Condiciones para el aprendizaje

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Por principio de cuentas es importante que el niño, adolescente o el joven, manifiesten libremente su voluntad, su emoción y su alegría de asistir a la escuela para recibir nuevos conocimientos. (Foto: especial)

El aprendizaje es un proceso a través del cual se adquieren conocimientos, se desarrollan aptitudes para convertirlas en habilidades, se modifican conductas y se refuerzan valores. Para asegurar un aprendizaje ideal se deben considerar entre otros factores: la voluntad del alumno, la ubicación del centro educativo, los espacios escolares, la plantilla de docente, los programas educativos, las becas escolares, el calendario escolar y los  uniformes escolares.

Por principio de cuentas es importante que el niño, adolescente o el joven, manifiesten libremente su voluntad, su emoción y su alegría de asistir a la escuela para recibir nuevos conocimientos. Que estén plenamente convencidos de la necesidad de crecer como seres humanos. Además, que tengan la posibilidad de consumir alimentos tres veces al día, para obtener las  1600 o 3000 calorías, que se requieren para  realizar una jornada laboral y también  se sientan  integrados a la comunidad escolar. 

La ubicación del plantel, es otro aspecto que puede influir en el aprovechamiento escolar. Entre más distante se encuentre de los hogares, mayor será el costo físico y social, que se tenga que realizar para asistir a clases, lo que puede mermar el ánimo de los alumnos, inclusive afectar la economía familiar cuando se tenga que pagar transporte para el traslado. A veces la localización, influye en la recepción de la señal de Internet, dificultando la utilización de las Tecnologías de Información y Comunicación (TICS); en la variación  de la energía eléctrica; en el abastecimiento del agua potable y hasta en la asistencia médica en caso de algún accidente. La mejor ubicación es aquella que se determina por los interesados y la información del El Atlas de Riesgos del lugar. A mejor ubicación, mayor seguridad y confianza para la comunidad escolar.

Los espacios educativos pueden ayudar o limitar el aprovechamiento escolar, según sus características. Cada uno de ellos, ofrece una posibilidad para el desarrollo de las capacidades individuales. En las aulas, se adquieren los conocimientos básicos del grado académico en proceso y se refuerzan los valores adquiridos en la familia, por lo que sus dimensiones deben de ser las apropiadas para ordenar y organizar las actividades académicas y manejar con facilidad el material didáctico. El cupo no debe de ir más allá de los estándares  recomendados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), para asegurar una enseñanza más personalizada. En los talleres y laboratorios se despierta el interés por la investigación y la explicación de algunos fenómenos naturales. En la biblioteca, se complementa la información recibida en las aulas y se adquieren otros conocimientos de interés personal del alumno. En las áreas deportivas, los alumnos activan su sistema psicomotriz al poner el cuerpo en movimiento, lo que permite su desarrollo cognitivo, social y físico, ubicándolos en la realidad en que viven. Las áreas recreativas y de convivencia social, permiten el desarrollo de la  inteligencia interpersonal que les ayudará a relacionarse socialmente y a saber vivir en sociedad. La escuela en su conjunto tiene que ser un lugar agradable, no solo para el aprendizaje, sino para la movilidad, la convivencia social y sobre todo para la seguridad de los alumnos, por lo que su uso adecuado y su  mejoramiento, deben de ser permanentes.

 Los maestros eficientes, no se hacen en las escuelas normales, se hacen frente a un grupo impartiendo el conocimiento. Sin embargo, los egresados de esas escuelas, cuentan con los conocimientos pedagógicos,  que  les facilitan lograr mejores resultados en el proceso de enseñanza-aprendizaje, por lo que en la selección de nuevos docentes, por principio de cuentas se debe considerar las solicitudes de todos aquellos profesionistas de la educación y de quienes sin serlo, tienen experiencia comprobada en la enseñanza. Que además, tengan habilidad verbal para que puedan transmitir correctamente los conocimientos; que estén convencidos de que ese trabajo es una forma de vida, que va a satisfacer sus necesidades, profesionales, económicas y sociales.

Por otra parte, lo importante no es transmitir la información de los contenidos temáticos de los programas de estudio; sino lograr que los alumnos ejerciten su pensamiento, mediante la práctica de la observación, la reflexión y el razonamiento. Para que sean capaces de interpretar y entender lo que están aprendiendo y logren un cambio cognoscitivo para que sean capaces de construir su propio conocimiento. Los temas son abundantes en información, el docente tiene que tener la habilidad de transmitir sólo el conocimiento significativo, que les ayude a resolver de mejor manera, los problemas que enfrentará en la vida. De lo contrario, al término de cada ciclo escolar, sus mentes estarán saturadas de datos sueltos, pero, con una baja autoestima.

Para el cumplimiento de las actividades de los programas de estudio, se deben laborar los 180 o 200 días como lo marca el calendario escolar, tiempo mínimo necesario para alcanzar a cubrir poco más del  90% de lo programado. Trabajar menos de ese tiempo, significa acumular rezagos educativos, sin ninguna posibilidad de actualizar. Ampliándose más la brecha que existe con relación al contexto global.

Las becas escolares representan una importante ayuda para la precaria economía de las familias, que inscriben a sus hijos en las escuelas públicas. Con esos recursos pueden adquirir algunos materiales y útiles escolares necesarios para la educación de sus hijos o cubrir algunos pagos pendientes, generados en el transcurso del ciclo escolar.

Los uniformes escolares se han convertido en una herramienta de apoyo para el aprendizaje, ya que al usar el mismo tipo de vestimenta, desaparecen artificialmente las desigualdades sociales, dándoles seguridad y sentido de pertenencia a los alumnos, al sentirse en igualdad de condiciones para adquirir los conocimientos.

Para mejorar el aprendizaje, no se requiere implementar  nuevos y costosos modelos educativos ni gastar en abundantes investigaciones al respecto, lo único que se necesita es que las autoridades educativas asuman su responsabilidad y pongan orden en El Sistema Educativo Nacional y no sigan simulando su preocupación por mejorar la calidad de la enseñanza. Por lo pronto para el regreso a las aulas, deben implementar un programa de desayunos escolares. Construcción y mantenimiento de planteles de acuerdo a las necesidades que manifiesten maestros y padres de familia. Hasta donde sea posible evitar hacinamiento en las aulas. Actualizar laboratorios y talleres, sobre todo los relacionados con las TICS.  Revisar el tabulador para mejorar salarios y prestaciones sociales a los docentes. Revisar el Sistema Nacional de  Becas (¡No son todos los que están! ¡Ni están todos los que son!). Evitar que el servicio educativo se utilice para hacer negocios o como bolsa de trabajo para contratar familiares  y amigos de políticos y líderes sindicales, mucho menos para seguir pagando miles de horas que no se trabajan frente a las aulas. Dotación de uniformes escolares. Revisar la estructura administrativa de algunos Subsistemas Educativos, para evitar duplicidad de funciones y por supuesto, eliminar las tradicionales “cuotas voluntarias”. Simple y sencillamente con que se observen los aspectos antes mencionados. Todo lo demás, es hacer tiempo mientras se concluye una administración y aprovechar la ocasión para culpar a los docentes del bajo rendimiento escolar. Omisión o negligencia es igual a corrupción.