La mejor arma es el conocimiento…

Mónica Olvera de la Cruz es una científica guerrerense que encontró el punto débil de la Covid. (Foto: especial)

Estamos viviendo momentos históricos. La humanidad tiene ante si el reto no solo de su sobrevivencia sino la del planeta.

Hoy tenemos los ojos puestos sobre el coronavirus, pero ha habido muchas otras pandemias a lo largo de la historia. Las enfermedades han formado parte de la historia de la humanidad de manera intrínseca. En la actualidad estamos sufriendo el coronavirus, pero desde que el ser humano empezó a organizarse en sociedad y a crear núcleos de personas conviviendo en un mismo espacio territorial, las enfermedades contagiosas tomaron un especial protagonismo. A medida que la población mundial fue creciendo, cuando una enfermedad se extendía y afectaba a varias regiones del planeta, convirtiéndose en una amenaza para la población, se empezaron a documentar las primeras pandemias.  Estas pandemias en ocasiones transformaron las sociedades en las que aparecieron, y sin duda han cambiado o influido decisivamente en el curso de la historia.

Tenemos como ejemplo la peste Justiniana, la cual fue la primera pandemia de peste de la que se tiene constancia, El Imperio bizantino se encontraba en uno de sus momentos de mayor esplendor cuando una epidemia de peste vino a oscurecer el mandato del emperador Justiniano.  La enfermedad y con ella el miedo se expandió vertiginosamente por Constantinopla, una ciudad de casi 800.000 habitantes. Y de allí a todo el Imperio. Incluso el propio Justiniano fue víctima de la peste, de la cual logró recuperarse. Al final de la epidemia, la capital imperial había perdido casi el 40% de su población, y en todo el imperio se había cobrado la vida de 4 millones de personas. Las consecuencias económicas fueron terribles, pues hubo momentos en que el número de muertos superaba el de vivos. Muchos historiadores ven en este debilitamiento del Imperio bizantino una de las líneas divisorias entre el ocaso de la Antigüedad y la floreciente Edad Media

Así de importantes son las consecuencias tanto a nivel social, como individual. Y que en el momento de estar inmersos en ellos no somos conscientes de la importancia de nuestro actuar cotidiano, para lo que acontezca a nivel global.

Ante las grandes pandemias, siempre ha habido mentes brillantes e inquisitivas, que se han dado a investigar el porque de su existencia y como combatirlas.   Así es como se fueron creando vacunas contra la viruela, sarampión, rabia, tétanos, polio, etc.  A esas grandes mentes debemos el que aún estemos aquí. De no ser porque se hayan descubierto las vacunas, aun causarían grandes estragos en la humanidad.

El coronavirus ha causado miles de muertes en todo el orbe, ha traído dolor, crisis económica, pero también ha traído muchas enseñanzas, tanto en lo individual como en lo social.

Nos queda claro que la salud es la más importante inversión, que todos los gobiernos deberían priorizar más allá de hacer carreteras u otro tipo de inversiones que si bien son importantes, no son prioritarias. Invertir en tecnología médica de punta, en hospitales, buenos salarios a los médicos y enfermeras, materiales y medicamentos de calidad.

 También es de alta prioridad el Invertir en una educación de excelencia, desde nivel preescolar al universitario. Incentivar a los niños y jóvenes a ser investigadores, cuestionadores y participativos para el bienestar social.  Incentivar a las grandes mentes, ya que es gracias a ellas que la humanidad ha logrado no solo avanzar en lo tecnológico y científico sino en todos los ámbitos.

En el caso del Coronavirus en particular, es gracias a los avances científicos, y la tenacidad de los investigadores, que en tiempo récord existen ya varias vacunas.

Son  cinco mujeres, entre ellas dos mexicanas, quienes descubrieron el comportamiento del Covid y como combatirlo.  

Mónica Olvera de la Cruz (Física) es una científica guerrerense que encontró el punto débil de la Covid. Descubrió la proteína espiga, encargada de “pegar” el virus en las células humanas. Estudió en la UNAM, posteriormente hizo un doctorado en Cambridge, es titular del Departamento de Ciencias de Materiales e Ingeniería de la Universidad de Northwestern, en Estados Unidos, además, lidera un grupo de investigación que logró encontrar una vulnerabilidad en el virus SARS- CoV2.

Tiene una amplia experiencia en estudios sobre virus, pero tomó de manera personal el estudiar al virus generador de la Covid-19, después de enterarse de que su hermano, quien vive en México, se había infectado con esa enfermedad. Por lo que ella usó su mejor arma disponible para contraatacar: el conocimiento.

Marina Escalera Zamudio, es una viróloga mexicana también egresada de la UNAM, que se dedicó a estudiar el árbol genealógico del SARS-CoV-2 y las primeras cepas que entraron a México.

Al igual que muchos investigadores mexicanos, tuvo que salir del país para realizar lo que les interesa, pues aquí no hay inversión ni incentivos para la investigación. Vive en Inglaterra, y al igual que miles de personas en ese país, está trabajando desde su casa para evitar que el coronavirus, se siga propagando e infectando a más personas.

 Forma parte de un equipo de cooperación internacional que está en contacto con los sectores de salud e investigación de varios países de América Latina.

 Junto a colegas del departamento de zoología de la Universidad de Oxford, ha usado el análisis genético para estudiar las dinámicas epidemiológicas y la evolución de virus que tienen impacto en la salud humana y animal.

 Como si se tratara del árbol genealógico de una familia, explica Escalera-Zamudio, al tener la secuencia completa de un virus, se pueden analizar los cambios que ha sufrido su material genético a lo largo del tiempo.

En una entrevista contó como desde pequeña le fascino la biología y el comportamiento de los virus. Comenta: “En una escena de la película ‘La espada en la piedra’, el mago y la bruja están peleando y se están convirtiendo en diferentes animales y organismos para ver quién gana. Al final, el mago se convierte en un virus, infecta a la bruja y él gana. La bruja en ese momento era un dragón, lo cual ejemplifica que no importa lo poderosos o grandes que seamos, un virus puede acabarnos.  Para mí ese fue un momento clave, mi cerebro hizo clic y me dije: ¡Claro! los virus son los más exitosos, siempre ganan’”.

Y continúa diciendo: “No importa si tenemos sociedades muy complejas, con la mejor tecnología, con casas y muchas cosas, siempre estamos a merced de la naturaleza y conforme a cómo vamos cambiando, los virus y los patógenos también van cambiando”.

Cuando supe la historia de ambas científicas, confirmé una vez más, lo importante que es la formación que tienen los individuos desde la niñez. Los valores e intereses inculcados por los padres son de suma importancia.

Asimismo, son de gran importancia, las escuelas a las que ingresan, que los maestros les inculquen el cuestionar, el investigar, y ayudar a los demás.  La UNAM, universidad pública de excelencia académica, al igual que la UAM, han creado maravillosos profesionistas y seres humanos comprometidos. Lo han logrado la más de las veces sin apoyo gubernamental alguno, ya que siempre hay otras prioridades e incluso se les ha quitado presupuesto.

Marina Escalera- Zamudio concluye: “Me siento optimista porque hay gente muy preparada haciendo su trabajo y hay muchos esfuerzos en conjunto. Como todo brote epidémico esto tiene que llegar a su pico máximo y empezar a bajar”.

“Pero estoy preocupada porque esta no será la última vez que suceda y me preocupa lo que pasará si no hay un fondo global para tener una repuesta inmediata y adecuada a brotes epidémicos, me preocupa que haya desconfianza en la ciencia y que falte inversión para las investigaciones”.

Sin duda es un logro de muchos esfuerzos el que se pueda aplicar la vacuna hoy día, en que la humanidad enfrenta una de las más grandes batallas por su sobrevivencia y la del planeta.

Es preocupante que, ante la emergencia del cambio climático, se ejerzan aun acciones depredadoras como talar árboles para tener carbón, para crear electricidad. Siendo que se sabe que es prioritario el salvar los bosques y selvas para intentar revertir el calentamiento.  La naturaleza y la vida-salud de la humanidad están totalmente unidas. O se salvan ambas o no habrá futuro.

El conocimiento es el camino para lograrlo.