Tiempos violentos…

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Como nunca está la polarización, la desunión, y la violencia entre los mexicanos. (Foto: especial)

Estamos en plena época electoral, faltan escasos diez días para las elecciones y el panorama no es nada alentador.

El martes pasado, el Partido Verde denunció la privación de la libertad de su candidato a la alcaldía de Uruapan, Omar Plancarte Hernández, quien se encontraba se encontraba en un rancho de su propiedad, ubicado en el poblado de Caurio.

El mismo día fue asesinada a balazos, en pleno acto de campaña, Alma Rosa Barragán Santiago, candidata a la presidencia Municipal de Moroleón por el partido Movimiento Ciudadano. Es la tercera aspirante perteneciente a este partido que muere a tiros en los últimos 15 días.

 El pasado 14 de mayo, asesinaron a Abel Murrieta en Cajeme Sonora, también en un acto electoral. Y el candidato a síndico por Landa de Matamoros Querétaro, Arturo Flores Bautista, fue hallado muerto el pasado domingo. En este último caso, el presunto homicida fue Emmanuel Trejo, hermano del candidato a la presidencia municipal de la demarcación por el PRI.

Como nunca está la polarización, la desunión, y la violencia entre los mexicanos.

 Nos acercamos a uno de los comicios más grandes de la época contemporánea; se elegirán alrededor de 20.000 cargos, 15 gobernadores, presidentes municipales y diputados para los congresos. Es sumamente grave y preocupante la enorme violencia de la que todos somos víctimas, la democracia está en juego.

 Rara es la semana en que no hay que lamentar un muerto, y cada día se suceden las amenazas y las agresiones, no solo contra candidatos, también contra sus colaboradores y familiares.

Entre las agresiones se incluyen amenazas, como las de la candidata de Morena en Metepec Estado de México, Gabriela Gamboa, contra la hija de su rival a la alcaldía. “Sabes con la niña lo que puedo hacer, ¿verdad? Recuérdalo cabrón, ¿quieren putazos? ¡Los tienen, güey!”, se escucha en una grabación. El candidato de Va por México, Fernando Flores, la ha responsabilizado de cualquier cosa que pueda ocurrirle a su familia o a su equipo.

 Ya son 80 asesinados, entre políticos aspirantes y candidatos; y las agresiones de toda clase se sitúan alrededor de las quinientas, un 64% más que en el periodo electoral de 2018.

En Valle de Bravo, la candidata a presidenta municipal de la coalición Va por México, Zudikey Rodríguez, recibió recientemente una advertencia: “apártate o te apartamos”.  Zudikey acabo por no aparecer tanto en actos de campaña.  Ante sus denuncias, no hay respuestas; el silencio de las autoridades inquieta más que tranquilizar.

Según datos de la consultora Etellekt, hasta el pasado mes de abril, habían sido asesinados 28 familiares de políticos. Los candidatos a diversos cargos en los municipios, sobre todo para Presidente Municipal; “son el blanco favorito de los criminales, que buscan torcer el pulso a la soberanía del pueblo decidiendo con las balas quién puede o no asumir el gobierno de cada pueblo. No todo es atribuible al narcotráfico, Son muchos los intereses económicos y de poder que están en juego en estos lugares, en los que el cacicazgo no quiere soltar su posición predominante. Tan es así, que el mayor número de asesinatos se concentran entre aquellos candidatos que aspiran a desbancar al partido que está gobernando”, comentó Rubén Salazar presidente de la consultora Etellekt.

La violencia impera; y ella silencia y acaba con sueños y anhelos de una verdadera democracia. Esto es sumamente grave. No se trata solo de unas elecciones, se trata del presente, del presente inmediato y del futuro de todo México.

La mayoría de las campañas, se han convertido en mercadotecnia barata y hasta grosera, intentado venderle a la ciudadanía tal o cual candidato.

 Enormes espectaculares anuncian: “chichis para todas”, Rocío Pino promete que, de ser elegida diputada federal del estado de Sonora, buscará que el gobierno pague los implantes de senos de todas las mujeres que lo soliciten. Antes de ser postulada por Redes Sociales Progresistas, la candidata que se hace llamar ‘La grosera’ era una influencer orgullosa de exhibir su cuerpo en la página de suscriptores OnlyFans.

En Nuevo León, la campaña de Samuel García puso de cabeza las preferencias. A punta de videos en Instagram, pega de calcomanías en semáforos, frases contagiosas y sesiones de fotos con seguidores, su campaña va a la cabeza.

El eje de la campaña “Fosfo Fosfo”, más que el candidato Samuel García que va por Movimiento Ciudadano, ha sido su esposa, la “influencer” de redes sociales Mariana Rodríguez.

Los futuros votantes hacen largas filas para tomarse la foto con Mariana y sus tenis “Fosfo- Fosfo”, o ya de perdida con Samuel.

Las calcomanías en los autos solo las aceptan si las pega la ahora famosa Mariana, calzando sus tenis fosforescentes y su cabello rubio. Sus tenis, sus frases y sus fotos han sido el vehículo para que su esposo haya pasado del cuarto lugar en la contienda por la gubernatura a competir en serio.

Todos sabemos lo que sucedió con Macedonio Salgado, quien al no poder ser el candidato, metió a su hija Evelyn Salgado Pineda, como candidata por morena a gobernadora de Guerrero, uno de los estados más ricos del país, con mayor miseria e inseguridad.

Los actos de campaña de Evelyn se caracterizan porque su padre habla y ella canta, Sobre todo su canción preferida “como una flor” de Selena. En los videos se ve a los futuros votantes felices cantando y bailando las populares melodías que se tocan en los actos de campaña.

Evelyn Salgado Pineda eta casada con Alfredo Alonso, hijo de Joaquín Alonso Piedra, arrestado en 2016 por presuntos vínculos con el cartel de los Beltrán Leyva.

El martes pasado, en un acto de campaña Macedonio Salgado como siempre acompañando a su hija, dijo “yo seré gobernador de Guerrero”, no les quepa duda. Viviré muchos años.

Los ejemplos de arbitrariedad y antidemocracia son muchos, lo más grave es que las propuestas no existen, lo importante es la mercadotecnia.  Esto habla de la casi nula educación política del pueblo, habla también de la no existencia de valores, tanto de estos candidatos, como de quienes se prestan a hacerles el juego. El macabro juego de hacer realidad tan solo sus intereses políticos y económicos.