LA PSICOLOGÍA EN EL DERECHO: “Duelos por Covid”

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De acuerdo con los datos tomados de la página de la universidad Johns Hopkins, México es el cuarto país con mayor incidencia de muerte por Covid. (Foto: especial)

El primer mes del año está por concluir, y nuestra cuenta esta en números rojos, comenzamos un año de muchas pérdidas, quizá muchos de ustedes coincidían conmigo albergando la esperanza de que iniciando el año estaríamos reportando una anécdota más en nuestra vida de como sobrevivimos a la pandemia, sin embargo no ha sido así, en el reporte de los número rojos se encuentra la perdida de nuestra libertad de transitar por el espacio físico, el derecho de convivir con nuestra familia o nuestros amigos en espacios públicos, expresar nuestros afectos físicamente (abrazar o besar a nuestros seres queridos), acudir al trabajo o a la escuela.

De acuerdo con los datos tomados de la página de la universidad Johns Hopkins, México es el cuarto país con mayor incidencia de muerte por Covid, la lista es encabezada por Estados Unidos, en segundo lugar, Brasil y el tercero lo ocupa la India. Además de encontrarnos dentro de los 10 países más afectados con nuevos contagios. Con este golpe de realidad sabemos que estamos un poco lejos de tratar de reconstruir nuestras vidas.

A la vuelta de un año, todas las personas de alguna manera estamos pasando por perdidas, un gran porcentaje de nosotros ha perdido a sus seres queridos que han fallecido por Covid. Y nos encontramos a otro fenómeno que afecta el proceso de duelo de las personas que perdemos a alguien.

La palabra duelo proviene del latín dolium, que significa dolo o aflicción, este se da de forma natural ante la pérdida de una persona, (por rompimiento de vínculo afectivo o muerte) o la perdida de algo que posee (objeto, o circunstancia de vida). Es decir, hablamos de un proceso normal efecto de perdidas, cuya duración está relacionada con el significado personal de cada perdida.

Es por ello mi afirmación, de alguna u otra manera nos encontramos elaborando duelos a consecuencia de la pandemia, pero me parece interesante abordar el duelo por la muerte de un ser querido, porque en esta se enraíza la cultura de la muerte que tenemos los mexicanos, desde mexicas, el destino final después de la muerte no era para nada un lugar único. Su concepción de la muerte establecía que los dioses se apoderaban del cuerpo y lo llevaban a su reino. Este proceso duraba cuatro años, se creía en la reencarnación, porque en tierra permanecían los restos mortales cargados con la fuerza divina que había provocado la muerte. Los difuntos, eran tratados para su conservación y para que alrededor de él se brindará un homenaje a sus restos mortales.

Con la llegada del cristianismo, se hace presente la construcción de las iglesias y comenzaron a realizar los sepulcros en las parroquias o iglesias con la finalidad de asegurarse de la salvación del alma conservando los restos mortales lo más cerca posible del lugar donde se realizaba cada día el sacramento de la eucaristía. En 1762, se desato una epidemia por tifoidea seguida de la saturación los cementerios, por lo que hospitales comenzaron a generar sus propios cementerios a donde los familiares acudían a llevar ofrendas a sus muertos.

Siempre estamos ligados a la posibilidad de despedirnos de nuestros seres queridos, esto se convierte en una parte importante de ese proceso que llamamos duelo, que pasa de acuerdo a los autores por distintas fases:

La primera es la de la negación, enfrentar la realidad de ver a tu ser querido sin vida, activa mecanismos que incluso incluye aspectos fisiológicos que incluyen una anestesia emocional que niega el impacto de la realidad. Esta etapa es de corta duración, se extiende desde el anuncio de la muerte hasta el término de la actividad fúnebre.

En tiempos de pandemia esta etapa se vuelve difícil de concretar ya que no es posible acompañar a nuestros familiares en sus últimos momentos de vida, mucho menos poder despedirte del cuerpo físico, pues lo que se recibe son cenizas. Distorsionando este proceso normal de la perdida. Conceptualmente nos brincamos la posibilidad de que el cerebro realice la asociación del cuerpo la muerte del ser querido, dejándonos en un estado de confuso y de vació. La pregunta es ¿Qué pasará con todas aquellas personas que vivieron de esta manera su duelo en esta pandemia? Seguramente habrá efectos en la salud mental.

La siguiente etapa del duelo se distingue por un estado depresivo y es la etapa de mayor duración. Al principio, la imagen del ser querido ocupa siempre y por completo la mente del quien sufrió la pérdida. En esta etapa existe un sentimiento de gran soledad no solo física sino emocionalmente.

Y la tercera etapa es el periodo de restablecimiento, comienza cuando la persona puede mirar hacia el futuro, se interesa por nuevos objetos y es capaz de volver a sentir nuevos deseos y de expresarlos. Si todas las personas volvemos a sonreír.

Me parece que la reflexión final está relacionada con el hecho de saber que todas las personas que han perdido un ser querido por pandemia, requieren de un pequeño empujoncito de acompañamiento psicológico que ayude a subirnos al carril de la normalidad de un proceso de duelo. Así que me parece importante acercase a estos servicios, algunos incluso se ofrecen sin costo como un gesto de solidaridad y entendimiento por parte de los profesionales de la salud mental.

A usted que pasa por esa etapa, no lo piense más, infórmese y acuda a ese servicio, siempre habrá un profesional de la salud, al alcance de sus posibilidades económicas, dispuesto a ayudarle, para avanzar hacia la sanación emocional.