia marcan el gobierno de AMLO

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Es muy complicado hacer un balance en todos sus aspectos de los primeros dos años  del gobierno de Andrés Manuel López Obrador y su Cuarta Transformación; son muchos temas y también demasiados cambios en tan poco tiempo para un gobierno dizque de “izquierda”.

En esta entrega no se pretende hacer un análisis de todos los temas, sino de unos cuantos, comenzando por el aspecto económico entre ellos.

La economía mexicana se encuentra en su peor crisis sin referencias con el pasado reciente; durante  el año 2019, la misma registro un decrecimiento negativo que de acuerdo a los analistas obedeció a la política de austeridad “republicana” que consistió en un severo ajuste en las finanzas públicas. Por otra parte los recortes al presupuesto público tienen como objetivo  combatir la corrupción, pero lo cierto es un mal manejo de la política económica, evitar el endeudamiento lo cual no se ha logrado hasta el momento al contrario este creció al 60 por ciento del PIB, entre las principales causas esta la emergencia sanitaria.

La situación económica se agravó como producto del cierre de la economía por la pandemia del Coronavirus, donde según las proyecciones la economía mexicana tendrá una caída negativa entre menos del ocho a diez por ciento del PIB, algo desastroso sin que se haya impulsado una política económica activa de apoyo directo a la actividad productiva como se ha hecho en otros países para disminuir el impacto negativo.

Tampoco el gobierno de López Obrador ha recurrido al endeudamiento público para apoyar por una parte al aparato productivo y por la otra el empleo durante la emergencia sanitaria canalizando recursos extraordinarios para el consumo de las personas y las empresas mediante las transferencias a las personas que perdieron su fuente de trabajo.

Tampoco se canalizaron cantidades de recursos públicos a la inversión productiva, principalmente a la pública para generar un efecto multiplicador en el conjunto de la economía mexicana.

Muy al contrario como ya se mencionó el gasto público fue recortado, dejando a las empresas a su suerte las cuales por miles tuvieron que parar y no volver a abrir, el saldo fue de más de un millón de empleos perdidos de marzo a la fecha y diez millones en la economía informal, sin que se haya   contenido la pandemia.

Todos los indicadores en materia de consumo privado e inversión registran tendencias negativas de dos cifras y el gobierno de la 4T se niega a cambiar de política económica para recuperar la economía en el corto plazo.

A pesar de que en los últimos dos meses los indicadores económicos dan muestra de recuperación, esto no es suficiente para recuperar lo perdido en este periodo.

Por otra parte otro aspecto negativo es el alto índice de violencia en el país que golpea las expectativas de los inversionistas, a pesar del proceso de militarización del país como una estrategia para combatir al crimen organizado.

Este aspecto no favorece en nada, la recuperación económica del país ni en el corto, ni en el mediano plazo.

Es público lo que va del sexenio los enfrentamientos de la iniciativa privada con el gobierno de López Obrador para enfrentar primero la recesión y después la crisis económica o depresión; solo en los meses pasados el Consejo Coordinador Empresarial llegó  a un acuerdo con el gobierno federal  para impulsar la realización de obra de infraestructura de manera conjunta, pero solo fue una pequeña  rebanada del pastel que no tiene contento al sector empresarial.

En cuanto a la política fiscal, el gobierno se niega a apoyar al sector privado con estímulos fiscales como diferir el pago de impuestos o devolver el Impuesto al Valor Agregado (IVA) para que las empresas tengan liquidez monetaria y de esta manera  evitar continuar con la quiebra de las empresas y la pérdida del empleo, entre otras cosas.

Por lo que se refiere, a la política financiera, durante el gobierno de López Obrador, las autoridades monetarias han continuado con su política de baja de las tasas de interés en concordancia con la disminución de las tasas de interés en los mercados internacionales de capitales, pero no como producto de una iniciativa propia del Banco de México.

De esta manera el gobierno de López Obrador para muchos analistas la política económica si la tiene es de  corte neoliberal como producto de su política de austeridad y no el endeudamiento público para mantener la disciplina fiscal en equilibrio porque para él déficits es una cuestión del neoliberalismo; con esta política financiera en estos dos años de gobierno se ha podido mantener bajo control la inflación, en parte por la caída de la demanda del consumo privado y la política de austeridad que como se sabe es la disminución en el gasto público que necesariamente llevó en el 2019 a la recesión a la economía mexicana. De esta manera, primero la recesión y después la depresión económica así como el pésimo manejo de la pandemia y los problemas de inseguridad pública y violencia marcan los dos primeros años del gobierno de la 4T.